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lunes, 12 de diciembre de 2011

Marchando hacia el precipicio. Por Noam Chomsky

Una tarea de la Convención Marco sobre Cambio Climático de Naciones Unidas, que en la actualidad está teniendo lugar en Durban, Sudáfrica, es extender las decisiones políticas previas, limitadas en alcance y solamente parcialmente aplicadas.

Estas decisiones se remontan a la Convención de 1992 de la ONU y al Protocolo de Kyoto de 1997, al que Estados Unidos rehusó unirse. El primer periodo de compromiso del Protocolo de Kyoto termina en 2012. El ambiente más o menos general anterior a la conferencia fue capturado por The New York Times en un titular: "Asuntos urgentes, pero bajas expectativas". 1

Conforme los delegados se reúnen en Durban, un informe sobre un nuevo resumen actualizado de sondeos realizados por el Consejo de Relaciones Exteriores y el Programa sobre Actitudes Políticas Internacionales (PIPA, por sus siglas en inglés) revela que los públicos de todo el mundo y en Estados Unidos dicen que sus gobiernos deben dar a una prioridad más alta al calentamiento global y apoyan vigorosamente acciones multilaterales para atenderlo.

La mayoría de los ciudadanos estadounidenses está de acuerdo, aunque el PIPA aclara que el porcentaje “ha estado declinando durante los últimos años, de forma que la preocupación de Estados Unidos es significativamente más baja que el promedio mundial —79 por ciento, en comparación con 84 por ciento”.

Los estadounidenses no perciben que hay un consenso científico acerca de la necesidad de acción urgente sobre el cambio climático... Una gran mayoría piensa que se verá afectada personalmente eventualmente por el cambio climático, pero sólo una minoría cree que está siendo afectada ahora, contrariamente a la opinión de la mayoría de los otros países. Los estadounidenses tienden a subestimar el nivel de preocupación entre otros estadounidenses.

Estas actitudes no son accidentales. En 2009 las industrias de energía, apoyadas por el cabildeo corporativo, lanzó varias grandes campañas que arrojan dudas sobre el casi unánime consenso de científicos sobre la severidad de la amenaza de calentamiento global inducido por los seres humanos.

El consenso es sólo casi unánime porque no incluye a los muchos expertos convencidos de que las advertencias acerca del calentamiento global no son suficientemente fuertes, y por el grupo marginal que niega por completo la validez de la amenaza.

La cobertura habitual de este problema, dijo, se basa en lo que es llamado mantener un balance: la abrumadora mayoría de los científicos en un lado, y los negadores en el otro. Los científicos que emiten las advertencias más sombrías son ignorados en su mayor parte.

Un efecto de esto es que escasamente una tercera parte de la población de EEUU cree que existe un consenso científico sobre la amenaza del calentamiento global, mucho menos que el promedio mundial, y radicalmente inconsistente con los hechos.

No es un secreto que el gobierno estadounidense está arrastrando los pies en cuanto a asuntos climáticos. Los públicos de todo el mundo han criticado en gran parte la forma en que Estados Unidos está manejando el problema del cambio climático, según el PIPA. En general, Estados Unidos ha sido ampliamente visto como el país que ha tenido el efecto más negativo sobre el ambiente del mundo, seguido por China. Alemania ha recibido las mejores calificaciones.

A veces es útil, para tener una perspectiva sobre lo que está ocurriendo en el mundo, adoptar la posición de observadores extraterrestres inteligentes que contemplan las extrañas ocurrencias en la Tierra. Observarían, asombrados, que el país más rico y poderoso en la historia del planeta ahora encabeza a los lemmings2 en su alegre avance hacia el precipicio.

El mes pasado, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), formada en 1974 a instancias del secretario estadounidense de Estado Henry Kissinger, emitió su informe más reciente sobre el acelerado incremento de las emisiones de carbono provenientes del uso de combustible fósil.

LA AIEA calculó que si el mundo sigue avanzando por su ruta actual, el presupuesto de carbono se habrá agotado para 2017. El presupuesto es la cantidad de emisiones que puede mantener el calentamiento global en un nivel de 2 grados Celsius, considerado el límite de seguridad.

El economista en jefe de la AIEA, Fatih Birol, dijo: La puerta se está cerrando... Si no cambiamos la dirección ahora en cuanto a cómo usamos la energía, terminaremos más allá de lo que los científicos nos han dicho que es el mínimo (para seguridad). La puerta se habrá cerrado para siempre.

También el mes pasado, el Departamento de Energía estadounidense informó acerca de las cifras de emisiones para 2010. Las emisiones aumentaron en la mayor cantidad registrada hasta ahora, citó la Associated Press, lo que significa que los niveles de gases de invernadero son más elevados que el peor de los escenarios posibles anticipados por el Panel Internacional sobre Cambio Climático en 2007.

John Reilly, codirector del Programa sobre Cambio Climático del Instituto de Tecnología (IPCC, por sus siglas en inglés) de Massachusetts, dijo a la AP que los científicos han considerado, en general, que las predicciones del IPCC pecan de conservadoras –a diferencia del pequeño grupo que negadores que atraen la atención pública. Reilly informó que el escenario del peor de los casos estaba aproximadamente a la mitad de los cálculos de posibles resultados dados a conocer por científicos del MIT.

A medida que estos ominosos informes eran dados a conocer, el diario Financial Times dedicó en una plana entera a las optimistas expectativas de que Estados Unidos podría llegar a ser independiente en cuanto a energía durante un siglo con la nueva tecnología para la extracción de combustibles fósiles norteamericanos.

Aunque las proyecciones son inciertas, informa el Financial Times, Estados Unidos podría pasar de un salto sobre Arabia Saudita y Rusia para convertirse en el mayor productor del mundo de hidrocarburos líquidos, contando tanto el petróleo crudo como los líquidos ligeros de gas natural.

