domingo, 31 de agosto de 2008

¿DEBERIA IMPORTARLE EL MEDIO AMBIENTE A LOS CRISTIANOS? Por Henry Zuill


Cuando Rachel Carson publicó Primavera Silenciosa en 1962 no tenía manera de saber que estaba desencadenando un movimiento que perdura hasta nuestros días. El movimiento ecologista ha despertado entusiasmo como así también calumnias, generando mucha controversia. La codicia humana se opone al cuidado del medio ambiente y muchos cristianos conservadores permanecen indiferentes.

Afortunadamente, está surgiendo una respuesta cristiana positiva hacia las necesidades del medio ambiente,1 pero aún es una posición minoritaria ¿Cómo es que la iglesia quedó al margen de un emprendimiento aparentemente positivo? ¿Los cristianos tienen interés legítimo en el medio ambiente o esto sería un desvío de la tarea de evangelizar?

Un breve repaso

Antes de Primavera Silenciosa, los autores cristianos decían muy poco en cuanto a nuestra responsabilidad hacia la naturaleza. Inmediatamente después de la publicación hubo un leve aumento de interés, pero siguió siendo bajo. En 1967, el historiador científico Lynn White publicó un artículo culpando ampliamente a las raíces judeo-cristianas del mundo occidental por la crisis ecológica.2 Identificaba como raíz del problema a la doctrina de la creación de la humanidad a imagen de Dios y el hecho que le diera pleno dominio sobre la naturaleza. El artículo atrajo la atención de los escritores cristianos3 y emergieron respuestas desde la indignación hasta el remordimiento. Los argumentos de White pasaron desapercibidos para un grupo de creyentes que continuaron afirmando que la creación era “explícitamente para beneficio del hombre y su poderío...[y] que es la voluntad de Dios que el hombre utilice la naturaleza para sus propios fines”.4

Casi al mismo tiempo el científico atmosférico James Lovelock estudiaba la atmósfera de Marte y admitió que la misma no era compatible con la vida pero observó que la atmósfera terrestre, que permite la vida, es mantenida a su vez, por la vida que hospeda. El concepto de un sistema de retroalimentación global eventualmente llevó a algunos a proponer la controvertida “Hipótesis Gaia”, que fue enarbolada por los seguidores del movimiento neopagano Nueva Era. A su vez, ellos aceptaron el movimiento del medio ambiente para proteger la “Tierra Madre”. En respuesta, los cristianos conservadores dieron sus espaldas al cuidado de la creación por temor a que terminase en una adoración a la tierra. En este punto estamos hoy.

Este trasfondo y varias interpretaciones teológicas (¿erradas?) serían la base de obstáculos que tendrían los cristianos relacionados al cuidado de la creación. Los analizaremos brevemente.

Impedimentos para cuidar la creación

1. Someter y tener dominio a la par de cuidar y mantener la creación. Muchos cristianos afirman que Dios ordenó la explotación ambiental. Un ejemplo de esto captó mi atención hace unos años al recibir un informe del Refugio Nacional para la Vida Silvestre del Ártico (RNVSA). Allí se comparaban las tierras del RNVSA con la zona petrolera adyacente. Me sorprendió la reacción de un pastor que sin inmutarse por la situación, insistía en que las compañías petroleras nunca lograrían despojar a la tierra y haciendo eco de la crítica de White, declaró desdeñosamente: “¿Acaso no nos dio Dios dominio sobre todas las criaturas?”

Creo que muchos entienden y aplican incorrectamente el concepto bíblico de “dominio”. Siendo que lo que pensamos de Dios y la creación influye en gran medida en cómo vivimos, considero útil estudiar esto con más profundidad. Consideremos juntos Génesis 1: 27, 28 y 2:15. “Y Dios creó al ser humano a su imagen...y los bendijo con estas palabras: ‘Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla;?dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo’... Entonces Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara” (NVI).

