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jueves, 25 de febrero de 2010

El cambio climático pone el precio del hambre

En los próximos años el calentamiento global y su efecto sobre el clima tendrán un duro impacto en los precios de los alimentos y el hambre en el mundo, afirmó un estudio presentado hoy ante la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS) en San Diego (California).

Pero así como sus consecuencias serán especialmente duras para muchos sectores, habrá otros que resultarán beneficiados por la situación, indicó el estudio realizado por científicos del Programa de Seguridad Alimentaria y Ambiente de la Universidad de Stanford (California).

Según los investigadores, las temperaturas más altas podrían reducir de manera considerable la producción de trigo, arroz y maíz, ingredientes básicos en la dieta de millones de personas que subsisten con un ingreso de menos de un dólar diario.

La escasez resultante de esas cosechas probablemente empuje al alza los precios de los alimentos y aumente la pobreza de amplios sectores.

Pero, por otro lado, otros grupos, especialmente de agricultores, saldrán de la pobreza como consecuencia del alza de precios de los alimentos básicos que producen, según David Lobell, científico experto en asuntos agrícolas de Stanford.

"El impacto sobre la pobreza no depende sólo de los precios de los alimentos sino también de los ingresos que tiene la gente pobre", indicó.

Según el científico, la mayoría de las proyecciones dan por sentado que con el alza de los alimentos se incrementará paralelamente la pobreza porque los indigentes gastan la mayor parte de sus ingresos en esos alimentos.

Entre ellos se cuentan los trabajadores rurales a sueldo y los pobres que viven en las ciudades.

Sin embargo, señaló, "hay algunos que cultivan su propia tierra y en realidad resultarán beneficiados de los mayores precios de los alimentos".

En su estudio, los científicos Marshall Burker y el economista Thomas Hertel, de la Universidad Purdue, analizaron los resultados del cambio climático en 15 países en desarrollo de América Latina, Asia y África que incluyó la producción de arroz, trigo y maíz.

La investigación indicó tres escenarios, el primero de los cuales y "más probable" es el que planteó el Panel Internacional sobre Cambio Climático que pronosticó un aumentó de temperatura de un grado centígrado para 2030.

En ese caso, el modelo proyecta un cambio relativamente bajo en la producción alimentaria, los precios y la pobreza.

Pero en otro escenario, en el que el aumento de la temperatura sería de 1,5 grados, el modelo indica la posibilidad de una baja en la productividad agrícola de 10 a 20 por ciento.
Eso significaría un aumento de 10 a 60 por ciento en los precios del arroz, el trigo y el maíz y un incremento consiguiente de 3 por ciento de aumento en la pobreza de los 15 países.
Sin embargo, el estudio indicó que el análisis de los países de forma individual produjo un panorama más complicado.

Señaló que en 11 de los 15 países, los pobres dueños de sus tierras se beneficiarían de los precios más altos de los alimentos.

Pero Lobell explicó que también hay países, como Bangladesh, donde la mayoría de los pobres viven en zonas urbanas y no cultivan su propia tierra y esos serían los más afectados.

En un último escenario, en que las temperaturas globales aumentarían sólo 0,5 grados centígrados, debería registrarse un incremento de la productividad agrícola.

El excedente resultante causaría una baja de un 16 por ciento en los precios lo que iría en detrimento de los agricultores, según el estudio.

En Tailandia, la pobreza de los agricultores dueños de sus tierras aumentaría en un 60 por ciento, en tanto que en otros, como Zambia, Mozambique, Malaui y Uganda, la pobreza en el sector agrícola declinaría en un 5 por ciento.

"Es importante tener en cuenta que cualquier cambio, por extremo que sea, beneficiará a algunos hogares y perjudicará a otros", añadió Lobell.


Fuente: Impre.com / EFE

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miércoles, 18 de noviembre de 2009

La desertificación también distingue entre ricos y pobres

La Convención de la ONU de Buenos Aires denuncia el doble rasero

El alimento de uno de cada tres habitantes del planeta peligra por la desertificación del suelo. El 40% de las tierras es árido, entre un 15% y un 25% más que en 1990. Además, esos terrenos secos están concentrados en países en vías de desarrollo o pobres. Sin embargo, los 193 Estados miembros de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) no pudieron ponerse de acuerdo después de dos semanas de debate en su novena conferencia, que se celebró hasta la semana pasada en Buenos Aires, sobre un aumento significativo de los fondos para doblegar el fenómeno.