De ocurrir este feliz suceso, Estados Unidos podría esperar conservar su hegemonía mundial. Más allá de algunos comentarios sobre el impacto ecológico a escala local, el Financial Times nada dijo acerca de qué tipo de mundo emergería de esas emocionantes perspectivas. La energía es para quemarse, y que se lleve el diablo al ambiente global.

Prácticamente todos los gobiernos están dando al menos pasos vacilantes para hacer algo acerca de la catástrofe que se avecina. Estados Unidos está la cabeza en esto –al revés. La Cámara de Representantes de Estados Unidos, dominada por los republicanos, ahora está desmantelando las medidas ambientales introducidas por Richard Nixon, que en muchos aspectos fue el último presidente liberal.

Este comportamiento reaccionario es una de muchas señales de la crisis de la democracia estadounidense durante la generación pasada. La brecha entre la opinión pública y la política pública ha crecido hasta convertirse en un abismo en asuntos centrales del debate político actual, como el del déficit y los empleos. Sin embargo, gracias a la ofensiva propagandística, la brecha es menos de lo que debiera ser en el asunto más serio de la agenda internacional hoy en día –y posiblemente en la historia.

Se puede perdonar a los hipotéticos observadores extraterrestres si llegan a la conclusión de que al parecer estamos infectados por algún tipo de locura letal.






Fuente: Jornada.unam.mx
Autor: Noam Chomsky (Filadelfia, Estados Unidos,1928-) es un lingüista, filósofo y activista estadounidense. Es profesor emérito de Lingüística en el MIT y una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX, gracias a sus trabajos en teoría lingüística y ciencia cognitiva. A lo largo de su vida, ha ganado popularidad también por su activismo político, caracterizado por una visión fuertemente crítica de las sociedades capitalistas y socialistas, habiéndose definido políticamente a sí mismo como un anarquista o socialista libertario. Su libro mas reciente “9-11: Was There an Alternative?”
Referencias: 1. At Meeting on Climate Change, Urgent Issues but Low Expectations / New York Times 2. Leminos (Lemmini)





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miércoles, 23 de marzo de 2011

Se acelera el derretimiento de los polos

Informe de la NASA con datos de dos décadas muestran que el derretimiento de hielo en la Antártica y Groenlandia aumenta en 36 gigatoneladas cada año.Las capas de hielo que cubren Groenlandia y la Antártica tienen suficiente agua como para elevar en 64 metros el nivel de los mares si se derritieran por completo. Un escenario extremo que no ocurrirá, al menos, durante el presente siglo. Sin embargo, un nuevo informe elaborado por la Agencia Espacial Norteamericana (Nasa), advierte que en los últimos años se ha acelerado el ritmo en que se derrite el hielo en los polos y que las predicciones realizadas por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU (ICPP), en 2007, se harán realidad 50 años antes de lo estipulado.

De hecho, las proyecciones realizadas por el ICPP a partir de investigaciones publicadas entre 2005 y 2006 indicaban que en el escenario más optimista, los océanos se elevarían entre 18 y 38 cm durante el siglo XXI, mientras que en el escenario más pesimista ese incremento fluctuaría entre 26 y 59 cm.

Con datos nuevos en la mano, los científicos de la Nasa concluyeron que si las actuales tasas de derretimiento de hielo se mantienen por las próximas cuatro décadas, hacia 2050 este fenómeno podría contribuir por sí solo a incrementar en 15 cm el nivel del mar y sumado a otros factores como el derretimiento de los glaciares y la expansión térmica del mar, su nivel se podría elevar 32 cm. "Si uno lo proyecta hasta 2100, claramente estamos cercanos al metro o más de incremento en el nivel del mar", dice Gino Casassa, glaciólogo del Centro de Estudios Científicos (Cecs). El investigador fue parte del equipo de 600 científicos que participó en la elaboración del Informe publicado por el ICPP y reconoce que los nuevos datos aportados por la Nasa "exceden con creces todas las cifras publicadas por el Panel".


En ambos polos

El trabajo de la Nasa combinó mediciones mensuales realizadas por un satélite entre 1992 y 2009 con datos arrojados por modelos climáticos atmosféricos para calcular la cantidad de hielo que están perdiendo los polos. De esta manera los investigadores establecieron que en 2006, tanto Groenlandia como la Antártica perdieron 475 gigatoneladas de hielo (cada giga-ton es equivalente a mil millones de toneladas métricas).

Además descubrieron que durante el período en estudio el derretimiento de hielo creció en promedio 36,3 gigatoneladas cada año. "Que las capas de hielo serán la principal causa del aumento del nivel del mar en el futuro no es sorprendente, ya que poseen una masa de hielo mayor que los glaciares de montaña. Lo sorprendente es que esta mayor contribución de las capas de hielo ya está sucediendo", dice Eric Rignot, autor principal del estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters.

La aceleración en el derretimiento de los polos se produciría principalmente por el aumento en la temperatura del mar. Según el IPCC, la temperatura superficial del mar ha aumentado en 0,1° C entre 1961 y 2003. Un alza gatillada por el aumento de la temperatura atmosférica que ha hecho que el mar desintegre los bordes de las grandes capas de hielo, facilitando su derretimiento.

El informe de la Nasa también confirmó que la pérdida de hielo no es igual en ambos polos: mientras en Groenlandia el derretimiento aumenta 21,9 gigatoneladas cada año, en la Antártica lo hace 14,5. En esta última la situación es paradójica: mientras algunas zonas (como el Mar de Amundsen, al oeste de la península antártica) se están calentando y produciendo un derretimiento acelerado del hielo, otras como la Antártica Oriental y el mar de Weddel, se están enfriando por el aumento de las lluvias en las latitudes cercanas al polo. Casassa, sin embargo, es claro y asegura que lo que domina claramente es el derretimiento.