¿Como deberíamos entender “someter” y “dominar” en el contexto de “cuidar y mantener”? Algunos comentaristas sugieren que “someter” y “dominar” se podrían referir al futuro, luego de la desobediencia de Adán y Eva. Incluso, algunos hablan de “mandato de dominio”. Pero siendo que Dios dijo que la creación era buena, que celebró la creación, que instruyó a los humanos a cuidarla y mantenerla y repetidamente se definió a sí mismo como el único Creador, la explotación sin límites no es satisfactoria y está fuera del contexto.

Así presentado, “someter” y “dominar” parecen concordar con la “imagen de Dios”. Incluso “someter” es un calificativo de llenar la tierra. Génesis 2 sugiere que la tierra no estaba llena cuando Dios creó el Edén ‘al oriente’ lo que implica una ubicación exacta. Luego de pecar Adán y Eva fueron expulsados del Huerto, lo cual indica que ocupaba un lugar real pero restringido.

¿Que había afuera? Sabemos poco, pero evidentemente la tierra estaba vacía. Esto me hace imaginar que el Edén fue creado no sólo como hogar para nuestros primeros padres pero también como modelo y recurso de expansión para otras partes del planeta. Con la finalidad de ampliar el Edén, se les dio autoridad (dominio).

En My Life Today Elena White describe una tierra renovada “el jardín de delicias [Edén]...sin marcas de la maldición del pecado; un símbolo de lo que toda la tierra hubiese sido si el hombre hubiera cumplido con el glorioso plan del Creador”.5 Otra cita dice: “El hogar de nuestros primeros padres había de ser un modelo para cuando sus hijos saliesen a ocupar la tierra”.6

¿Cómo era la relación de dominio? Isaías describe la asociación humana y animal en la futura tierra restaurada: “El lobo vivirá con el cordero, el leopardo se echará con el cabrito, y juntos andarán el ternero y el cachorro de león, y un niño pequeño los guiará” (Isaías 11:6, NVI). Si el futuro refleja el pasado, entonces dominio parece ser más un deseo que una imposición a la interacción humana.

Deducimos entonces que “someter y dominar” no son lo mismo que “cuidar y mantener”, pero tampoco son conceptos discordantes. Están en armonía si se los entiende y respeta correctamente. Tener dominio no es tener permiso para destruir.

2. Nueva Era y ambientalismo neo-pagano. El novelista William Golding sugirió que J. Lovelock denominó “Gaia” a su hipótesis de la retroalimentación global para el mantenimiento de la atmósfera, en honor de la diosa griega de la tierra. Cuando la hipótesis Gaia captó la atención de los seguidores de la Nueva Era, éstos adoptaron la teoría sin dudar y quedaron asociados a los ambientalistas. Al no poder distinguir uno del otro, los cristianos rechazaron a ambos.

La iglesia fue alertada sobre el “ambientalismo Nueva Era” en 19837 a través de los escritos de Cumbey8 y Hunt, que abrieron una gran grieta entre el cristianismo conservador y el ambientalismo. Aunque el trasfondo del movimiento Nueva Era es indudablemente satánico, no se debería condenar a los cristianos ecologistas como herejes. Sheldon escribió: “El movimiento Nueva Era es una verdadera amenaza para la iglesia... Pero Cumbey está equivocado al sugerir que el Señor no se interesa por su creación y no nos ha puesto en una posición de autoridad para cuidarla”.9

3. Entendiendo erróneamente la naturaleza de la vida, la muerte y la existencia futura. En su crítica, Lynn White sugiere que en gran parte la crisis del medioambiente es un problema religioso y que la religión debe resolverlo. Francis Schaeffer añade que, para que el cristianismo pueda realizar esta tarea, debe ser un cristianismo adecuado y alertó: “Cualquier cristianismo que se apoya en una dicotomía, de tipo platónico, simplemente no tiene una respuesta”.

Para entender como el concepto platónico afectó la perspectiva ambiental cristiana, debemos volver a la iglesia primitiva. A medida que ésta se desarrollaba, las filosofías griegas influenciaban la doctrina y creencias cristianas, impregnándolas con su dualismo y sus ideas gnósticas. Los gnósticos creían que un dios menor creó la tierra y que por lo tanto la misma estaba en un nivel inferior.