La CNULD logró aprobar el primer mecanismo conjunto para medir la desertificación, pero dispuso un aumento de sólo el 4,3% de su presupuesto para los próximos dos años, a 16,3 millones de dólares, frente al 39% que propusieron los países pobres. EE UU y Japón fueron algunos de los países ricos que se opusieron a un incremento significativo con el argumento de la crisis económica mundial, y apenas cedieron a su pretensión de sostener un "crecimiento cero" en los gastos.

En uno de los discursos más impactantes de la conferencia, el ministro de Medio Ambiente de Brasil, Carlos Minc, denunció la debilidad de las bases financieras y científicas de la CNULD, que viene a ser como la hermana pobre de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático, que en diciembre celebrará en Copenhague una conferencia clave para el futuro posterior al Protocolo de Kioto. Algunos delegados del Tercer Mundo razonaron que tal vez sea porque la desertificación no afecta a las tierras de los países ricos, que prefieren concentrar los esfuerzos económicos en la cita danesa. Minc propuso un fondo anual de 400 millones de dólares para luchar contra el cambio climático, pero con asignaciones específicas para acciones de adaptación contra la desertificación. Agregó que este combate particular "tendría una ventaja más, muy importante y que no debería olvidarse: la inclusión social de millones de personas miserables, con hambre, desasistidas y lanzadas de un lado para otro como bola de pimpón en busca de su planeta, que ya no existe para ellas".

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, envió un mensaje a la conferencia de Buenos Aires en el que advirtió que la estrategia de acciones concretas que se trazó la CNULD para el periodo 2008-2018 "es central para mejorar el sustento de más de 2.000 millones de personas afectadas". Cada año, estos fenómenos restan un 1% de la productividad mundial de las tierras, y afectarán a casi el 70% del planeta en 2025 si no se aplican estrategias para detenerlos, según el organismo de la ONU. El secretario ejecutivo de la convención, el beninés Luc Gnacadja, fue más optimista el sábado: "Hay un reconocimiento de que necesitamos duplicar la productividad de la tierra para 2030, porque de lo contrario nos afectará a todos".
Posibles soluciones

La UE planteó una propuesta de crear un fondo de 100 millones de euros anuales adicionales a los existentes para combatir la desertificación y también el cambio climático hasta 2020. La directora de Asuntos Internacionales de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, Soledad Blanco, explicó que el fondo debería financiarse con el mercado del carbono, ayudas de los países desarrollados y también de los emergentes más avanzados, como China, India y Brasil. La viceministra sueca de Medio Ambiente, Asa-Britt Karlsson, reconoció los riesgos del incremento de hambrunas y la compulsión a la emigración, al tiempo que criticó que la convención abunde en cuestiones institucionales.

Uno de los anfitriones, el director de Conservación del Suelo y Lucha contra la Desertificación de Argentina, Octavio Pérez Pardo, planteó que el mundo lleva invertidos 226.000 millones de dólares en mitigar el cambio climático (reducción de emisiones de dióxido de carbono), mientras que sólo ha dedicado 500 millones en adaptación a ese cambio mediante una mejor gestión de suelos, bosques y recursos hídricos. "En esta convención sobre desertificación, hay obligaciones y deberes de países desarrollados y en desarrollo. Los primeros deben apoyar las iniciativas, y los segundos, desarrollarlas. Hay países, como Namibia, que desarrollaron iniciativas, como la rotación de cultivos, y países que han cooperado poco. No estamos conformes para nada con los resultados", concluyó Pérez Pardo.

Países en desarrollo defendieron el uso del conocimiento de los pueblos indígenas en este combate. La conferencia de la CNULD albergó por primera vez un encuentro de científicos, en el que algunos, como Richard Thomas, de la Universidad de la ONU, y Bertus Kruger, de la Fundación para la Investigación del Desierto de Namibia, denunciaron que las grandes compañías extractoras de materias primas contribuyen a la degradación.


Fuente: ElPais.com
Autor: Alejandro Rebossio / Buenos Aires

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jueves, 15 de octubre de 2009

El día después de mañana. Por Marcos G. Blanco

El alcance letal de los desastres naturales está aumentando: ¿Qué anuncian?

Hollywood ha vuelto a poner sobre el tapete el alcance destructivo que la naturaleza puede poseer. Esta vez, con The Day After Tomorrow [El día después de mañana], una película que muestra en qué estado quedaría la tierra después de ser arrasada por huracanes jamás vistos, olas gigantescas que destruyen ciudades enteras y tormentas de nieve en países tropicales, todos fenómenos provocados por el calentamiento global de nuestro planeta. Estos desastres, en la película mencionada, son el prenuncio de una era glacial, que acaba con la vida sobre la tierra.

¿Sólo ciencia ficción? ¿Fiebre futurista?