Fuente: LaTercera.com / "Informe de la Nasa advierte aceleración del derretimiento de los polos"
Autor: Alexis de Ponson



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jueves, 3 de febrero de 2011

Osa Polar nado durante 9 días seguidos buscando comida debido al Cambio Climático

Un estudio reveló que una osa polar de la especie Ursus maritimus, nadó continuamente durante 9 días cubriendo 687 kilómetros buscando comida en compañía de su cachorro, a quien perdió en el largo viaje.

En el estudio "Consecuencias de un nado de larga distancia y un viaje en aguas heladas profundas de una osa polar durante un año de ausencia extrema de hielo" publicado por la revista Polar Biology, los científicos plasmaron la impactante travesía de una osa polar.

"Se sabe que los osos nadan entre tierra y mar helado para cazar focas", comentó George M. Durner, investigador y zoologista. "Pero hemos descubierto que el incremento en los deshielos ha presionado a los osos a nadar grandes distancias arriesgando su propia salud y generaciones futuras".

El estudio trata de la primera evidencia de los nados de larga distancia realizados por estos osos; en él se relata cómo es que esta osa nado continuamente por 232 horas alrededor de 687 kilómetros a través de aguas con una temperatura entre los 2 y 6 grados centígrados.

"Determinamos su posición mediante un collar GPS que nos indicaba su posición precisa cada segundo, dentro o fuera del agua y a través de un dispositivo implantado en su piel, la temperatura del ambiente a la que se encontraba", añadió George. "Perdió 22% de su grasa corporal en 2 meses y también perdió a su cría de un año de edad, notablemente él no era capaz de aguantar tan extremo viaje."

Actualmente, el verano se extiende por mucho más tiempo y derrite una mayor parte del hielo que sirve de plataforma a los osos, ocasionando que las distancias y la energía que los osos utilizan para nadar desde témpanos de hielo aislados, donde viven las focas principales presas de estos animales, hasta tierra firme, estén incrementando.

"Esta dependencia por aguas congeladas hace de los osos una de las especies mamíferas en riesgo debido al cambio climático", indicó el científico.

Cada año en durante el mes de diciembre, las naciones se reúnen en un evento conocido como la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP) para buscar acuerdos que disminuyan los efectos de esta problemática mundial; en el 2010 se celebró en Cancún, Quintana Roo, y como en ediciones pasadas, el mundo criticó duramente la convención ya que no se dio un avance importante para disminuir las emisiones de dióxido de carbono y comprometerse a un cambio en sus políticas.




Fuente: IBT - International Business Times / "Cambio Climático ocasionó que Osa Polar nadara durante 9 días seguidos buscando comida"
Autor: Luis Arellano


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jueves, 12 de agosto de 2010

Los incendios en Rusia y las inundaciones en Pakistán tienen origen común

El mundo registra su mayor número de eventos de clima extremo
El mundo registra una secuencia “sin precedentes” de eventos relacionados con climas extremos, desde inundaciones hasta fuertes olas de calor, de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo dependiente de las Naciones Unidas.

Tales eventos han derivado en una pérdida de vidas y bienes nunca antes vista, señala el organismo en un comunicado publicado en su página electrónica (Current extreme weather events).

De acuerdo con la OMM, las inundaciones en Asia y algunas partes de Europa central, la ola de calor en Rusia, los deslaves en China y las sequías en el África subsahariana, todas ocurridas casi al mismo tiempo, pueden significar que son correctas las predicciones de los científicos sobre el incremento de los efectos del cambio climático.



“Mientras se requiere un plazo más largo para establecer si un evento individual es atribuible al cambio climático, la secuencia actual de eventos coincide con las proyecciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) que pronosticaban más frecuentes e intensos eventos de clima extremo causados por el calentamiento global”, señala el organismo.

La OMM menciona que las lluvias de monzón en Pakistán y otros países del sudeste asiático son agravados por el llamado fenómeno de La Niña, que tiene lugar en el Océano Pacífico.

Entre tanto, el Servicio Federal de Hidrometeorología y Monitoreo Ambiental de Rusia reportó que julio pasado fue el mes más caliente en Moscú, la capital rusa, durante los últimos 130 años de registros climáticos modernos.

“Las altas temperaturas causaron incendios forestales masivos en la parte europea del país. Algunas villas fueron quemadas por completo, mientras el humo afectó la salud y el bienestar de decenas de millones de personas”, señala.

A decir de la OMM, a estos eventos deben sumarse otros ocurridos en Estados Unidos, América Latina y Australia.*


Científico dice que calor en Rusia e inundaciones en Pakistán tienen origen común



El calor anómalo en Rusia y las inundaciones en Pakistán tienen una causa común: cambios en las denominadas corrientes en chorro a gran altura en la atmósfera, según considera el meteorólogo Mike Blackburn de la Universidad (británica) de Reading.

Las corrientes en chorro (jet stream) atmosféricas son flujos serpentinos de vientos muy fuertes a la altura de 7 a 16 kilómetros, según explicó el científico. Su velocidad es diez veces mayor que las velocidades de los vientos terrestres.

Los corrientes que avanzan del oeste al este, pueden oscilar del norte al sur formando las denominadas olas Rossby (Rossby wave) parecidos a meandros de río o pétalos.

Así, señala que en las últimas dos semanas meteorólogos registraron cambios poco habituales en las corrientes en chorros. De este modo, sus olas, que suelen desplazarse al este, alterando la situación meteorológica en general, a mediados de julio se estancaron lo que impidió el flujo de los sistemas meteorológicos normalmente corredizos y creó condiciones favorables a las catástofes naturales.

