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domingo, 11 de marzo de 2012

Fukushima un año después, ¿en qué se parece a Chernóbil?

¡El nuevo Chernóbil! ¡El Chernóbil japonés! ¡Chernóbil 25 años después! La comparación estaba ahí, hace un año, esperando, disponible para cualquiera que hablara, escribiera o informara de Fukushima.

Cuando el terremoto del 11 de marzo de 2011 le dio a Japón su primer golpe, seguido luego por otro en forma de tsunami, más de 16.000 personas murieron en las prefecturas de Fukushima, Miyagi e Iwate, 6.000 fueron heridas y unas 3.200 desaparecieron. Pero la catástrofe aún no estaba satisfecha; faltaba la crisis en una central nuclear cuyos sistemas fueron dañados durante ese 11 de marzo.

Desde el 26 de abril de 1986, cuando una prueba rutinaria en el suministro eléctrico culminó con una serie de explosiones del reactor número cuatro de la planta nuclear ucraniana, toda mala noticia vinculada a la energía atómica invocaba el fantasma de Chernóbil.

Pero Fukushima no era un accidente más, era un accidente nivel 7, el mayor nivel en la escala, escala que solo había sido trepada hasta los más alto por la tragedia de Ucrania. El paralelismo estaba servido, pero las diferencias también.

"Las coincidencias terminan en el hecho de que son dos accidentes en centrales nucleares que tuvieron un impacto en el exterior, por lo que obligaron a activar dispositivos de protección para proteger a los ciudadanos", le dice a BBC Mundo Juan Carlos Lentijo, director técnico de Protección Radiológica del Consejo de Seguridad Nuclear español (CSN).

Lentijo, quien visitó Fukushima como líder de la misión del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) a cargo de supervisar las labores de limpieza y rehabilitación, cree que son más las diferencias que las similitudes, comenzando por el origen de ambos accidentes y sus consecuencias.

"En Chernóbil hubo una explosión, o lo que nosotros llamamos una 'excursión de potencia', liberación de energía espontánea que terminó expulsando todo el cóctel de materiales que hay dentro del reactor. En Fukushima, por otra parte, colapsaron los sistemas de refrigeración pero fue una degradación que tomó horas, días. No se producen explosiones nucleares, son liberados materiales volátiles pero no todo lo que contenía el reactor".


¿Cómo se ven los accidentes?


• Así es la vida de Ayaka, una niña de Fukushima 1

Para el jefe científico de Greenpeace en Reino Unido, las coincidencias son más de una.

"Las dos regiones todavía tienen una zona de evacuación, ambas poblaciones locales posiblemente tengan que vivir en otra parte por mucho tiempo, los dos accidentes dejaron un legado de desconfianza en las autoridades y causaron una revisión global de las actitudes hacia la energía nuclear", le dijo a BBC Mundo el doctor Doug Parr.

Pero el doctor Parr también encuentra una característica no compartida por Chernóbil y Fukushima: "Ambos accidentes mostraron que la regulación y administración de la energía nuclear son problemáticas, pero creo que la diferencia estaría en la habilidad de los países para lidiar con grandes movimientos de población".

El número de evacuados en Japón no ha sido determinado con exactitud pero se cuentan en decenas de miles. En 1986, en Ucrania, unas 115.000 personas fueron evacuadas de las zonas aledañas al reactor y, después de 1986, unas 220.000 personas de Ucrania, Bielorrusia y la Federación Rusa fueron reubicadas.

Mientras la zona de evacuación alrededor de Chernóbil fue de 30 kilómetros, la de la planta de Fukushima Daiichi fue de 20 kms. En Japón se estableció una zona de evacuación voluntaria entre los 20 y los 30 km., pero cinco comunidades más allá de la zona de evacuación obligatoria igual tuvieron que dejar sus hogares.

El jefe científico de Greenpeace cree que otra diferencia puede encontrarse en cómo la gente percibe ambos accidentes.

"En el caso de Chernóbil, se puede pensar en un accidente aleatorio, causado por un equipo mal mantenido en una Unión Soviética que se desintegraba. No se puede aplicar la misma percepción a Fukushima, que tuvo lugar en una democracia moderna, desarrollada y tecnológicamente avanzada"

"Pero a pesar de todo esto", continúa Parr, "se falló en evaluar correctamente las advertencias sobre los peligros de terremotos y tsunamis. Esto cuestiona de forma más profunda la seguridad nuclear y demuestra el alto costo que un accidente de esta naturaleza inflige al país afectado".

Consultados por BBC Mundo, expertos del OIEA respondieron que "debido a la complejidad del tema, todavía es muy temprano para trazar una comparación definitiva" entre ambos accidentes, pero señalaron que en términos de radioactividad, Chernóbil emanó 6.618.000 terabecquerels (la cantidad de radioactividad se expresa en becquerels, que corresponden a una transformación nuclear por segundo), mientras que la planta japonesa emitió 370.000.

Como suele ocurrir con las cifras, más cuando son tan desparejas, más aún cuando la unidad de medida es tan desconocida para un público en general, lo importante es preguntarse qué significan estos números.


• Fukushima: qué hacer con 25 millones de toneladas de escombros 2


Lecciones del pasado

El accidente de Chernóbil involucró a un solo reactor de los cuatro con los que contaba la planta; Fukushima debió lidiar con problemas en tres de los seis que tenía, más los inconvenientes en las piscinas de combustible nuclear, pero en plena crisis doce meses atrás, las autoridades japonesas dejaron claro que a diferencia de lo ocurrido en Ucrania, todas las vasijas de sus reactores, encargadas de contener las barras de combustible nuclear, habían permanecido intactas.