Veamos. Hace tiempo que los científicos vienen advirtiéndonos acerca de las consecuencias que la emisión de gases contaminantes tiene sobre nuestro querido hogar, llamado planeta Tierra. El Panel Internacional sobre Cambio Climático (un organismo de la ONU), en un informe avalado por 138 de los 146 premios Nobel de ciencia vivos, ha advertido acerca de “las previsibles y devastadoras consecuencias del calentamiento global del planeta”.

Esta advertencia, lejos de sólo ser una teoría que surgió como fruto de la elucubración de cerebros ociosos, se hace sentir con fuerza. Los desastres naturales ya se están cobrando centenares de vidas.

Veamos algunos casos.

Cambios climáticos extremos y sus consecuencias: La perspectiva de cambios climatológicos extremos preocupa a los expertos, situación agudizada por las devastadoras olas de calor del año pasado, que tuvieron como resultado más de quince mil fallecimientos en Francia. Los meteorólogos han remarcado que el calentamiento global no se manifestará simplemente en un aumento gradual de la temperatura media; además de ello, se esperan cambios climáticos extremos con mayor frecuencia e intensidad, tales como olas de calor, sequías, inundaciones y tormentas. Estos fenómenos se han cobrado millones de vidas en los últimos veinte años, afectaron la vida de muchos otros, y todo indica que esta situación se irá incrementando. Por ejemplo, el huracán Mitch, el más mortal de los que han golpeado el hemisferio occidental en los dos últimos siglos, causó once mil muertos y miles de desaparecidos en Centroamérica.

Hambruna: Estudios recientes acerca de los efectos del cambio climático en la producción de alimentos muestran que los cultivos de cereales tienden a disminuir en los trópicos, por causa de las fluctuaciones extremas en el flujo de riegos. En concreto, preocupa que el cambio climático extienda la malnutrición en África, ya de por sí grave en muchas regiones. Las sequías conducen, además, a incendios forestales, que en algunos lugares –especialmente en Malasia y el Brasil– han sido asociados con un progresivo aumento de enfermedades respiratorias, problemas oculares, lesiones y muertes.

Pestes: El fenómeno de “El Niño” es el factor principal, en un corto plazo, de la variabilidad climática mundial (sin contar las estacionales). Estos cambios climáticos han tenido un profundo impacto en la salud. Muestra de ello es el resurgimiento de las epidemias de malaria en zonas de Latinoamérica y el sudeste asiático, al igual que los brotes de cólera, infecciones por hantavirus o fiebre del Valle del Rift.
De hecho, muchos meteorólogos creen que el calentamiento global puede aumentar la frecuencia y la intensidad de enfermedades y pestes que se creían ya superadas.

“Os lo he dicho antes”

Para un libro como la Biblia, que mira el futuro desde una posición privilegiada, estos datos no son nuevos. De hecho, Jesús mismo predijo las condiciones que reinarían en el mundo natural: “[...] y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares” (S. Mateo 24:7); “[...] y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares habrá hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales en el cielo” (S. Lucas 21:11).

Jesús respondió con estas profecías a la pregunta directa de sus discípulos: “¿Qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo?” (S. Mateo 24:3). De acuerdo con los versículos anteriores, Jesús anunció que, entre las condiciones previas a su segunda venida, se encontrarían los desastres naturales, que irían en marcado aumento. Así, el capítulo 24 del Evangelio según San Mateo menciona que otras señales, más allá de las correspondientes al mundo natural, anunciarían su segunda venida: en el ámbito político (“se levantará nación contra nación y reino contra reino”), en el ámbito social (“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”) y en
el ámbito religioso (“Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas”).

Cualquiera que haga un análisis serio de las condiciones en las que se encuentra nuestra humanidad, estará de acuerdo en que estas señales se están cumpliendo ante nuestros ojos. ¿Cuál fue el objetivo de Jesús al dejarnos estas profecías? Él mismo lo dijo: “Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis” (S. Juan 14:29).

Lo que puede enseñarnos una higuera

Pero el objetivo de Jesús al dejarnos estas señales no fue sólo el de que creamos en él. Luego de anunciar las profecías que se debían cumplir antes de su segunda venida, Jesús les dijo a sus discípulos: “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas” (S. Marcos 13:28, 29).

En los tiempos de Jesús, cuando escaseaban los calendarios, las personas se guiaban en cuanto a las estaciones por la naturaleza: si la higuera comenzaba a dar sus brotes, era un indicio de que estaban cerca del verano. En la actualidad, la naturaleza vuelve a constituir un signo de los tiempos. Las señales que Jesús anunció se están cumpliendo ante nuestros ojos; los mismos científicos lo dicen.