Las filosofías griegas permearon el cristianismo popular, menospreciando tanto el proceso como el producto de la creación e incluso al Creador mismo. Esto llevó a aberraciones teológicas tales como el concepto del alma inmortal, la ascensión del espíritu consciente luego de la muerte, el infierno eternamente ardiente, la naturaleza pecaminosa de la carne humana, una disminución en la importancia con la que se debe adorar al creador y la creación, a través de la observancia del sábado, y ahora, el anti-ambientalismo. Los cristianos han perdido mucho.

Aunque el mundo sufrió la corrupción del pecado, sigue siendo un regalo de Dios que debe ser atesorado. La tierra será restituida como nuestro hogar eterno (Apocalipsis 20 y 21), y no como un lugar de menor importancia, a ser abandonado. Será un mundo real con personas, animales y plantas. Lo que hacemos con la tierra dice mucho acerca de nuestro entendimiento de Dios, la creación y nuestra vida futura. No hay dudas que Dios espera que cuidemos su creación.

4. Sospechas respecto a la ciencia. Muchos cristianos conservadores desconfían de la ciencia. Victoria Schlesinger dice: “La ciencia sigue siendo el principal enemigo de la convicción de que Dios creó el mundo.... Por lo tanto, muchos evangélicos conservadores rechazan la ciencia como parte de la agenda liberal”.10

De la misma manera como los cristianos conservadores tienen dificultad para distinguir entre ambientalismo y el panteísmo Nueva Era, puede ser que piensen que no existen diferencias entre la ciencia y el ateísmo. Cuando la evidencia científica no concuerda con las enseñanzas bíblicas, se rechaza quizás demasiado rápidamente la ciencia. En lugar de ello, necesitamos estar seguros que comprendemos correctamente tanto las Escrituras como la ciencia.

Los adventistas, como otros cristianos conservadores, se preocupan por asuntos relacionados a la creación y evolución. El entusiasmo adventista por las ciencias de la salud también promueve programas muy sólidos de educación en ciencias básicas, basados en la convicción de que “la verdadera ciencia y la inspiración están en perfecta armonía”.11 La expresión “verdadera ciencia” sugiere la alternativa: “falsa ciencia”. Por lo tanto, el consejo de Pablo acerca de discernir la verdad del error es apropiado, ya sea que se refiera a la ciencia o la Escritura: “Examinadlo todo; retened lo bueno” (RV1960). Bajo la dirección del Espíritu Santo, debemos evaluar y decidir inteligentemente. No se pueden rechazar las ideas ambientalistas simplemente porque se duda de las teorías científicas.

5. Ambientalismo y escatología. Por más que queramos justificar el cuidado de la creación, Pedro señala: “los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será quemada” (NVI). ¿Adónde nos lleva esto?

Algunos cristianos conservadores, anticipando el regreso de Jesús, ignoran el cuidado a la creación y justifican la explotación de los recursos sin contemplación por el futuro. La codicia puede teñir su escatología, mientras que las alertas sobre el calentamiento global son ignoradas, se explotan los bosques sin la menor contemplación y los recursos se desperdician. Sin embargo, contrariamente a esta explotación avara, Isaías anticipa la muerte del gran opresor mientras que figurativamente incluso los árboles y los cedros del Líbano se alegran: “nadie viene a derribarnos” (Isaías 14:8, NVI).

Desde que Jesús ascendió, muchos han esperado y deseado que el segundo advenimiento estuviese cerca. Pablo escribió a los Tesalonicenses: “no pierdan la cabeza ni se alarmen por ciertas profecías, ni por mensajes orales o escritos supuestamente nuestros, que digan: ‘¡Ya llegó el día del Señor!’” (2 Tesalonicenses 2:2, RV1960). Nosotros creemos que, por una serie de razones válidas, el advenimiento está próximo pero en la parábola de los talentos, el Señor instruyó a sus siervos que continuasen con sus negocios hasta que él volviese (Lucas 19:13). ¿Qué tiene que ver esto con cuidar y mantener?