En Pakistán, señala que el fenómeno atmosférico coincidió con el monzón estival que por la ola estancada por la corriente en chorro llevó más pecipitaciones al norte del país lo que se tradujo en enormes inundaciones, las peores en los últimos 80 años.

Por otra parte, un recodo de la corriente estancada encima de Rusia proporcionó un permanente influjo del aire caliente y seco desde África y conllevó un calor anómalo. Se desconocen todavía las cáusas que hacen estancar las olas Rossby.

Según Blackburn, en los últimos tres años, el fenómeno se ha hecho muy frecuente, a él se atribuyen, en particular, las fuertes inundaciones en Gran Bretaña y un calor anómalo en Europa en 2007.**



*Fuente: CNN Mexico
**Fuente: Europa Press

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domingo, 25 de abril de 2010

El volcán, los terremotos y el cambio climático

Uno de los temas que más controversia ha causado en relación al cambio climático es la conexión que existe -o no- entre el calentamiento global y el incremento de desastres naturales.La erupción del volcán en Islandia (foto) la semana pasada, sumada a los recientes terremotos en China, Chile, México y Haití, que dejaron un total de miles de muertos, volvió a poner en el centro del debate este vínculo que, para muchos, es pura especulación y para otros, una amenaza que hay que considerar.

Una serie de estudios publicados esta semana por la Royal Society de Londres, en el Reino Unido, concluye que hay suficiente evidencia como para afirmar que el cambio climático provocará una mayor incidencia de terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones, deslaves y demás desastres naturales.

En vistas de la información disponible, los científicos que elaboraron estos documentos exhortaron al Panel Intergubernamental de Cambio Climático a "investigar este tema de forma más explícita en las evaluaciones futuras del impacto del cambio climático antropogénico en la geósfera, junto con los potenciales peligros que pueda ocasionar".

La conclusión es que a medida que cambia el clima, aumenta la probabilidad de que se produzcan desastres. "Es básicamente un problema estadístico", le dijo a BBC Mundo David Pyle, Profesor de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Oxford, y uno de los editores de la publicación. "Se producirán más inundaciones, más lluvias, más deslaves, pero nunca podrás atribuir al cambio climático éste o aquél desastre natural en particular".

La causa

Todo se reduce a un problema de presión. Según los expertos, el calentamiento puede generar un desastre, como un terremoto, por ejemplo, por la forma en que puede movilizar grandes cantidades de masa en la superficie de la Tierra.

El derretimiento de los glaciares y la elevación del nivel de los mares cambian la distribución de enormes cantidades de agua, que liberan y aumentan la presión en los suelos. Estos cambios de presión aumentan la posibilidad de movimientos sísmicos y rupturas.

"Muchos volcanes de América del Sur, por dar un caso, están cubiertos por hielos. Si el cambio climático hace retroceder a estos glaciares, los volcanes se volverán más susceptibles a los deslaves y la erosión", explica Pyle. "Como consecuencia, esto puede dar lugar a inundaciones", añade el vulcanólogo.

En opinión de Bill McGuire, del Centro de Investigación de Desastres del University College de Londres, autor de uno de los estudios publicados por la Royal Society, los cambios que menciona Pyle pueden ocurrir en las próximas décadas o siglos y no dentro de miles de años, dependiendo de la velocidad con que ocurra el aumento del nivel de los océanos.

¿Beneficios?

La otra cara de la moneda es cómo los desastres naturales afectan a su vez al cambio climático.

En el caso del volcán Eyjafjallajokull de Islandia, su impacto, según Pyle, es mínimo.

Por lo general, las erupciones volcánicas, si son importantes, contribuyen a disminuir la temperatura, algo que desde el punto de vista del calentamiento global es beneficioso.

Pero "por el momento", señala Pyle "no hay evidencia de que el volcán esté liberando una gran cantidad de gas en la atmósfera, que es un factor clave en cuanto al cambio climático".

Al no haber emsiones de gas, no hay enfriamiento. "Eventualmente, en los próximos días o meses, las cenizas desaparecerán de la atmósfera sin provocar efectos a largo plazo", concluyó el experto.



Fuente: BBC mundo
Autor: Laura Plitt / BBC Mundo, Medio Ambiente.

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jueves, 25 de febrero de 2010

El cambio climático pone el precio del hambre

En los próximos años el calentamiento global y su efecto sobre el clima tendrán un duro impacto en los precios de los alimentos y el hambre en el mundo, afirmó un estudio presentado hoy ante la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS) en San Diego (California).

Pero así como sus consecuencias serán especialmente duras para muchos sectores, habrá otros que resultarán beneficiados por la situación, indicó el estudio realizado por científicos del Programa de Seguridad Alimentaria y Ambiente de la Universidad de Stanford (California).

Según los investigadores, las temperaturas más altas podrían reducir de manera considerable la producción de trigo, arroz y maíz, ingredientes básicos en la dieta de millones de personas que subsisten con un ingreso de menos de un dólar diario.

La escasez resultante de esas cosechas probablemente empuje al alza los precios de los alimentos y aumente la pobreza de amplios sectores.

Pero, por otro lado, otros grupos, especialmente de agricultores, saldrán de la pobreza como consecuencia del alza de precios de los alimentos básicos que producen, según David Lobell, científico experto en asuntos agrícolas de Stanford.

"El impacto sobre la pobreza no depende sólo de los precios de los alimentos sino también de los ingresos que tiene la gente pobre", indicó.

Según el científico, la mayoría de las proyecciones dan por sentado que con el alza de los alimentos se incrementará paralelamente la pobreza porque los indigentes gastan la mayor parte de sus ingresos en esos alimentos.

Entre ellos se cuentan los trabajadores rurales a sueldo y los pobres que viven en las ciudades.