Sin embargo, el mundo no terminará tal como lo predicen muchos. La vida sobre este planeta no dejará de existir por causa de una era glacial que cubrirá de hielo la corteza terrestre. No; este mundo tiene un final mucho más prometedor. La Biblia menciona que Dios mismo bajará el telón de la historia humana tal como la conocemos. Será en ocasión de la segunda venida de Jesús, cuando vuelva a buscar a sus hijos para darles una Tierra Nueva, donde “no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor” (Apocalipsis 21:4).

Hoy, la naturaleza anuncia a gritos ese próximo acontecimiento. De ti depende estar preparado.

Mientras escribía un post especial para el "Blog Action Day 09 / Climate Change", recordé este articulo que había leído años atrás (2004) y expresaba lo que deseaba decir. Por lo tanto transcribo este buen articulo de Marcos Blanco. Blog Action Day es una iniciativa global, que año a año, los 15 de octubre procuramos concientizar desde nuestros blogs, sobre algún tema crucial -para el mundo- que hemos votado con meses de anterioridad. Este año ya se han adherido miles de bloggeros y blogs, desde el blog de la Casa Blanca hasta el nuestro. Editor


Fuente: Revista Adventista / Noviembre de 2004. p. 17-18
Autor: Marcos G. Blanco, es licenciado en Teología y redactor de la Asociación Casa Editora Sudamericana.

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Blog Action Day '09 / Cambio Climático



Blog Action Day es un evento anual que se celebra cada 15 de octubre que une a los bloggeros del mundo en publicar sobre el mismo tema el mismo día con el objetivo de provocar debate en torno a un tema de importancia mundial. Blog Action Day '09 será uno de los eventos más grande jamás vistos de cambio social en la web.

Blog Action Day fue fundado por Collis y Cyan Ta'eed en el verano de 2007. Con el apoyo de su equipo en Envato en Australia, así como numerosos voluntarios, reclutaron a más de 20.000 bloggers a escribir sobre el tema de Medio Ambiente el 15 de octubre de 2007 - la primera toma conciencia del Día de Acción de los Blogs, fue un éxito inmediato y muy inesperado.

En 2009, Collis y Cyan pidió al equipo de Change.org, red de blogs líder en el mundo -sobre asuntos sociales-, para asumir la responsabilidad Blog Action Day y ampliar su alcance, quienes aceptaron la invitación.

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domingo, 12 de julio de 2009

El hambre y las nuevas tecnologías en agricultura. Por Pere Puigdomènech

En el actual contexto de reorganización económica parece que la agricultura tiene una presencia marginal. La producción agrícola puede representar menos del 5% del PIB y de la población empleada en los principales países europeos. Sin embargo, la agricultura es una actividad esencial por razones distintas de su valor económico, aunque sea la base de la industria alimentaria, la mayor industria europea en términos económicos y de empleo. Lo es porque nuestra vida depende de ella. Aunque a algunos les pueda sorprender, hemos vivido durante siglos sin automóviles, sin electricidad, sin teléfonos ni televisión, pero nunca hemos vivido sin alimentos ni, desde que existe la sociedad organizada, sin agricultura. Ni, es la pura obviedad, lo podremos hacer en el futuro.

Hasta ahora no lo hemos hecho mal. Las predicciones maltusianas que se han hecho en diferentes momentos no se han cumplido, y la producción de alimentos ha ido aumentando más que la población, de forma que en términos globales la actual producción de alimentos podría en teoría ser suficiente para alimentar a toda la humanidad. Ello se ha conseguido de dos formas simultáneas, aumentando la superficie cultivada y haciendo que la agricultura sea cada vez más eficiente. Ya desde el inicio mismo de la agricultura hemos utilizado cualquier tecnología que estuviera a nuestro alcance para producir alimentos: mejores semillas, aperos de labranza, sistemas de cultivo y de riego, abonos y fitosanitarios.

Pero en este momento tenemos delante de nosotros una situación compleja. La demanda de alimentos se incrementa a la vez por el aumento de población y por una población más exigente. Pero no queremos recurrir a aumentar el terreno cultivado a partir de terrenos salvajes.

La deforestación nos preocupa por los efectos que tiene en el cambio climático y por la pérdida de diversidad biológica que representa. Sabemos además que algunas de nuestras prácticas agrícolas son muy agresivas para el medio ambiente. En nuestro país, el regadío consume más del 70% del agua superficial, y el uso excesivo de abonos y pesticidas es una importante causa de contaminación. Nos preguntamos, por tanto,si estamos consumiendo recursos irrecuperables en el futuro. Y sobre todo, tal como nos ha recordado la última reunión de Naciones Unidas en Madrid, no estamos cumpliendo el objetivo de reducir a la mitad el número de personas hambrientas en el mundo en el horizonte de 2015. Nos encontramos en un mundo en el que se produce la terrible paradoja de que el número de individuos con un problema de obesidad puede haber superado al de personas con hambre.