Concluimos que tanto la tierra renovada como sus habitantes serán físicamente reales y tangibles. Este concepto es importante para reparar una creación devastada y condenada a la perdición. Al unir el advenimiento con las necesidades del medio ambiente, podemos poner la mira atribulada en la destrucción final o aguardar con ansias la restauración de la tierra. Las actitudes hacia la creación influenciarán las actitudes que tendremos hacia la nueva creación. Si tratamos a la creación con imprudencia ¿se puede pensar que haremos diferentemente en la tierra nueva? No sorprende que Apocalipsis 11:18 afirme que aquellos que destruyan la tierra serán también destruidos.

Entonces, ¿por qué deberíamos preo-cuparnos por una creación condenada? Lo hacemos porque es de Dios y él nos encomendó cuidarla. Además, vivir ahora como viviremos en la tierra restaurada es definidamente lógico. El abuso del medioambiente no ofrece ninguna esperanza; el advenimiento promete un futuro brillante mientras ponemos en práctica el cuidado de la creación en el presente.

6. Presión de los líderes cristianos en contra de actividades para el medioambiente. Muchos creyentes conservadores no participan en el cuidado de la creación a raíz de estas posturas. Los ambientalistas cristianos alarman a los líderes de la vieja guardia que en general se resisten al enfoque del cuidado creacionista12 y por lo tanto constituyen un impedimento adicional. Las iglesias vanguardistas son más receptivas al cuidado del medioambiente y hace poco la Asociación Nacional de Evangélicos (ANE) estuvo a punto de apoyar actividades en su favor. Unos pocos creyentes, mayormente jóvenes educados en ciencia y versados en el tema, no ven a la ciencia como el peligro que causa temor en otros. Ellos promovieron el cuidado del medioambiente ante la ANE, pero desafortunadamente los líderes religiosos bloquearon el esfuerzo, temiendo irracionalmente que apoyar el cuidado del medioambiente en la iglesia podría ser sinónimo de “culto a la tierra”. Los informes más recientes indican que bajo esta presión, la ANE cambió de parecer. Sin embargo, un grupo de 86 líderes cristianos siguen luchando por esta misión.13

Practicando el ambientalismo cristiano

Al comenzar este ensayo nos planteábamos si el cuidado del medioambiente podría transformarse en una distracción de la verdadera misión de la iglesia o si quizás es parte de lo que realmente somos. Hemos examinado una serie de aparentes impedimentos que paralizan acciones positivas desde el ámbito cristiano; los analizamos y espero que podamos descartarlos. Interpreto las enseñanzas bíblicas junto con la ciencia, como para decir que cuando el ecologismo cristiano es correctamente comprendido, estos impedimentos no deberían existir. El cuidado del medioambiente no es algo optativo, sino más bien algo de lo cual deberíamos ser parte ya que en el principio recibimos un mandato, que no fue el de maltratar, sino el de ser responsables y cuidadosos.

Muy frecuentemente asociamos el término ecologismo con cosas negativas tales como polución, calentamiento global, disminución del ozono, extinción de especies, erosión, con la resultante pérdida económica. Pero hay un lado positivo también. Howard Frumkin explica este punto14 “El contacto con el mundo natural puede ser directamente beneficioso para la salud”. Por lo tanto, al cuidar la creación obtenemos beneficios inmediatos.15 Richard Louv en Last Child in the Woods: Saving Our Children From Nature-Deficit Disorde16 señala que la naturaleza tiene un impacto positivo en los niños.

Un ambiente saludable ayuda al evangelio. Elena White se refirió al “Evangelio de la salud” e indicó que un medioambiente saludable promueve la salud. Al referirse al aire puro, los rayos del sol, las preciosas flores y los árboles dijo que “la naturaleza es el médico de Dios”.18 “Las cosas de la naturaleza son bendiciones de Dios. Fueron provistas para dar salud al cuerpo, mente y espíritu”.19

En un ensayo, Larry Boughman20 se refiere a Mavis Batey, quien escribió acerca de los jardines de Oxford y Cambridge. Ella pensaba que esos jardines personificaban la filosofía de simplicidad y excelencia tan necesarias para estudiantes y profesores a fin de tener éxito en sus esfuerzos intelectuales. Los ambientes naturales promueven y complementan la espiritualidad, salud y aprendizaje.