Sin embargo, señaló, "hay algunos que cultivan su propia tierra y en realidad resultarán beneficiados de los mayores precios de los alimentos".

En su estudio, los científicos Marshall Burker y el economista Thomas Hertel, de la Universidad Purdue, analizaron los resultados del cambio climático en 15 países en desarrollo de América Latina, Asia y África que incluyó la producción de arroz, trigo y maíz.

La investigación indicó tres escenarios, el primero de los cuales y "más probable" es el que planteó el Panel Internacional sobre Cambio Climático que pronosticó un aumentó de temperatura de un grado centígrado para 2030.

En ese caso, el modelo proyecta un cambio relativamente bajo en la producción alimentaria, los precios y la pobreza.

Pero en otro escenario, en el que el aumento de la temperatura sería de 1,5 grados, el modelo indica la posibilidad de una baja en la productividad agrícola de 10 a 20 por ciento.
Eso significaría un aumento de 10 a 60 por ciento en los precios del arroz, el trigo y el maíz y un incremento consiguiente de 3 por ciento de aumento en la pobreza de los 15 países.
Sin embargo, el estudio indicó que el análisis de los países de forma individual produjo un panorama más complicado.

Señaló que en 11 de los 15 países, los pobres dueños de sus tierras se beneficiarían de los precios más altos de los alimentos.

Pero Lobell explicó que también hay países, como Bangladesh, donde la mayoría de los pobres viven en zonas urbanas y no cultivan su propia tierra y esos serían los más afectados.

En un último escenario, en que las temperaturas globales aumentarían sólo 0,5 grados centígrados, debería registrarse un incremento de la productividad agrícola.

El excedente resultante causaría una baja de un 16 por ciento en los precios lo que iría en detrimento de los agricultores, según el estudio.

En Tailandia, la pobreza de los agricultores dueños de sus tierras aumentaría en un 60 por ciento, en tanto que en otros, como Zambia, Mozambique, Malaui y Uganda, la pobreza en el sector agrícola declinaría en un 5 por ciento.

"Es importante tener en cuenta que cualquier cambio, por extremo que sea, beneficiará a algunos hogares y perjudicará a otros", añadió Lobell.


Fuente: Impre.com / EFE

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lunes, 7 de diciembre de 2009

El imperativo climático. Por Rajendra K. Pachauri

Por ejemplo, está habiendo cambios en los patrones de precitaciones, con una tendencia a que haya mayores niveles de lluvias en las latitudes superiores del mundo y menores precipitaciones en regiones tropicales y subtropicales, así como en el área del Mediterráneo. También está aumentando la cantidad de casos de lluvias extremas, y se están generalizando. Más aún, la frecuencia e intensidad de las ondas de calor, las inundaciones y las sequías van en aumento.

Este cambio en el patrón y la intensidad de las lluvias tiene serias implicancias para varias actividades económicas, así como para la preparación de los países para manejar emergencias como inundaciones costeras de gran escala o nevazones intensas.

Algunas partes del mundo son más vulnerables que otras a estos cambios. La región ártica, en particular, se ha estado calentando a tres veces el ritmo del resto del planeta. Los arrecifes de coral, los grandes deltas (que incluyen ciudades como Shangai, Calcuta y Dhaka) y los pequeños estados formados por islas son también extremadamente vulnerables al aumento del nivel del mar.

Entre otros efectos negativos del cambio climático se encuentra la posible reducción del rendimiento de las cosechas. Por ejemplo, en algunos países africanos podría llegar a disminuir en un 50% para el año 2020. El cambio climático produciría una mayor escasez de agua, que para el año 2020 podría afectar a entre 75 y 250 millones de personas tan sólo en África.

En general, se estima que las temperaturas aumentarán para el año 2100 entre 1,1ºC y 6,4ºC. Para centrarse con mayor precisión en estos escenarios, el PICC ha concluido que lo más probable es que el extremo inferior de esta gama sea 1,8ºC, y 4ºC el superior. Incluso en la estimación más baja, las consecuencias del cambio climático podrían ser graves en varias partes del mundo, lo que incluiría una mayor escasez del agua, graves efectos sobre los ecosistemas, y vidas y propiedades amenazadas debido a inundaciones en zonas costeras.

Puede haber además graves consecuencias para la salud humana si no se pone control al cambio climático, particularmente mayor morbilidad y mortalidad como resultado de olas de calor, inundaciones y sequías. Más aún, cambiaría la distribución de algunas enfermedades, haciendo más vulnerables a las poblaciones humanas.

Puesto que el efecto del cambio climático es global, hace falta que el planeta como un todo adopte medidas específicas de adaptación. Sin embargo, ya es claro que la capacidad de adaptación de algunas comunidades se verá superada rápidamente si no se reduce la intensidad del cambio climático.

Para ayudar a estas comunidades vulnerables, es esencial que el mundo idee un plan de acción para limitar la emisión de gases que incrementan el efecto invernadero (GEI) . El PICC ha evaluado varios escenarios, y uno que limitaría el aumento futuro de las temperaturas a entre 2 y 2,4ºC requeriría que las emisiones llegaran a su punto máximo no más allá del año 2015, y que se redujeran a partir de entonces. El ritmo de reducción determinaría en qué medida sería posible evitar los peores efectos del cambio climático.

El PICC también ha concluido que un esfuerzo así de estricto para reducir el cambio climático no significaría más de un 3% del PGB global en el año 2030. Lo que es más, hacerlo conlleva enormes beneficios: las menores emisiones de GEI estarían acompañadas de una menor polución del aire y mayor seguridad energética, más producción agrícola y mayores índices de empleo. Si estos beneficios se tomaran en cuenta como un todo, ese coste del 3% del PGB para el año 2030 sería significativamente menor, quizás hasta negativo. El mundo podría optimizar su producto económico y su bienestar al buscar una manera de reducir el cambio climático.

