domingo, 8 de febrero de 2009

Oscurecimiento global / Global dimming



El oscurecimiento global: ¿un mal remedio para una grave enfermedad?

La teoría del calentamiento global es conocida y la vivimos todos los días con el cambio climático que genera. Sin embargo, en los últimos años se está hablando del "global dimming", una hipótesis que sostiene que en realidad el "tapiz" de contaminación del planeta bloquea la llegada de rayos solares y hace que la temperatura baje. ¿A quién creerle?

Hace mucho tiempo escuchamos hablar del efecto invernadero, un fenómeno por el cual el planeta aumenta su temperatura y cambia sus condiciones climáticas.

Sin embargo, desde 1989 existe otra teoría llamada "global dimming o oscurecimiento global", que sostiene que menos cantidad de rayos solares están llegando a algunos sectores de la superficie terrestre, principalmente a los de las grandes ciudades contaminadas. Esto se atribuye a una especie de "tapiz" que recubre la atmósfera e impide el paso de un mínimo porcentaje de radiación solar, provocado por el material particulado emitido en la quema de combustibles fósiles - . En consecuencia, en esas regiones la temperatura, en lugar de aumentar todo lo debido por el efecto invernadero, lo estaría haciendo a una tasa menor. Este efecto "oscurecimiento" contrarrestaría el calentamiento global provocado por el efecto invernadero. O al menos eso podría pensarse.

La teoría fue planteada por el climatólogo japonés Atsumu Ohmura en 1989 y ratificada, entre muchos otros, por el profesor de Geografía y Geología de la Universidad de Wisconsin, David Travis en 2001. Pero, aún no ha sido aprobada por la comunidad científica debido a que muchos consideran que sólo se trataría de un problema localizado en algunas zonas contaminadas. Esto implicaría, según los expertos, que no significaría una alteración de la temperatura promedio de todo el planeta, sino solamente en aquellas zonas que padecen el oscurecimiento.

Matilde Rusticucci, meteoróloga, doctora y profesora en Ciencias de la Atmósfera de la UBA coincide con este parecer y asegura: "A nivel global no es tan significativo. Puede disminuir la temperatura en una ciudad muy contaminada por el tráfico aéreo, pero no afecta el cambio climático global". Rusticucci sostiene que los efectos del calentamiento no se estarían contrarrestando: "Los gases de combustión que emiten los aviones pueden tener el mismo efecto en la atmósfera que el que emiten los volcanes cuando entran en erupción y pese a que dos o tres volcanes han logrado bajar la temperatura de grandes regiones, nunca un volcán bajó la temperatura promedio de todo el mundo".

Sin embargo, muchos científicos sostienen que este problema debe tenerse en cuenta en las agendas de los organismos encargados de regular la contaminación ambiental porque provocaría daños irreparables en la salud de las personas, además de perturbar el medio ambiente de las regiones afectadas, que hasta el momento se sabe que son algunas ciudades de Europa y Asia.
"Los gases contaminantes, que están causando el oscurecimiento global, generan un alto riesgo en la salud humana porque están empeorando la calidad del aire. Eso amenaza el sistema respiratorio e incrementará seguramente el cáncer de pulmón y en menor escala también afecta al clima", informa David Travis, uno de los creadores de la teoría del oscurecimiento global, vía mail, a Clarín.com.

La forma de Travis para demostrar su teoría del oscurecimiento global fue más que particular: El día después de los atentados al World Trade Center, cuando ningún avión sobrevolaba el cielo estadounidense por cuestiones de seguridad, realizó mediciones meteorológicas y comprobó que la temperatura promedio del 12 de septiembre de 2001 en Estados Unidos aumentó, sin razón aparente, un grado. En los días siguientes, cuando se reinició la rutina habitual de los vuelos, la temperatura promedio descendió exactamente un grado.
Conclusión: sin los efluentes de combustión que provocan el denominado oscurecimiento global y su consecuente restricción al paso de la radiación solar, el calentamiento global se aceleraría velozmente. ¿La consecuencia de esta teoría? Si por unos días que aviones dejaron de volar, el cielo se "despeja" de los gases", deja pasar más radiación solar, y sube un grado la temperatura, entonces la "capa" de partículas del "global dimming" no sería tan mala.