Dos caminos se ramifican frente a nosotros: uno popular y fácil que va hacia la devastación, y otro más desafiante se dirige hacia la vida. Hemos visto que la iglesia al considerar la protección del medioambiente, ha tenido dificultades para decidir qué camino y papel adoptar. La proclamación del Evangelio es la primera tarea de la iglesia. El cuidado de la creación es la segunda. Romanos 8:21 afirma que la naturaleza será liberada cuando Jesús vuelva. Las buenas nuevas son también para la creación. Finalmente, el modo en que cuidemos la creación guarda correlación con la forma en que seguiremos cuidando el Edén restaurado.

Por consiguiente, ¿cómo vivimos? El cuidado de la creación con seriedad y simplicidad, debería ser un estilo de vida. El costo de ser negligentes o abusivos es alto; la paga por cuidarlo es indudablemente generosa y eterna.


REFERENCIAS 1. En la revista Christianity Today es posible encontrar artículos a favor del medioambiente dentro del ámbito cristiano. 2. Lynn White, “The Historical Roots of Our Ecologic Crisis,” Science 155 (10 Marzo, 1967), pp.1203–1207. 3. Ver Joseph K. Sheldon, “Twenty-One Years After ‘The Historical Roots of Our Ecologic Crisis’: How Has The Church Responded?” Perspectives on Science and Christian Faith 41 (Septiembre 1989), pp.152– 58. 4. White, p. 1205. 5. Elena White, My Life Today (Washington D.C.: Review and Herald Publ. Assn., 1952), p. 340. La cursiva fue agregada por el autor. 6. ______, Patriarcas y Profetas (Mountain View, California: Pacific Press Publ. Assn., 1975), p. 31. 7. Ver Sheldon, op. cit. 8. Se menciona que fue criado como adventista pero se convirtió a la fe bautista en http://en.wikipedia.org/wiki/Constance_E._Cumbey. 9. Sheldon, op. cit. 10. Ver: http://www.vschlesinger.com/StewardshipWars.html. 11. Elena White, Mensajes para los jóvenes (Mountain View, California: Pacific Press Publ. Assn., 1979), p. 187. 12. Ver: Alan Coopman, Washington Post (2 de febrero, 2006), p. A8. 13. Ver Frank James, The Olympian, 11 de febrero, 2006, Olympia, Washington. Página titular. 14. Howard Frumkin, “Beyond Toxicity: Human Health and the Natural Environment,” American Journal of Preventive Medicine; 20:3 (2001), pp. 234-240. 15. Para ver otros ejemplos de como el medioambiente contribuye a la vida ver: Jane Essman, Conservationist, 47 (Febrero 1993) 4:47; “Fighting Crime With Leaves,” Christian Science Monitor (28 Agosto, 1997); “Petunias in the Playground,” Economist 320 (1991)17, p. 56. 16. Publicado por Algonquin Books (15 de abril, 2005) ISBN:1565123913. 17. Elena White, Medical Ministry (Mountain View, Caliornia: Pacific Press Publ. Assn., 1963), p. 259. 18. _____, My Life Today. p. 135. 19. _____.Consejos sobre la Salud, p. 166. 20. Larry W. Boughman, “Campus Beautification: A Factor in Integration of Faith and Learning.” Christ in the Classroom: Adventist Approaches to the Integration of Faith and Learning, vol. 14, (1994).