Por tanto, la necesidad de una acción internacional surge de dos importantes observaciones resultantes del trabajo del PICC. Primero, si no mitigamos las emisiones de GHG, será difícil revertir los efectos negativos del cambio climático, lo que implicará más dificultades y posiblemente un riesgo de supervivencia para la humanidad y otras especies.

Segundo, los beneficios de reducir la emisiones de GEI son tan abrumadores que esto, combinado con las perspectiva del daño resultante de la inacción, hace imperativo que el mundo diseñe una respuesta y un plan de acción internacionales. Considerando el reto al que nos enfrentamos, cuya magnitud y naturaleza ha sido claramente descrita por el PICC, la Conferencia de Copenhague, que se ha de realizar este año, debe producir un acuerdo multilateral que lo aborde de manera adecuada.


Fuente: Cop15 / Copenhagen Copyright: Project Syndicate, 2009.
Autor: R. K. Pachauri, ha recibido el Premio Nobel y es Presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático y Director General del Instituto de Energía y Recursos.
Traducción: del inglés por David Meléndez Tormen

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jueves, 15 de octubre de 2009

El día después de mañana. Por Marcos G. Blanco

El alcance letal de los desastres naturales está aumentando: ¿Qué anuncian?

Hollywood ha vuelto a poner sobre el tapete el alcance destructivo que la naturaleza puede poseer. Esta vez, con The Day After Tomorrow [El día después de mañana], una película que muestra en qué estado quedaría la tierra después de ser arrasada por huracanes jamás vistos, olas gigantescas que destruyen ciudades enteras y tormentas de nieve en países tropicales, todos fenómenos provocados por el calentamiento global de nuestro planeta. Estos desastres, en la película mencionada, son el prenuncio de una era glacial, que acaba con la vida sobre la tierra.

¿Sólo ciencia ficción? ¿Fiebre futurista?

Veamos. Hace tiempo que los científicos vienen advirtiéndonos acerca de las consecuencias que la emisión de gases contaminantes tiene sobre nuestro querido hogar, llamado planeta Tierra. El Panel Internacional sobre Cambio Climático (un organismo de la ONU), en un informe avalado por 138 de los 146 premios Nobel de ciencia vivos, ha advertido acerca de “las previsibles y devastadoras consecuencias del calentamiento global del planeta”.

Esta advertencia, lejos de sólo ser una teoría que surgió como fruto de la elucubración de cerebros ociosos, se hace sentir con fuerza. Los desastres naturales ya se están cobrando centenares de vidas.

Veamos algunos casos.

Cambios climáticos extremos y sus consecuencias: La perspectiva de cambios climatológicos extremos preocupa a los expertos, situación agudizada por las devastadoras olas de calor del año pasado, que tuvieron como resultado más de quince mil fallecimientos en Francia. Los meteorólogos han remarcado que el calentamiento global no se manifestará simplemente en un aumento gradual de la temperatura media; además de ello, se esperan cambios climáticos extremos con mayor frecuencia e intensidad, tales como olas de calor, sequías, inundaciones y tormentas. Estos fenómenos se han cobrado millones de vidas en los últimos veinte años, afectaron la vida de muchos otros, y todo indica que esta situación se irá incrementando. Por ejemplo, el huracán Mitch, el más mortal de los que han golpeado el hemisferio occidental en los dos últimos siglos, causó once mil muertos y miles de desaparecidos en Centroamérica.

Hambruna: Estudios recientes acerca de los efectos del cambio climático en la producción de alimentos muestran que los cultivos de cereales tienden a disminuir en los trópicos, por causa de las fluctuaciones extremas en el flujo de riegos. En concreto, preocupa que el cambio climático extienda la malnutrición en África, ya de por sí grave en muchas regiones. Las sequías conducen, además, a incendios forestales, que en algunos lugares –especialmente en Malasia y el Brasil– han sido asociados con un progresivo aumento de enfermedades respiratorias, problemas oculares, lesiones y muertes.

Pestes: El fenómeno de “El Niño” es el factor principal, en un corto plazo, de la variabilidad climática mundial (sin contar las estacionales). Estos cambios climáticos han tenido un profundo impacto en la salud. Muestra de ello es el resurgimiento de las epidemias de malaria en zonas de Latinoamérica y el sudeste asiático, al igual que los brotes de cólera, infecciones por hantavirus o fiebre del Valle del Rift.
De hecho, muchos meteorólogos creen que el calentamiento global puede aumentar la frecuencia y la intensidad de enfermedades y pestes que se creían ya superadas.

“Os lo he dicho antes”

Para un libro como la Biblia, que mira el futuro desde una posición privilegiada, estos datos no son nuevos. De hecho, Jesús mismo predijo las condiciones que reinarían en el mundo natural: “[...] y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares” (S. Mateo 24:7); “[...] y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares habrá hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales en el cielo” (S. Lucas 21:11).

Jesús respondió con estas profecías a la pregunta directa de sus discípulos: “¿Qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo?” (S. Mateo 24:3). De acuerdo con los versículos anteriores, Jesús anunció que, entre las condiciones previas a su segunda venida, se encontrarían los desastres naturales, que irían en marcado aumento. Así, el capítulo 24 del Evangelio según San Mateo menciona que otras señales, más allá de las correspondientes al mundo natural, anunciarían su segunda venida: en el ámbito político (“se levantará nación contra nación y reino contra reino”), en el ámbito social (“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”) y en
el ámbito religioso (“Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas”).