"En Chernóbil, la explosión liberó isótopos de vida media o corta, es decir, que tardan entre pocos minutos y 30 años en desintegrarse, junto con isótopos de vida larga, plutonios y uranios que necesitan miles de años para hacerlo", explica el director técnico de Protección Radiológica del CSN.

Aquí estaría una de las principales diferencias entre un accidente y otro, sin olvidar la extensión del área afectada: 60 kilómetros en el caso japonés, 500 kilómetros en el caso ucraniano (aunque plantas y animales fueron incluso afectados en distancias más lejanas).

Según un informe de las Naciones Unidas, el accidente en Ucrania dejó 64 muertos hasta el último registro en 2008, aunque las discusiones continúan sobre cuántos más van a o morir por haber sido afectados 25 años atrás. Fukushima, por su parte, no ha registrado ningún muerto por exposición o contaminación radioactiva.

Para Juan Carlos Lentijo, el primer accidente nuclear grado 7 permitió al mundo conocer más sobre cómo enfrentarse con esta clase de crisis: "se aprendieron cosas para la gestión de emergencia. Las autoridades japonesas pudieron tomar medidas tempranas, incluso mientras lidiaban con las consecuencias de un terremoto y un tsunami".

"También se obtuvo experiencia sobre cómo manejarse dentro del emplazamiento cuando ocurre el accidente", agrega Lentijo. "En Chernóbil hubo 28 personas afectadas por síndrome de radiación aguda en la planta, que murieron en pocos días. En Japón no hubo los mismos niveles de exposición radioactiva, pero igual hay que destacar que nadie murió por radiación aguda".

Lentijo agrega que el mundo también aprendió otras lecciones: a cómo enfrentarse a terrenos contaminados a gran escala, cómo comportarse con respecto a la información que se da a la sociedad y cómo atender a las víctimas.

Para Doug Parr, de Greenpeace, una de las lecciones aprendidas en el tratamiento de las víctimas fue el reconocimiento de que ciertos problemas de salud son provocados por el estrés que implica la evacuación masiva.

Según las últimas declaraciones del director general del OIEA, Yukiya Amano, lo que importa a partir de ahora es aprender también de lo ocurrido en Japón.

"Fukushima Daiichi fue un accidente muy serio, pero sabemos qué salió mal y tenemos un claro curso de acción para enfrentar esas causas, no solo en Japón sino en todo el mundo".

"Pero ahora tenemos que seguir alerta. La autocomplacencia puede matar", agregó.





Fuente: BBC Mundo
Autor: Matías Zibell / BBC Mundo

Fotografía:
Este combo muestra parte de una foto de Yuko Sugimoto envuelto con una manta de pie delante de los escombros en busca de su hijo en la ciudad azotada por el tsunami de Ishinomaki en la prefectura de Miyagi el 13 de marzo de 2011. Y la otra mitad, ella misma parada (con su hijo de cinco años hijo de Raito) en el mismo lugar el 27 de enero 2012. Vea estas fotos completas y otra serie de fotografías en "See how Japan has rebuilt in the 11 months since the earthquake and tsunami", NationalPost.com / Montaje Ojo Adventista

Referencias:1.Así es la vida de Ayaka, una niña de Fukushima. Ayaka y su familia se vieron obligados abandonar su casa cuando fue destruida por el terremoto y el posterior tsunami que devastaron partes de Japón a principios de 2011 y dejaron unos 16.000 muertos. Viven fuera de la zona de exclusión de 20 kilómetros que rodea a la planta nuclear de Fukushima Daiichi, pero todavía tienen que convivir con altos niveles de radiación que afectan su vida cotidiana. El testimonio de Ayaka forma parte de la serie de la BBC "Children of the Tsunami" ("Niños del Tsunami"). 2. Fukushima: qué hacer con 25 millones de toneladas de escombros.Un año después del devastador tsunami, las autoridades japonesas creen que en las tres prefecturas más afectadas quedan cerca de 25 millones de escombros. Los trabajos de limpieza están todavía lejos de estar concluidos y pueden durar años. Sasade Haruyasu, jefe del equipo de escombros de Miyagi, habló con la BBC de la escala de este problema. Vea el proceso de recogida de los restos del tsunami en este video de BBC Mundo.






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lunes, 3 de mayo de 2010

El vertido del Golfo de México evidencia la necesidad de poner fin a las perforaciones petrolíferas en el mar

Obama ha anunciado que BP es responsable del desastre ecológico. En su mano también está evitar que vuelva a suceder


El presidente Obama visitó ayer el Golfo de México para ver de primera mano los efectos catastróficos de la marea negra que se acerca rápidamente a la costa. Después de reunirse con los responsables para esta operación en la localidad de Venice, Luisiana, aseguró que “BP es la responsable de este vertido y por ello tendrá que pagar la factura”.

Además, reiteró el compromiso del Gobierno para detener el vertido y detalló los planes y medidas que se están llevando a cabo.

Debido al mal tiempo y a las grandes olas, las barreras anticontaminación instaladas para proteger los humedales costeros del vertido se están viendo desbordadas. Cada minuto resulta más difícil controlar la mancha de petróleo. Un alto mando de la Guardia Costera y responsable de las operaciones, aseguró a la cadena CNN que: “Este vertido, en este punto y en mi opinión, es totalmente impredecible. La mancha es asimétrica, anómala y una de las cosas más complejas que hemos tratado”.

Apenas un mes después de que Obama afirmara que “las plataformas petrolíferas actuales, por lo general, no causan vertidos” y autorizara la ampliación de las perforaciones en alta mar, el presidente ha tenido que enfrentarse a los daños medioambientales y económicos irreparables que este grave accidente está teniendo para la región.

