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domingo, 26 de diciembre de 2010

El 2010, un año difícil para la tierra

Este año murieron más personas por desastres naturales que por ataques terroristas en los últimos 40
Terremotos, olas de calor, inundaciones, volcanes, super tifones, aludes, heladas y sequías mataron a un cuarto de millón de personas en todo el mundo en el 2010, el año más mortífero en más de una generación. Más personas murieron por desastres naturales este año que las que han muerto en ataques terroristas en los últimos 40.

Y, dicen científicos, la culpa es mayormente nuestra. La mano del hombre hizo que las catástrofes naturales resultaron más mortíferas y costosas.

Malas construcciones contribuyen a hacer los terremotos más fatales de lo que debieran ser. Más personas viven en la pobreza en edificios vulnerables en ciudades atestadas. Eso significa que cuando la tierra tiembla, los ríos se desbordan, o el típico huracán azota, más gente muere.

Desastres geológicos como terremotos y volcanes "son básicamente una constante", dijo Andreas Schraft, vicepresidente de peligros catastróficos para el gigante de seguros Swiss Re, basado en Ginebra. "Todos lo que cambia es obra del hombre".

El terremoto de enero que mató a más de 220 mil personas en Haití es un ejemplo perfecto. Puerto Príncipe tiene casi el triple de habitantes que hace 25 años, muchos de ellos en extrema pobreza, que viven en casuchas precarias en barrios marginales. Si el sismo hubiese ocurrido en 1985 en lugar del 2010, el total de muertes probablemente habría rondado los 80 mil, dijo Richard Olson, director de reducción de riesgos de desastres en la Universidad Internacional de Florida.

En febrero, un terremoto 500 veces más poderoso que el que azotó Haití sacudió un área en Chile que es menos poblada, tiene mejores construcciones y menos pobreza. El sismo causó menos de mil muertes.

Científicos climatológicos dicen que el clima de la Tierra está cambiando por el calentamiento global generado por la actividad humana, que ha causado fenómenos extremos como masivas inundaciones y calcinantes olas de calor.

A mitad de año, en el verano boreal, un sistema climático causó una intensa ola de calor en Rusia, mientras que más al sur generó inundaciones en Pakistán que anegaron 160 mil 500 kilómetros cuadrados. Ese sistema de calor y tormentas mató casi a 17 mil personas, más que todos los accidentes aéreos en el mundo en los últimos 15 años.

La excesiva cantidad de fenómenos climáticos extremos registrada en el 2010 es un claro ejemplo del calentamiento global del que advierten los científicos. Expertos calculan que la mortal ola de calor rusa _ que fijó un récord nacional con temperaturas de 43.8 Celsius (111 Fahrenheit) _ habría ocurrido una vez cada 100 mil años sin el calentamiento global.

Datos preliminares muestran que 18 países registraron las temperaturas más altas de su historia.

"Esos eventos no habrían ocurrido sin el calentamiento global", dijo Kevin Trenberth, jefe de análisis climático del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos en Boulder, Estados Unidos.

Por eso las personas que estudian los desastres dicen que sería equivocado achacar lo sucedido en el 2010 a simplemente otro mal año.

Aunque el terremoto haitiano, la ola de calor en Rusia y las inundaciones en Pakistán fueron los desastres más mortíferos, no fueron lo único sucedido. Sismos mortíferos sacudieron también Chile, Turquía, China e Indonesia, en uno de los años más activos geológicamente en décadas. Hasta septiembre habían ocurrido 20 terremotos de magnitud de 7 o más, comparado con los 16 usuales. Pero no es un récord. Ni siquiera es mucho mayor que el promedio.

Inundaciones mataron a más de seis mil 300 personas en 59 países hasta septiembre, de acuerdo con la Organización Mundial de Salud. Estados Unidos, China, Italia, India, Colombia y Chad se vieron también azotados por inundaciones. El súper tifón Megi, con vientos de más de 320 kilómetros por hora (200 mph), devastó Filipinas y partes de China.

Hasta el 30 de noviembre casi 260 mil personas habían muerto en desastres naturales en el 2010, comparado con 15 mil en el 2009, de acuerdo con Swiss Re. En comparación, las muertes por terrorismo desde 1968 hasta el 2009 fueron menos de 115 mil, según el Departamento de Estado norteamericano y el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore.

La organización caritativa Oxfam dice que 21 mil de las muertes por desastres naturales ocurridas este año estuvieron relacionadas con el clima.

Luego que fuertes tormentas invernales paralizasen parte de Estados Unidos y se registraron nevadas récord en Rusia y China, las temperaturas subieron a niveles casi inauditos.