Cualquiera que haga un análisis serio de las condiciones en las que se encuentra nuestra humanidad, estará de acuerdo en que estas señales se están cumpliendo ante nuestros ojos. ¿Cuál fue el objetivo de Jesús al dejarnos estas profecías? Él mismo lo dijo: “Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis” (S. Juan 14:29).

Lo que puede enseñarnos una higuera

Pero el objetivo de Jesús al dejarnos estas señales no fue sólo el de que creamos en él. Luego de anunciar las profecías que se debían cumplir antes de su segunda venida, Jesús les dijo a sus discípulos: “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas” (S. Marcos 13:28, 29).

En los tiempos de Jesús, cuando escaseaban los calendarios, las personas se guiaban en cuanto a las estaciones por la naturaleza: si la higuera comenzaba a dar sus brotes, era un indicio de que estaban cerca del verano. En la actualidad, la naturaleza vuelve a constituir un signo de los tiempos. Las señales que Jesús anunció se están cumpliendo ante nuestros ojos; los mismos científicos lo dicen.

Sin embargo, el mundo no terminará tal como lo predicen muchos. La vida sobre este planeta no dejará de existir por causa de una era glacial que cubrirá de hielo la corteza terrestre. No; este mundo tiene un final mucho más prometedor. La Biblia menciona que Dios mismo bajará el telón de la historia humana tal como la conocemos. Será en ocasión de la segunda venida de Jesús, cuando vuelva a buscar a sus hijos para darles una Tierra Nueva, donde “no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor” (Apocalipsis 21:4).

Hoy, la naturaleza anuncia a gritos ese próximo acontecimiento. De ti depende estar preparado.

Mientras escribía un post especial para el "Blog Action Day 09 / Climate Change", recordé este articulo que había leído años atrás (2004) y expresaba lo que deseaba decir. Por lo tanto transcribo este buen articulo de Marcos Blanco. Blog Action Day es una iniciativa global, que año a año, los 15 de octubre procuramos concientizar desde nuestros blogs, sobre algún tema crucial -para el mundo- que hemos votado con meses de anterioridad. Este año ya se han adherido miles de bloggeros y blogs, desde el blog de la Casa Blanca hasta el nuestro. Editor


Fuente: Revista Adventista / Noviembre de 2004. p. 17-18
Autor: Marcos G. Blanco, es licenciado en Teología y redactor de la Asociación Casa Editora Sudamericana.

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martes, 6 de octubre de 2009

Lo más ecológico... ¿que no haya vacas?

Una campaña plantea un día vegetariano a la semana para frenar al mayor emisor de CO2: el ganado - La idea choca con una tendencia global al abuso de la carne como signo de riqueza

¿La ecología contra la ganadería? Una nueva y sorprendente batalla irrumpe en el frente ambiental: reducir el consumo de carne en los países ricos sería un método rápido y eficaz para que cada ciudadano contribuya a frenar el calentamiento global. Menos consumo de carne implicaría menos cabaña y menos emisiones. Pero la propuesta, apoyada por celebridades como Paul McCartney, choca con la tendencia creciente del consumo de carne en todo el mundo, al que se apuntan las regiones emergentes como señal de la riqueza conquistada. Se sabía que abusar de la carne no es saludable. Ahora, además, no es verde.

La campaña se ha puesto en marcha en el Reino Unido con el lema Lunes sin carne. El objetivo: convertirse en vegetariano un día a la semana para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Según el ex Beatle, es una forma de contribuir individualmente y sin grandes esfuerzos a la batalla contra el calentamiento global. La carne se puede medir en emisiones de CO2: engullir un kilo de vacuno equivale a viajar 250 kilómetros en coche.

La vaca está en el punto de mira de los ecologistas no sólo por el CO2 que emite a través de su sistema digestivo. También porque para su alimentación se deforestan grandes extensiones de terreno. En defensa de la vaca acude el sector ganadero, nada menos que 1.300 millones de personas en el mundo, y la demanda del consumidor, que pide más filetes.

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) calculó en 2006 que De ese porcentaje, buena parte corresponde al el sector ganadero emite más gases de efecto invernadero -el 18%, medido en su equivalente en dióxido de carbono- que el sector de los transportes.gas metano, con un potencial de acumular calor 23 veces mayor que el CO2. El sistema digestivo de los rumiantes, especialmente las vacas, hace que estos animales emitan metano a través de eructos y pedos. Además, grandes extensiones de tierra, sobre todo en América Latina, han sido deforestadas para convertirlas en pastos o producir forraje para alimentar al ganado. Y el estiércol genera óxido nitroso, con un potencial 296 veces mayor de calentamiento global que el CO2.

"Cada vez mayores extensiones se están dedicando al cultivo de soja, para utilizarla como proteína para los piensos, sobre todo en Argentina y Brasil", explica Miguel Ángel Soto, experto en deforestación de Greenpeace España. "En 2006 elaboramos un informe en el que señalábamos a las grandes empresas productoras de soja y a los mayores importadores en Europa, como McDonald's. Los pollos de los McNuggets se alimentaban con soja producida en granjas situadas en áreas deforestadas. Llevamos allí a los directivos de la multinacional para que lo vieran", explica Soto.

Como resultado del viaje, la empresa se unió a una moratoria sobre la compra de soja procedente de áreas de deforestación reciente, en cuya elaboración ha participado el Gobierno de Brasil. Según Greenpeace, la intensidad de la deforestación fluctúa con los precios de la carne y de la soja. Cuando el precio de ambos productos cae en los mercados internacionales, el ritmo de tala de árboles se reduce el año siguiente.