“Las personas preguntan si se está haciendo lo suficiente y, lamentablemente, ahora no hay nada que sea suficiente porque el vertido está totalmente fuera de control”, ha declarado Mark Floegel, director de Investigación de Greenpeace, que se encuentra actualmente en Venice, Luisiana, quien también ha añadido: “Es casi imposible evitar las consecuencias de este vertido, sólo podemos evitar que suceda otro similar. Lo que realmente necesitamos es que el presidente Obama adopte medidas más contundentes en la prevención de futuros vertidos de petróleo. Su anuncio del viernes de que los nuevos contratos para perforaciones en alta mar serían paralizados, en realidad no significa mucho y no se espera que tenga algún efecto en las operaciones en marcha. Necesitamos una moratoria total para las perforaciones en alta mar, sólo así podremos evitar catástrofes como ésta. Si el presidente Obama dice que BP es la responsable de este accidente, también debe asumir la responsabilidad del gobierno en este tipo de perforaciones” ha asegurado Floegel.

En el marco de la vista de Obama a la zona, el director de Investigación de Greenpeace, también ha añadio que desde Greenpeace se espera que: “Mientras Obama esté en Luisiana hable con los pescadores y mariscadores que han perdido su medio de vida; que vea el comienzo de los efectos sobre el ecosistema y la vida salvaje que depende de estos humedales costeros, y que vea en persona lo que significa la energía sucia para Estados Unidos”, ha concluido Floegel.



Fuente: Greenpeace

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lunes, 21 de diciembre de 2009

La Cumbre de Copenhague: Ni justo, ni ambicioso ni vinculante

Las ONG lamentan que el pacto no refleje compromisos firmes
Al comienzo de la Cumbre del Clima las principales ONG del mundo habían concentrado sus reivindicaciones en tres letras. Pedían un pacto "FAB": justo (fair), ambicioso (ambitious) y vinculante (binding). Sin embargo, los tres folios de texto del Acuerdo de Copenhague que dejaban tras de sí los 119 jefes de Estado y de Gobierno se parecen muy poco a eso. "No es ni justo, ni ambicioso, ni vinculante", lamentaba ayer en Copenhague Mar Asunción, responsable de Cambio Climático de WWF. "Estamos muy decepcionados, los líderes mundiales nos han defraudado".

Para Aída Vila, de Greenpeace, "se ha desaprovechado una oportunidad histórica". Una de las frases más repetidas el sábado por los jefes de Estado y de Gobierno, incluido Barack Obama, es que, si bien el acuerdo no es lo que se esperaba, resulta un "primer paso". Pero esta ecologista mostraba ayer su cansancio con tantos primeros pasos dados a lo largo del tortuoso proceso de las negociaciones climáticas. "El primer paso se dio en la Cumbre de Río de Janeiro de 1992, hace 17 años, ahora en Copenhague había llegado el momento de hacer más", insistía la responsable de Cambio Climático de Greenpeace.

"Es un acuerdo totalmente insuficiente, flojo en contenido y en la forma", se desahogaba Vila, también decepcionada con los líderes mundiales a los que tanto habían insistido para que vinieran a la capital danesa. Ya no pensaban lo mismo cuando veían su espantada de Copenhague sin hacerse ni la habitual foto de familia.

"El acuerdo es irresponsable e injusto porque ni siquiera sienta las bases para luchar contra el cambio climático", incidía Asunción, que destacaba que el texto salido de esta cumbre no define objetivos de reducción de emisiones de efecto invernadero.

"Es vergonzoso que después de dos años de sangre, sudor y lágrimas, no hayamos terminado la maratón a tiempo", clamaba José Hernández de Toro, portavoz de Intermón Oxfam. "Los líderes del mundo han tenido una oportunidad real aquí en Copenhague de alcanzar un acuerdo justo, ambicioso y vinculante, que es el que el mundo necesita. Sin embargo, mientras se cocinaba el acuerdo, se descartó la justicia y se descafeinó la ambición".

Un poco más indulgente se mostraba la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza (UICN), cuyos responsables destacaban los avances para frenar la deforestación. "Reducir la deforestación y restaurar los bosques degradados están entre las soluciones más efectivas para la mitigación", afirmaba Stewart Maginnis, director de Desarrollo y Medio Ambiente de la UICN.


Fuente: ElPais.com
Autor: Clemente Álvarez / Copenhague

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jueves, 29 de octubre de 2009

Árboles transgénicos, ¿la solución o el problema?

La genética crea bosques de diseño con fines industriales y ecológicos, pero se ignoran sus riesgos

Un grupo de científicos rusos del Instituto de Química Bioorgánica de Moscú ha anunciado que en otoño comenzarán a plantar 300.000 árboles transgénicos al aire libre en las localidades rusas de San Petersburgo y Nizhny Nóvgorod. Las especies transgénicas que han conseguido copiar son abedules y álamos temblones, y la intención de los investigadores es la de frenar la deforestación y el cambio climático.

Los científicos sostienen que cada año desaparecen extensas áreas de bosques en todo el mundo y creen que la solución es plantar árboles industriales. Los rusos, a través de la web Russia InfoCenter, desvelan que a los abedules y álamos temblones se les transplantaron genes procedentes de pinos y álamos. Según se ha sabido, fue un trabajo muy duro seleccionar los genes necesarios, porque más de 40.000 regulan la síntesis natural de la madera.