¿Peligroso?
Mario Núñez, investigador superior del CONICET y director del CIMA (Centro de Investigación del Mar y la Atmósfera) no está de acuerdo: "Lo que ocurre es que los gases tienen una permanencia en la atmósfera muy larga mientras que el material particulado dura poco. Por lo tanto, lo que prevalece es el efecto de calentamiento global. Las observaciones de temperaturas del planeta indican que viene en un continuo aumento".

Miguel Angel Ryndycz, Ingeniero Químico especialista en hidrocarburos, afirma que además de los efectos cancerígenos que podrían producir las partículas que se vuelcan a la atmósfera, se está poniendo al clima global en una condición de inestabilidad creciente. "Si en un día de no operación de vuelos comerciales en Estados Unidos se generó un cambio meteorológicamente detectable en el clima y con entidad estadística para miembros de la comunidad científica, es fácil entender que, en caso de supresión repentina y masiva de la emisión de material particulado, estaríamos frente a un fenómeno de magnitud mayor, con posible amplificación en lo inmediato en los efectos del calentamiento global. La comunidad científica nos está poniendo en alerta algo que es difícil de pronosticar por ser un fenómeno de escala global y que ha sido descubierto hace poco".

Ryndycz agrega: "Parecen ser dos grandes fuerzas tirando en direcciones opuestas. En el balance está prevaleciendo el calentamiento global porque sus efectos son evidentemente mayores, pero nadie había considerado la posibilidad de que su avance sea lento porque otro fenómeno asociado, también nocivo, lo podría estar inhibiendo parcialmente".

Para los dos ingenieros el desafío futuro tal vez consista en hallar la forma de reducir lo más rápido posible el vuelco de dióxido de carbono a la atmósfera, que es nocivo y que es la causa principal del calentamiento global, de un modo sostenible, pero cuidando de no generar desequilibrios vinculados al fenómeno de global dimming . La razón para hacerlo no es más ni menos que no exponer a la humanidad a un cambio drástico de la temperatura.
Por su lado, Travis : "La idea de no limpiar rápidamente la pobre calidad del aire porque podría reducir la descompensación de los gases del efecto invernadero no me parece adecuada. No podemos tratar de resolver un problema, permitiendo que continúe otro".

Mientras se debate si los efectos se estarían contrarrestando o no, en el imaginario colectivo el clima seguirá siendo esa especie de ser caprichoso, que se encuentra obstinado en arruinar los planes de todos los seres vivientes. "El tiempo se volvió loco", repiten miles de personas diariamente en un intento de justificar su disparatado comportamiento.

Su conducta se ha tornado impredecible. Algunos fenómenos meteorológicos, como por ejemplo, la cantidad y la frecuencia de las precipitaciones, se están alterando. También ha habido fuertes oleadas de calor, como por ejemplo, las que aparentemente causaron en el 2003 la muerte de 15.000 personas en Francia y 20.000 en Italia. Además de sequías, escasez de agua potable y la extensión de enfermedades tropicales a regiones alejadas de los trópicos, como ha sido el dengue en el norte argentino. Pero lógicamente el motivo de todos esos cambios, no se debe a un brote de locura, si no a los daños que ha ocasionado el hombre en el medio ambiente, sumados a los ciclos naturales, que han producido el oscurecimiento y el calentamiento, sean estos efectos locales o globales, que se contrarresten o no. Porque en definitiva, o es un pésimo remedio para una grave enfermedad, o son dos enfermedades de diferentes dimensiones.

Fuente: Clarin.com
Autor: Lucía Bertotto

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