Es en este entorno en el que el presidente de la Comisión Europea solicitó al Grupo Europeo de Ética de las Ciencias y las Nuevas Tecnologías una opinión sobre cuál es el marco en el que puede plantearse el uso de nuevas tecnologías en la agricultura. Porque aunque sepamos que la agricultura ha sido siempre una actividad dependiente de las tecnologías disponibles, algunas de ellas han planteado conflictos importantes. Por citar dos ejemplos recientes, las plantas modificadas genéticamente o los biocombustibles son objeto de discusiones intensas en Europa, en las que diferentes países miembros y diferentes colectivos sociales presentan actitudes muy contrastadas. Pero además nos encontramos en Europa en un entorno de reforma de la Política Agraria Común y con las negociaciones para la liberalización del comercio internacional encalladas por el tema de los precios agrícolas y las subvenciones a la agricultura.

En la opinión se trata de identificar los criterios básicos que sirvan a la hora de tomar decisiones y que se resumen en que las nuevas tecnologías deberían aplicarse en agricultura si contribuyen a asegurar una alimentación suficiente y segura para los humanos y si contribuyen a que esta producción pueda mantenerse a largo plazo.

Como ejemplo, desde esta perspectiva se puede tratar de enfocar dos de las cuestiones polémicas en Europa. Se puede reconocer que debe evitarse el cultivo de biocombustibles cuyo uso compita con la producción de alimentos, pero aceptar al mismo tiempo que pueden ser una alternativa a la dependencia del petróleo y ser un cultivo interesante para algunos agricultores. Por tanto, puede recomendarse que se cultiven en terrenos en barbecho y que se acelere la investigación para tratar de que el combustible se produzca a partir de lignocelulosa y no de almidón.

Igualmente puede reconocerse que las plantas transgénicas pueden dar lugar a cultivos más productivos, pero su uso debe hacerse en condiciones de un análisis detallado del impacto en relación con los posibles riesgos y beneficios que aporten.

Pero en Europa la agricultura es un tema muy político. Lo es en tanto que la Política Agraria Común sigue representando la mayor aportación del presupuesto comunitario y de ella depende la actividad de muchas zonas rurales y en tanto que esta misma política está en el centro de las discusiones internacionales sobre comercio. Por tanto, si se sigue la recomendación de introducir criterios éticos en la agricultura habrá que reconocer que el acceso a los alimentos es un derecho para todos los individuos del planeta y que la actividad agrícola en todas sus formas debe realizarse de forma sostenible desde el punto de vista social y ecológico. Y debería ser necesario que este tipo de criterios esté presente en las negociaciones internacionales.

En este entorno se propone que Europa tome sus responsabilidades como primer actor mundial en el comercio de alimentos y como defensora de valores que se proclaman desde la Unión Europea. Por ello Europa debería mantener el nivel que ha tenido siempre en el desarrollo de tecnologías que promuevan al mismo tiempo la producción agrícola y respeten el medio ambiente y la diversidad biológica. Europa podría ser determinante en la forma como se introducen estas tecnologías permitiendo que tengan acceso a ellas quienes más los necesitan y que se haga con respeto a las estructuras sociales y al conocimiento local europeo y en el contexto global. Por ejemplo, la introducción de ciertos criterios de propiedad intelectual en la producción de alimentos o la gran concentración en pocas manos de algunas de las etapas de su producción y distribución pueden acabar siendo una barrera para el acceso de quienes las necesitan a las nuevas tecnologías y sus productos. En las actuales discusiones internacionales, Europa puede ser decisiva para que se introduzcan en temas relativos a la agricultura y la alimentación criterios que respeten aquellos valores que decimos defender.


Fuente: El País.com
Autor: Pere Puigdomènech, es Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad de Barcelona. Doctor en Biología por la Universidades de Montpellier (Francia) y Autónoma de Barcelona. Con estancias postdoctorales en el CNRS (Francia), Portsmouth Polytechnich (Reino Unido) y en el Max-Planck-Institut für Molekulare Genetik (Alemania). Actualmente es Profesor de Investigación del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y Director del Instituto de Biología Molecular de Barcelona del CSIC. También Presidente de la Sociedad Catalana de Biología, miembro de Comité Científico Director (Grupo Europeo de Ética de las Ciencias y las Nuevas Tecnologías) de la Unión Europea.

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