El resultado es que los nuevos ejemplares son capaces de dar hasta cinco veces más cantidad de madera para producción de papel, ya que su contenido en celulosa es mayor, así como la cantidad de lignina, un compuesto que dificulta la conversión de la celulosa de árbol en papel o biocombustible como el etanol. Además, crecen con más rapidez. Según los investigadores, estos árboles crecen en 15 o 20 años en lugar de los 25 ó 30 necesarios para un árbol normal.

El primer árbol transgénico apareció en 1987 y sólo en China existen bosques con este tipo de árboles. A este respecto, Antonio Ballester, investigador del Instituto de Investigaciones Agrobiológicas del CSIC, deja claro que "no existe ningún árbol transgénico para su cultivo, aunque sí están autorizadas plantaciones muy controladas por las correspondientes comisiones de bioseguridad de los diferentes países". Sin embargo, este investigador confirma que en China hay plantaciones de álamos transgénicos sin control.

A pesar de que el interés comercial era bajo durante los primeros 10 años del desarrollo de árboles transgénicos, este ha crecido paulatinamente desde el fin de la década de 1990. A finales del 2003, el 45% de los permisos otorgados fueron para la industria y, principalmente, para álamos. Pero hasta el momento no ha habido un empuje concertado para la comercialización de árboles genéticamente modificados excepto en China, donde se han plantado más de un millón de árboles transgénicos en iniciativas de reforestación a raíz de la aprobación de su comercialización otorgada por la Administración Estatal de Silvicultura de China en 2002. En el país asiático se están plantando grandes cantidades de álamos resistentes a los insectos, la única aprobación conocida de este tipo.

En el caso de Rusia, según la agencia de noticias Informnauka, las pruebas durarían tres años y, si dan los resultados esperados, se fabricarían árboles a escala industrial. Esto debería modificar la legislación rusa, que actualmente prohíbe las plantaciones a gran escala de estos ejemplares modificados.

En realidad todavía se desconocen las consecuencias que para el medio ambiente y los seres vivos pueden tener estos árboles genéticamente modificados. "No tienen porqué ser peligrosos", afirma Ballester, quien desarrolló el pasado año álamos transgénicos capaces de extraer más cantidad de metales pesados del suelo. Su investigación continúa a escala de invernadero y deberán pedir autorización para sacarlos a una parcela de experimentación al aire libre. "Y al cabo de muchos años, podrían permitir su explotación comercial", añade Ballester.

El gen de una bacteria

El equipo capitanedo por Ballester incorporó al genoma de los álamos un gen de la bacteria Pseudomonas putida, un microorganismo común del suelo. De esta manera, los álamos temblones desarrollan una alta capacidad para absorber TNT de suelos y aguas contaminadas.

Pero los ecologistas no están convencidos. A pesar de que la mayoría de las veces sólo se potencia la acción de genes de los propios árboles, podría ocurrir como en los cultivos transgénicos, como el maíz que se cultiva en toda Europa. Según Isabel Bermejo, de Ecologistas en Acción, "hay riesgo de contaminación a otros cultivos y esto en un bosque puede ser mayor, porque sus ciclos son más largos y, por tanto, su permanencia en el medio ambiente es mayor". Además, los ecologistas opinan que puede ser arriesgado reducir el contenido de lignina en los árboles, ya que les proporciona rigidez estructural y resistencia a las plagas.

Por su parte, Juan Felipe Carrasco, especialista en transgénicos de Greenpeace, enumera sus objeciones a este tipo de árboles. "Estos ejemplares pueden contaminar genéticamente en otros árboles o plantas, son un elemento de control alimentario por parte de un puñado de grandes multinacionales y son un riesgo sanitario, ya que está demostrado que el maíz o la soja transgénica produce daños al hígado e incluso reduce la fertilidad", opina. Carrasco afirma que la patata transgénica, cuyo cultivo apoya el Gobierno español, produce resistencia a antibióticos.

A pesar de las voces en contra, las investigaciones con árboles modificados genéticamente sigue su curso. Recientemente se ha dado a conocer que la compañía estadounidense ArborGen quiere plantar 500.000 eucaliptos transgénicos originarios de Brasil en siete estados diferentes de EEUU. La empresa quiere hacerlos crecer para saber si podrían ser una fuente viable de la que extraer biocombustible, medicamentos o fibra de papel.

Muchas organizaciones ecologistas estadounidenses ya han levantado la voz. "Plantar estos árboles a gran escala expandiría el desastre", dicen. Carrasco lo corrobora y se queja de que, en su opinión, "las mismas compañías multinacionales que destruyen bosques en todo el mundo ahora ofrecen soluciones falsas con árboles perjudiciales".

Medicina no tan tradicional

A pesar de la oposición que suscitan los organismos transgénicos, las investigaciones con vegetales modificados genéticamente surgen por todo el mundo. De hecho, a finales de 2008 se supo que la India estaba de lleno en esta carrera de fondo. Según Greenpeace, algunos organismos de investigación del país asiático, como el Centro Biotecnológico Rajiv Gandhi, están intentando modificar genéticamente hierbas medicinales, como jivanti, ashwagandha, brahmi y creat, que forman parte de su medicina tradicional ayurvédica, para aumentar su contenido en principios activos. "Hemos completado el estudio en laboratorio. Aún no está preparado para pruebas al aire libre y tampoco tenemos la licencia para hacerlo. Sólo se continuará la investigación si se consigue la aprobación de las autoridades", dice un portavoz del centro Gandhi.