Fuente: Dialogo Universitario
Autor: Henry Zuill (Ph.D., Universidad de Loma Linda) ha enseñado biología y realizó investigaciones ecológicas por muchos años. Actualmente jubilado, vive en Arkansas, Este ensayo está basado en un artículo que presentó en el Tercer simposio sobre la Biblia y el mundo académico adventista, en marzo de 2006 bajo auspicios de la Fundación para la Educación Adventista. El texto completo del artículo en inglés puede encontrarse en "CHRISTIANS AND THE ENVIRONMENT: A BIBLICAL PERSPECTIVE")

+ Leer más...

jueves, 28 de agosto de 2008

KAMIKATSU. El paraíso nipón del reciclaje

Kamikatsu, un pueblecito perdido entre las montañas de la isla japonesa de Shikoku, se ha situado en la vanguardia del reciclaje en el mundo con una política revolucionaria: pretende eliminar totalmente los residuos para 2020. Desde 2002, cada vecino convierte su basura orgánica en abono y separa el resto en 44 categorías. Todo en sus propias casas, sustituyendo los camiones de basura y los contenedores por un único centro de entrega, la Academia Cero Residuos. Allí depositan su basura y aprenden a reciclar. Desde cómo separar las etiquetas de los envases a vaciar el líquido contaminante del motor de un coche. Para incentivarles se les regalan billetes de lotería y bonos de compra de alimentos.

La recolección tradicional de basura no es viable económicamente en una zona montañosa con casas dispersas, según Natsuko Matsuoka, la recién jubilada directora ejecutiva de la Academia. Por ello, esa tarea recae en sus 2.000 habitantes, que transportan en vehículos los desechos a este centro. Una parada que se incluye en la ruta de la compra, para no contaminar más, como asegura Matsuoka. A las personas que no conducen, los voluntarios de Recycle Kamikatsu les retiran los residuos. A ello se suma que cada hogar cuenta con un aparato (casi todos, subvencionados) que recicla la basura orgánica y la convierte en abono, reutilizable en sus abundantes huertas. "En un primer momento, me pareció un método engorroso, pero ya forma parte de mi rutina. Saber que los residuos que genero se reutilizan adecuadamente me motiva a respetar los consejos de clasificación", asegura Keiko Akiyama, de 45 años, madre y ama de casa.

Así, desde 2004 Kamikatsu ha reducido a la mitad la basura eliminada por combustión y elevado hasta el 90% los desechos reciclados, frente al 13% de media nacional en Japón. Y ello, a pesar de ser un país que entrega manuales de 30 páginas para explicar cómo separar correctamente los desechos, y en el que las botellas se tiran sin etiquetas, los briks, enjuagados, y la ropa, lavada y seca, se introduce en contenedores de ropa usada.

Todo comenzó en 2001, cuando un incinerador de basura, instalado en el pueblo en 1998, no pudo cumplir los niveles de control de dioxinas. El entonces alcalde decidió cerrarlo y, al darse cuenta de que el reciclado total costaba lo mismo o menos que la combustión, convenció al municipio para que adoptara el Proyecto Cero Residuos. A esta iniciativa pionera se sumó en marzo la de Oki, otro pueblo, en la isla japonesa de Kyushu, con un objetivo a más corto plazo: 2016.

Kamikatsu quiere extender esta práctica a todo Japón. Si esta labor de reciclado lleva a un cambio de hábitos de los consumidores, la de reducción de los desechos exige, afirman los ecologistas, un giro sustancial en la elección de los bienes a comprar y en la producción empresarial. Se trata, en suma, de reducir la basura. Kamikatsu renunció a las subvenciones estatales para levantar dos nuevas plantas incineradoras. Los ecologistas opinan que la iniciativa es encomiable, especialmente en un país que, aunque es considerado el paraíso del reciclaje, todavía incinera el 80% de la basura.