El año podría terminar siendo el más caliente en la historia, o al menos entre los tres primeros, dijo la Organización Meteorológica Mundial. La temperatura global promedio hasta el final de octubre fue de 14.74 Celsius (58.53 Fahrenheit), ligeramente más alta que el récord previo del 2005, de acuerdo con el Centro Nacional de Datos Climáticos en Estados Unidos.

En mayo, Pakistán registró 53.9 Celsius (129 Fahrenheit), lo que puede haber sido la mayor temperatura jamás registrada en un área habitada.

Y partes de la cuenca del río Amazonas en Brasil sufrieron una sequía que redujo sus aguas al nivel más bajo en la historia.

Desastres causaron 222 mil millones de dólares en pérdidas económicas en el 2010 una cifra mayor que la economía de Hong Kong de acuerdo con Swiss Re.

El asesor científico de la Casa Blanca John Holdren dijo que o hacemos algo acerca del cambio climática o nos acostumbramos a los desastres naturales. "La ciencia nos dice claramente que podemos esperar más y más de ese tipo de eventos dañinos hasta que las emisiones de gases de invernadero por la sociedad sean radicalmente reducidas".



Fuente: ElInformador.com.mx / AP / ACR


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domingo, 25 de abril de 2010

El volcán, los terremotos y el cambio climático

Uno de los temas que más controversia ha causado en relación al cambio climático es la conexión que existe -o no- entre el calentamiento global y el incremento de desastres naturales.La erupción del volcán en Islandia (foto) la semana pasada, sumada a los recientes terremotos en China, Chile, México y Haití, que dejaron un total de miles de muertos, volvió a poner en el centro del debate este vínculo que, para muchos, es pura especulación y para otros, una amenaza que hay que considerar.

Una serie de estudios publicados esta semana por la Royal Society de Londres, en el Reino Unido, concluye que hay suficiente evidencia como para afirmar que el cambio climático provocará una mayor incidencia de terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones, deslaves y demás desastres naturales.

En vistas de la información disponible, los científicos que elaboraron estos documentos exhortaron al Panel Intergubernamental de Cambio Climático a "investigar este tema de forma más explícita en las evaluaciones futuras del impacto del cambio climático antropogénico en la geósfera, junto con los potenciales peligros que pueda ocasionar".

La conclusión es que a medida que cambia el clima, aumenta la probabilidad de que se produzcan desastres. "Es básicamente un problema estadístico", le dijo a BBC Mundo David Pyle, Profesor de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Oxford, y uno de los editores de la publicación. "Se producirán más inundaciones, más lluvias, más deslaves, pero nunca podrás atribuir al cambio climático éste o aquél desastre natural en particular".

La causa

Todo se reduce a un problema de presión. Según los expertos, el calentamiento puede generar un desastre, como un terremoto, por ejemplo, por la forma en que puede movilizar grandes cantidades de masa en la superficie de la Tierra.

El derretimiento de los glaciares y la elevación del nivel de los mares cambian la distribución de enormes cantidades de agua, que liberan y aumentan la presión en los suelos. Estos cambios de presión aumentan la posibilidad de movimientos sísmicos y rupturas.

"Muchos volcanes de América del Sur, por dar un caso, están cubiertos por hielos. Si el cambio climático hace retroceder a estos glaciares, los volcanes se volverán más susceptibles a los deslaves y la erosión", explica Pyle. "Como consecuencia, esto puede dar lugar a inundaciones", añade el vulcanólogo.

En opinión de Bill McGuire, del Centro de Investigación de Desastres del University College de Londres, autor de uno de los estudios publicados por la Royal Society, los cambios que menciona Pyle pueden ocurrir en las próximas décadas o siglos y no dentro de miles de años, dependiendo de la velocidad con que ocurra el aumento del nivel de los océanos.

¿Beneficios?

La otra cara de la moneda es cómo los desastres naturales afectan a su vez al cambio climático.

En el caso del volcán Eyjafjallajokull de Islandia, su impacto, según Pyle, es mínimo.

Por lo general, las erupciones volcánicas, si son importantes, contribuyen a disminuir la temperatura, algo que desde el punto de vista del calentamiento global es beneficioso.

Pero "por el momento", señala Pyle "no hay evidencia de que el volcán esté liberando una gran cantidad de gas en la atmósfera, que es un factor clave en cuanto al cambio climático".

Al no haber emsiones de gas, no hay enfriamiento. "Eventualmente, en los próximos días o meses, las cenizas desaparecerán de la atmósfera sin provocar efectos a largo plazo", concluyó el experto.



Fuente: BBC mundo
Autor: Laura Plitt / BBC Mundo, Medio Ambiente.

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