A pesar de que los investigadores niegan cualquier implicación negativa para el medio ambiente, ya hay gobiernos que prohibieron las pruebas de esta clase de árboles. Uno de ellos fue el Gobierno belga, que hace un año recibió la solicitud por parte del Instituto de Biotecnología de Flandes de que anulara la decisión de algunos de los ministros del Gobierno que prohibía experimentar con estos árboles a cielo abierto. La decisión no tardó en modificarse: en febrero de este mismo año, y ante las presiones de grupos a favor de los ensayos, el Gobierno belga autorizó estas pruebas.

Así que la carrera es imparable, incluso en España, donde se está experimentando con plantas forrajeras, como la alfalfa y el maíz, para hacerlas más digestibles, y el CSIC trabaja con castaños transgénicos para hacerlos más resistentes.

Como esta carrera siga a esta velocidad, "en los próximos cinco o diez años, veremos árboles transgénicos en el mercado", dice Maud Hinchee, jefe de tecnología de ArborGen. Para Greenpeace, es un retroceso. "Se debería parar la deforestación de los verdaderos bosques, que destruye 60 hectáreas al día en Brasil o 40 en Argentina y aumentar la biodiversidad evitando monocultivos forestales", protesta Carrasco.

Plantas sintéticas para capturar y reciclar el CO2

Global Research Technologies, una empresa estadounidense dirigida por Klaus Lackner, de la Universidad de Columbia, ha creado un árbol sintético que, dice, captura CO2 sin necesidad de luz solar. “Son 1.000 veces más rápidos que un árbol normal a la hora de recolectar CO2. Hacen lo mismo que la naturaleza, pero mucho más deprisa”, dice.

De momento sólo hay ‘preprototipos’, como los llama Lackner: una especie de persianas cuyas ‘hojas’, de un polímero cargado con iones positivos, capturan CO2, que después se comprime y se convierte en líquido para usarse como fertilizante o crear combustibles sintéticos.

“Por cada tonelada de CO2 capturada, nuestro árbol necesita energía que sólo emite 200 kilos”. Un árbol sintético puede recoger 90.000 toneladas al año en lugares donde los auténticos serían incapaces de sobrevivir.


Fuente: Publico.es
Autor: Juan Manuel Daganzo / Madrid

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martes, 6 de octubre de 2009

Lo más ecológico... ¿que no haya vacas?

Una campaña plantea un día vegetariano a la semana para frenar al mayor emisor de CO2: el ganado - La idea choca con una tendencia global al abuso de la carne como signo de riqueza

¿La ecología contra la ganadería? Una nueva y sorprendente batalla irrumpe en el frente ambiental: reducir el consumo de carne en los países ricos sería un método rápido y eficaz para que cada ciudadano contribuya a frenar el calentamiento global. Menos consumo de carne implicaría menos cabaña y menos emisiones. Pero la propuesta, apoyada por celebridades como Paul McCartney, choca con la tendencia creciente del consumo de carne en todo el mundo, al que se apuntan las regiones emergentes como señal de la riqueza conquistada. Se sabía que abusar de la carne no es saludable. Ahora, además, no es verde.

La campaña se ha puesto en marcha en el Reino Unido con el lema Lunes sin carne. El objetivo: convertirse en vegetariano un día a la semana para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Según el ex Beatle, es una forma de contribuir individualmente y sin grandes esfuerzos a la batalla contra el calentamiento global. La carne se puede medir en emisiones de CO2: engullir un kilo de vacuno equivale a viajar 250 kilómetros en coche.

La vaca está en el punto de mira de los ecologistas no sólo por el CO2 que emite a través de su sistema digestivo. También porque para su alimentación se deforestan grandes extensiones de terreno. En defensa de la vaca acude el sector ganadero, nada menos que 1.300 millones de personas en el mundo, y la demanda del consumidor, que pide más filetes.

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) calculó en 2006 que De ese porcentaje, buena parte corresponde al el sector ganadero emite más gases de efecto invernadero -el 18%, medido en su equivalente en dióxido de carbono- que el sector de los transportes.gas metano, con un potencial de acumular calor 23 veces mayor que el CO2. El sistema digestivo de los rumiantes, especialmente las vacas, hace que estos animales emitan metano a través de eructos y pedos. Además, grandes extensiones de tierra, sobre todo en América Latina, han sido deforestadas para convertirlas en pastos o producir forraje para alimentar al ganado. Y el estiércol genera óxido nitroso, con un potencial 296 veces mayor de calentamiento global que el CO2.

"Cada vez mayores extensiones se están dedicando al cultivo de soja, para utilizarla como proteína para los piensos, sobre todo en Argentina y Brasil", explica Miguel Ángel Soto, experto en deforestación de Greenpeace España. "En 2006 elaboramos un informe en el que señalábamos a las grandes empresas productoras de soja y a los mayores importadores en Europa, como McDonald's. Los pollos de los McNuggets se alimentaban con soja producida en granjas situadas en áreas deforestadas. Llevamos allí a los directivos de la multinacional para que lo vieran", explica Soto.

Como resultado del viaje, la empresa se unió a una moratoria sobre la compra de soja procedente de áreas de deforestación reciente, en cuya elaboración ha participado el Gobierno de Brasil. Según Greenpeace, la intensidad de la deforestación fluctúa con los precios de la carne y de la soja. Cuando el precio de ambos productos cae en los mercados internacionales, el ritmo de tala de árboles se reduce el año siguiente.

"El 90% de los cultivos de soja que se producen en América Latina se destina a alimentar a los animales en los países ricos. Un filete que se come en España, por ejemplo, muy probablemente provendrá de una vaca europea que se ha alimentado de cultivos brasileños, que han crecido en tierras donde antes había árboles o selva", explica Lasse Bruun, portavoz de Compassion in World Farming, una de las ONG que se han sumado a la iniciativa de McCartney. "Un cambio de comportamiento en los consumidores sería muy importante", opina Bruun, que también aboga por que el tema se incluya en la cumbre mundial del clima que se celebrará en diciembre en Copenhague (Dinamarca). Aunque luego matiza: "Obviamente, es un tema que se entrelaza con valores culturales, con lo que se considera un buen nivel de vida".