Fuente: ElPais.com Tokio, 29/08/2008 /Autor: GLORIA TORRIJOS

+ Leer más...

lunes, 11 de agosto de 2008

GLOBALIZACION Y MEDIO AMBIENTE. Los problemas medioambientales requieren soluciones globales y solidarias

Durante las últimas décadas, la creciente internacionalización de la economía neoliberal, basada en la eliminación de barreras al comercio, ha propiciado una homogeneización mundial a todos los niveles que se conoce como globalización. Los principales problemas ambientales no se escapan de este proceso. Por un lado, aquellos sistemas ya de por sí globales, como la atmósfera y los océanos, están sufriendo de manera más acusada consecuencias como el cambio climático, la destrucción de la capa de ozono o la contaminación atmosférica por sustancias tóxicas. Por otro lado, fenómenos de tipo local están generalizándose por todo el planeta, como el cambio de uso de la tierra, acompañado frecuentemente de prácticas de deforestación, la pérdida de la biodiversidad o las invasiones biológicas.

Una de las principales conclusiones de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992, fue que la protección ambiental y el desarrollo económico requieren soluciones globales. En este sentido, la "Cumbre de Río" fue un hito histórico, puesto que por vez primera se logró poner de acuerdo a países de todo el mundo para adoptar un nuevo enfoque sobre el desarrollo basado en la desaparición de la pobreza y la protección del medio ambiente. Sin embargo, la escasa voluntad real de los países industrializados, como ha quedado reflejado en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o en el incumplimiento del Protocolo de Kyoto por parte de Estados Unidos, siendo el país que emite una cuarta parte del principal gas de efecto invernadero, el dióxido de carbono (CO2), ha supuesto que los problemas ambientales no sólo no desciendan, sino que sigan aumentando.

Los defensores de la globalización aseguran que algunos problemas ambientales, como la calidad del agua y ciertos tipos de contaminación, mejoran al crecer el nivel económico, o que el libre comercio favorece el uso eficiente de recursos y la difusión de tecnologías limpias y que contribuye a acabar con subvenciones y políticas que favorecen productos y actividades ambientalmente nocivos. Sin embargo, quienes rechazan el desarrollo de la globalización aseguran que es un hecho histórico que el aumento de la producción estimulado por el libre comercio y la mejora de la eficiencia supongan un mayor consumo de recursos, y que problemas como la generación de residuos y las emisiones de CO2 parecen crecer con el nivel de riqueza. Respecto a las "ventajas" del libre comercio, sus críticos reprochan que el mercado no selecciona por sí mismo productos y actividades más limpios que los actuales a no ser que le produzca una rentabilidad económica directa, cosa que no siempre se da. La idea del "mercado verde", siguiendo fórmulas neoliberales para resolver los problemas ambientales, también ha cobrado especial auge en los últimos años.

Así, cabe destacar el impacto ambiental de prácticas como la "revolución verde", que promovió en el Tercer Mundo una agricultura muy contaminante e insostenible, con un enorme uso de agua, fertilizantes, venenos químicos y energía, con la justificación de "acabar con el hambre en el mundo".

Asimismo, los problemas medioambientales también afectan a la globalización, puesto que la economía depende en última instancia de la Naturaleza

Los costes de reparación de daños ambientales o los conflictos sociales originados por la degradación ambiental pueden suponer sendos obstáculos para la liberalización económica. En este sentido, la historia ofrece ejemplos de declive de civilizaciones en el que los factores ambientales tuvieron un gran efecto.

Cómo evitar las consecuencias negativas de la globalización

Los detractores de la globalización mantienen que una solución duradera a los problemas ambientales globales pasa necesariamente por una profunda reestructuración de las relaciones económicas y las políticas internacionales, sobre bases de equidad y justicia social y fortaleciendo unas normas ambientales debilitadas por los intereses del libre comercio. Dado que no se conocen realmente las consecuencias de los cambios ambientales globales que se están provocando con este modelo económico, el principio de precaución debería llevar al establecimiento de límites rigurosos a estas alteraciones, como por ejemplo la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Por su parte, los defensores de la globalización aseguran que los problemas ambientales surgen de una regulación inexistente o inadecuada de la producción y el consumo, por lo que la globalización no sería su causa. Así, consideran que las soluciones no deberían plantearse limitando el libre flujo de inversiones, mercancías y servicios, sino fortaleciendo las políticas ambientales, maximizando los beneficios y minimizando los costos para la sociedad.

Fuente: CONSUMER EROSKI

+ Leer más...