La carne y la leche son símbolos de bienestar. Los países en desarrollo no quieren quedarse fuera y comienzan a emular los hábitos alimenticios occidentales. En China e India ya se bebe leche y se come carne de vaca. Es más, el consumo de carne en el mundo se multiplicará por dos a mediados de este siglo, según la FAO. Por el lado de la oferta, una drástica reducción del consumo sería también problemática: unos 1.300 millones de personas subsisten gracias al sector ganadero.

Una voz acreditada que apoya la campaña es la de Rajendra Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU y premio Nobel de la Paz en 2007. En una conferencia en Londres en 2006, el científico indio explicó que "un granjero puede alimentar a 30 personas durante un año con una hectárea de terreno si produce vegetales, frutas y cereales. Si la misma área se utiliza para producir huevos, leche o carne, el número desciende a entre cinco y 10 personas". Pero la línea de la FAO no es la de apoyar una reducción del consumo. Al menos no como receta para todos los países. "No es una buena recomendación a escala global, porque los países pobres deben aumentar el consumo de carne en sus dietas", defiende Pierre Gerber, responsable de políticas ganaderas del organismo.

En los países ricos, sin embargo, se come demasiada carne. España no es una excepción. Unos 121 kilos al año, según la FAO, más que cualquier otro país europeo. Desde los años sesenta, cuando se tienen los primeros datos, el consumo no ha parado de aumentar. "Hasta 1984 la dieta en España seguía prácticamente al pie de la letra los patrones de la dieta mediterránea, de la que nos estamos alejando progresivamente, porque ingerimos menos hidratos de carbono y más proteínas, es decir, menos legumbres y pan y más alimentos proteicos como la carne", detalla José Manuel Ávila, de la Sociedad Española de Nutrición. "Deberíamos adaptar nuestra dieta a nuestro gasto en proteínas, comer de todo un poco menos y tratar de sustituir parte de las proteínas por hidratos de carbono", aconseja Ávila, quien opina que una campaña como la de McCartney en España sería buena. "El consumo recomendado es de ocho veces al mes". Es decir, dos veces por semana. "Aunque la carne, en su justa medida, es muy necesaria", matiza.

El Foro Mundial de Investigación sobre el Cáncer, con base en Reino Unido, recomienda limitar el consumo de carne roja, como la ternera, el cerdo o el cordero, y evitar por completo las carnes procesadas -como el beicon o el salami-. Para reducir el riesgo de padecer cáncer, el consumo no debería ser mayor de 500 gramos a la semana.

El impacto de la ganadería sobre el cambio climático varía según los sistemas de producción, explica Gerber. En un sistema extensivo, las emisiones de las vacas son mayores, por kilo de proteína que se obtiene, porque se necesitan más vacas para producir una misma cantidad de carne o leche. Cuando la producción es más intensiva, éstas descienden. En el último estadio, una nueva intensificación vuelve a aumentar las emisiones, porque se transporta el alimento desde más lejos -muchas veces desde áreas deforestadas- o porque se consume más energía en la explotación.

No contaminan igual las vacas, los cerdos o los pollos. Según Gerber, "un cuarto de las emisiones del sector son de los rumiantes, sobre todo de las vacas". "Por un kilo de proteína de carne de vaca, se producen entre tres y cuatro veces más gases de efecto invernadero que con la misma cantidad de proteína de carne de pollo, en países de la OCDE", precisa.

Tampoco todas las vacas son iguales si hablamos de gases de efecto invernadero. Las vacas lecheras expulsan el doble de metano. Y las que tienen terneros, todavía más. "Entre 200 y 250 kilos al año", explica Frank Mitloehner, especialista en calidad del aire del departamento de ciencia animal de la Universidad de California. Él y su equipo empezaron a estudiar el impacto de la industria del vacuno en el aire y el cambio climático porque observaron que la calidad del aire en el lugar donde se encuentra su universidad, el valle de San Joaquín, era de las peores en todo Estados Unidos. Y ese mismo valle tiene una concentración enorme de fábricas de producción de leche. "Hay vacas por todos lados", según el científico. Exactamente: dos millones de vacas lecheras, la mayor concentración del mundo. "Nos preguntamos si ambas cosas [la presencia de muchas vacas y la mala calidad del aire] podían estar relacionadas, y encontramos que sí, parcialmente", relata Mitloehner. El estiércol contiene amoníaco que, combinado con los gases emitidos por los coches, "da lugar a unas pequeñas partículas que contaminan el ambiente".

Mitloehner encerró a varias docenas de vacas en "bio burbujas", una especie de invernaderos de 40 metros de largo y 20 de ancho, con estructuras en las que los animales se mueven en grupos de 10. "Así medimos las emisiones", explica. En este proyecto pionero, el investigador descubrió que "los eructos de las vacas representan más de la mitad de las emisiones" de gases de efecto invernadero. El resto proviene del estiércol.

Los datos del informe de la FAO, argumenta Mitloehner, exigen un matiz fundamental. "La FAO habla de que mundialmente el sector ganadero emite el 18% de todos los gases de efecto invernadero. Esa cifra, sin embargo, esconde que las emisiones relacionadas con la ganadería en los países ricos suponen sólo el 3% del total". La razón es sencilla: en los países ricos hay una mayor variedad de fuentes de emisiones, por lo que la importancia relativa de la ganadería es menor. "En algunos países pobres, la ganadería supone hasta el 60% de todos los gases de este tipo que se emiten".

Esto puede explicar por qué en España el sector ganadero sólo representa el 3 % del total de emisiones, según datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, aunque en los prados y granjas hay más de seis millones de vacas. "La mitad proviene de la fermentación entérica, es decir, de los eructos y las flatulencias de las vacas, y la otra mitad del estiércol", explica Carlos Escribano, Director general de recursos agrícolas y ganaderos. El Ministerio ha aprobado este año el Plan Nacional de biodigestión de purines, que incluye ayudas a los ganaderos para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero. El presupuesto es de 80 millones de euros para los próximos cuatro años, que gestionarán a medias el Ministerio y las Comunidades Autónomas. El dinero se destinará a llevar el estiércol a instalaciones para producir biogas y abono para las explotaciones agrícolas. "Para los ganaderos deshacerse de los residuos es un problema, también económico", dice Escribano, "lo que pretendemos es darles alternativas".

"El plan se centra en el estiércol líquido, el de las vacas de leche", apunta Javier López, portavoz de la Asociación española de productores de vacuno de carne. López defiende que el sistema de producción de vacuno en España es "muy diferente al del entorno europeo, e incluso mundial", lo que conlleva que las emisiones sean comparativamente menores. "La alimentación a base de grano hace que las vacas generen menos metano y, además, en España se consume carne de animales muy jóvenes. Las vacas se sacrifican entre los 10 y los 15 meses, y los estudios científicos dicen que las vacas jóvenes generan menos metano", apunta López. En todo caso, la defensa de los productores va más allá de las cifras. Opinan que "el tema se está sacando de quicio". Según López, "es ridículo pensar que comer menos carne va a solucionar el tema del cambio climático. Se coarta a la gente en su alimentación, y luego no se cuestiona el modelo consumista de energía en el que vivimos". Y remata: "Seguro que Paul McCartney no se plantea la utilización del aire acondicionado, o los viajes en avión y jet privado al otro lado del mundo. Hay mucha demagogia".

La ciudad de Gante, en Bélgica, ha sido la primera en sumarse al club y ha declarado los martes "día vegetariano". Varios chefs en el Reino Unido han apoyado el proyecto de McCartney y han creado recetas vegetarianas para la página web de la campaña. La receta de esta semana es del propio McCartney: "La ensalada de Paul para chuparse los dedos". Hojas de espinaca y rúcula, tomates cherry, aguacate y queso feta.

Fuente: ElPais.com
Autor: Antía Castedo

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domingo, 28 de junio de 2009

España, paraíso europeo de los transgénicos

De las 100.000 hectáreas de cultivos transgénicos que hay en Europa, 80.000 se cultivan en nuestro país. Asociaciones científico-empresariales como Asebio y diversas instituciones españolas aplauden su utilización y lo califican de tecnología avanzada. Sin embargo, desde las organizaciones ecologistas se critica que la mayor parte de terrenos dedicados a este tipo de productos estén ubicados en nuestro país.

Los organismos genéticamente modificados (OGM) son todos aquellos (plantas, animales y bacterias) cuyo genoma es manipulado, la mayoría de las veces con la introducción de genes de otras especies, para mejorar sus condiciones naturales. Así se consigue por ejemplo la resistencia a plagas, el crecimiento en condiciones medioambientales hostiles o la maduración retardada, entre otras.

No obstante, a pesar de estas aparente ventajas, países como Alemania, Rumanía, Italia, Polonia, Francia, Grecia, Austria y Hungría han ampliado su moratoria al maíz MON-810, principal cultivo transgénico en territorio ibérico.

La comercialización de este tipo de maíz fue aprobado por la Unión Europea en 1998, de acuerdo con una antigua normativa. La modificación de dicha legislación, considerada inadecuada originó que los estados pudieran acogerse a una moratoria para no plantar maíz de este tipo. Ya en 2003 entró en vigor una nueva directiva europea, más rigurosa y que exige una evaluación a largo plazo de las repercusiones de los OMG, según datos aportados por Ecologistas en Acción.

La razón de que en nuestro país si se acepte la siembra del MON-810, según Emilio Muñoz, investigador jubilado del CSIC y miembro de Asebio, Asociación Española de Empresas de Biotecnología, reside en que este tipo de maíz está más regulado que un maíz que nos es transgénico. Muñoz admite que la agricultura siempre ha sido una actividad depredadora, aunque destaca que en este caso "aporta beneficios a los agricultores". "Se trata de una tecnología contrastada, regulada y muy avanzada", explica. A su favor cita dos ejemplos: el hecho de que prácticamente el 80% de la soja producida en el mundo ya es transgénica y el que el presidente de Brasil, Lula da Silva, acabará aceptando los transgénicos porque eran beneficioso para sus agricultores.

Sinn embargo, en Greenpeace no están de acuerdo con estas explicaciones. Para la organización ecologista la respuesta a por qué España cultiva estos productos está en que Monsanto (dedicada a este negocio) y las multinaciones están presentes en el Gobierno.
Y van más allá: "Es un tema político, de mafia política", añaden. "El hecho de que la actual ministra de Ciencia e Innovación fuera presidenta de Asebio, demuestra que en el Gobierno de Zapatero hay intereses en la materia", sentencian.
Carlos Vicente, director de Biotecnología de Monsanto, niega un interés oculto de las multinaciones y asegura que son una compañía privada y que no intervienen en cuestiones de carácter político.

También discrepa de la opinión de los ecologistas y asegura que el MON-810 "no es en absoluto perjudicial. No hay ninguna razón de índole científica para prohibirlo". Vicente explica que la EFSA (Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea) ha ratificado de manera reiterada su total seguridad. Asimismo añade que las propias autoridades científicas francesas y alemanas han certificado también la falta de riesgos.

"La decisión unilateral de estos países es exclusivamente de carácter político y comercial y contraviene el derecho de los agricultores de estos países a usar una tecnología que han venido utilizando en los últimos años y que otros agricultores de todo el mundo sí pueden utilizar", afirma.

La seguridad en los alimentos modificados genéticamente ¿Podemos estar tranquilos cuando consumimos alimentos modificados? Según afirman fuentes de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESA), todos se someten "uno por uno a todo tipo de pruebas". Esta evaluación la realiza la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) con sede en Parma (Italia).

Desde la propia página web de esta agencia se informa de que un grupo de científicos expertos e indepedientes someten los transgénicos a controles alérgicos, ecológicos, microbiológicos, toxicológicos, de la fisiología de la planta y de genética molecular. Además, los productos que deriven de cosechas transgénicas deben ser etiquetados con la mención "modificado genéticamente" o "producido a partir de -nombre del ingrediente- modificado genéticamente".

En Monsanto también creen en los beneficios de los transgénicos para la sociedad y el medio ambiente. Citan como ejemplo de ellos la reducción del uso de insecticidas y el incremento de la productividad. La biotecnología también puede servir para desarrollar variedades que contribuyan a una dieta más sana.

Este es el caso de las variedades de soja con menores niveles de grasas trans y las nuevas variedades con omega-3, que se encuentran en su penúltima fase de investigación, según datos aportados la multinacional.

No obstante, Greenpeace vuelve a poner en duda estas afirmaciones. Los ecologistas creen que son malos para la salud, que la EFSA no realiza los controles necesarios y que no se ha demostrados que sean inocuos. "Lo que sí se ha demostrado es que influyen negativamente en la fertilidad y en la reproducción de los mamíferos", aseguran desde la organización ecologista en base a un estudio realizado por una universidad austriaca.
Ecologistas en Acción tampoco aconseja su consumo. La organización cita a la Comisión Europea para afirmar que el proceso de creación de organismos manipulados genéticamente está rodeado de incertidumbres, que pueden dar lugar a multitud de efectos imprevistos. "La inserción de ADN extraño en una posición no deseada dentro del genoma puede potenciar o silenciar los procesos de producción de proteínas y provocar cambios de composición o la aparición de compuestos potencialmente tóxicos en los alimentos, con riesgos para la salud", según las palabras extraídas del informe "Buenas razones para retirar las variedades de maíz MON810 cultivadas en España" elaborado para este grupo. "Se da la paradoja de que no se pueden sembrar cultivos que sí pueden importarse de otros países terceros", afirma.

¿Riesgos para el ecosistema? Los ecologistas lo tienen claro. Los cultivos transgénicos no son buenos para el campo. El experto en transgénicos de Greenpeace explica que en primer lugar este tipo de cultivos producen lo que se llama contaminación genética. Es decir, se eliminan las barreras de protección entre terrernos lo que obliga a los agricultores que no siembran transgénicos a cambiar las fechas de siembra y por lo tanto a asumir costes muy altos.
Los ecologistas lo definen como un "ataque a las opciones no transgénicas". Además, Greenpeace alerta de que se producen además daños al suelo, la flora y la fauna.

Por ello, en la Unión de Pequeños Agricultores creen que no se puede negar la realidad de que en España hay agricultores que cultivan transgénicos –y recalcan que es "es absolutamente legal hacerlo"- y hay otros que practican la agricultura ecológica y convencional. Consideran que es una obligación del Gobierno dar tranquilidad a los productores agrarios, del tipo que sea y por ello, si se autoriza el cultivo de un transgénico, debe regularse que esa actividad sea segura.
El científico Emilio Muñoz no está de acuerdo con la idea de la contaminación genética que critica Greenpeace y puntualiza que ojalá todos los cultivos agrícolas estuvieran tan regulados como los transgénicos. Carlos Vicente, de Monsanto, apoya estas declaraciones y subraya que los transgénicos aportan importantes beneficios para los agricultores y para el medio ambiente.
"Después de 12 años de cultivos transgénicos no existe ni un solo caso de efectos adversos para la salud o el medio ambiente", asegura.

Por su parte el secretario general de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja), Carlos Ferrer, asegura estar a favor de la biotecnología aplicada a la agricultura. Asaja enumera una lista de razones por las que están a favor de los transgénicos: aumentan el rendimiento, ayuda a cubrir las expectativas europeas en lo que se refiere a las cuotas de biocombustibles y se basa en que la biotecnología no se cuestiona en otras ciencias y en que, a su juicio, el gran colectivo del mundo científico no cuestiona los transgénicos. Por ello, piden a la Administración que de tranquilidad a los productores agrarios y que se regule el cultivo de productos modificados para que esa actividad sea segura.

Pero, no todos los agricultores piensan igual. El experto en transgénicos de la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos (COAG), Andoni García, asegura que rechazan los transgénicos porque no respetan el principio de precaución y pueden dar problemas para la salud humana y el campo. "Si hay transgénicos no puede haber otra agricultura porque la desplazan", asegura García. En su opinión, los transgénicos están en manos de las multinacionales y a éstas no les interesa la alimentación ni el hambre mundial. Por ello, exigen al Gobierno español que defienda una agricultura social.

Fuente: ABC.es
Autor: Teresa Sánchez Vicente / Madrid

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