"El 90% de los cultivos de soja que se producen en América Latina se destina a alimentar a los animales en los países ricos. Un filete que se come en España, por ejemplo, muy probablemente provendrá de una vaca europea que se ha alimentado de cultivos brasileños, que han crecido en tierras donde antes había árboles o selva", explica Lasse Bruun, portavoz de Compassion in World Farming, una de las ONG que se han sumado a la iniciativa de McCartney. "Un cambio de comportamiento en los consumidores sería muy importante", opina Bruun, que también aboga por que el tema se incluya en la cumbre mundial del clima que se celebrará en diciembre en Copenhague (Dinamarca). Aunque luego matiza: "Obviamente, es un tema que se entrelaza con valores culturales, con lo que se considera un buen nivel de vida".

La carne y la leche son símbolos de bienestar. Los países en desarrollo no quieren quedarse fuera y comienzan a emular los hábitos alimenticios occidentales. En China e India ya se bebe leche y se come carne de vaca. Es más, el consumo de carne en el mundo se multiplicará por dos a mediados de este siglo, según la FAO. Por el lado de la oferta, una drástica reducción del consumo sería también problemática: unos 1.300 millones de personas subsisten gracias al sector ganadero.

Una voz acreditada que apoya la campaña es la de Rajendra Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU y premio Nobel de la Paz en 2007. En una conferencia en Londres en 2006, el científico indio explicó que "un granjero puede alimentar a 30 personas durante un año con una hectárea de terreno si produce vegetales, frutas y cereales. Si la misma área se utiliza para producir huevos, leche o carne, el número desciende a entre cinco y 10 personas". Pero la línea de la FAO no es la de apoyar una reducción del consumo. Al menos no como receta para todos los países. "No es una buena recomendación a escala global, porque los países pobres deben aumentar el consumo de carne en sus dietas", defiende Pierre Gerber, responsable de políticas ganaderas del organismo.

En los países ricos, sin embargo, se come demasiada carne. España no es una excepción. Unos 121 kilos al año, según la FAO, más que cualquier otro país europeo. Desde los años sesenta, cuando se tienen los primeros datos, el consumo no ha parado de aumentar. "Hasta 1984 la dieta en España seguía prácticamente al pie de la letra los patrones de la dieta mediterránea, de la que nos estamos alejando progresivamente, porque ingerimos menos hidratos de carbono y más proteínas, es decir, menos legumbres y pan y más alimentos proteicos como la carne", detalla José Manuel Ávila, de la Sociedad Española de Nutrición. "Deberíamos adaptar nuestra dieta a nuestro gasto en proteínas, comer de todo un poco menos y tratar de sustituir parte de las proteínas por hidratos de carbono", aconseja Ávila, quien opina que una campaña como la de McCartney en España sería buena. "El consumo recomendado es de ocho veces al mes". Es decir, dos veces por semana. "Aunque la carne, en su justa medida, es muy necesaria", matiza.

El Foro Mundial de Investigación sobre el Cáncer, con base en Reino Unido, recomienda limitar el consumo de carne roja, como la ternera, el cerdo o el cordero, y evitar por completo las carnes procesadas -como el beicon o el salami-. Para reducir el riesgo de padecer cáncer, el consumo no debería ser mayor de 500 gramos a la semana.

El impacto de la ganadería sobre el cambio climático varía según los sistemas de producción, explica Gerber. En un sistema extensivo, las emisiones de las vacas son mayores, por kilo de proteína que se obtiene, porque se necesitan más vacas para producir una misma cantidad de carne o leche. Cuando la producción es más intensiva, éstas descienden. En el último estadio, una nueva intensificación vuelve a aumentar las emisiones, porque se transporta el alimento desde más lejos -muchas veces desde áreas deforestadas- o porque se consume más energía en la explotación.

No contaminan igual las vacas, los cerdos o los pollos. Según Gerber, "un cuarto de las emisiones del sector son de los rumiantes, sobre todo de las vacas". "Por un kilo de proteína de carne de vaca, se producen entre tres y cuatro veces más gases de efecto invernadero que con la misma cantidad de proteína de carne de pollo, en países de la OCDE", precisa.

Tampoco todas las vacas son iguales si hablamos de gases de efecto invernadero. Las vacas lecheras expulsan el doble de metano. Y las que tienen terneros, todavía más. "Entre 200 y 250 kilos al año", explica Frank Mitloehner, especialista en calidad del aire del departamento de ciencia animal de la Universidad de California. Él y su equipo empezaron a estudiar el impacto de la industria del vacuno en el aire y el cambio climático porque observaron que la calidad del aire en el lugar donde se encuentra su universidad, el valle de San Joaquín, era de las peores en todo Estados Unidos. Y ese mismo valle tiene una concentración enorme de fábricas de producción de leche. "Hay vacas por todos lados", según el científico. Exactamente: dos millones de vacas lecheras, la mayor concentración del mundo. "Nos preguntamos si ambas cosas [la presencia de muchas vacas y la mala calidad del aire] podían estar relacionadas, y encontramos que sí, parcialmente", relata Mitloehner. El estiércol contiene amoníaco que, combinado con los gases emitidos por los coches, "da lugar a unas pequeñas partículas que contaminan el ambiente".

Mitloehner encerró a varias docenas de vacas en "bio burbujas", una especie de invernaderos de 40 metros de largo y 20 de ancho, con estructuras en las que los animales se mueven en grupos de 10. "Así medimos las emisiones", explica. En este proyecto pionero, el investigador descubrió que "los eructos de las vacas representan más de la mitad de las emisiones" de gases de efecto invernadero. El resto proviene del estiércol.

Los datos del informe de la FAO, argumenta Mitloehner, exigen un matiz fundamental. "La FAO habla de que mundialmente el sector ganadero emite el 18% de todos los gases de efecto invernadero. Esa cifra, sin embargo, esconde que las emisiones relacionadas con la ganadería en los países ricos suponen sólo el 3% del total". La razón es sencilla: en los países ricos hay una mayor variedad de fuentes de emisiones, por lo que la importancia relativa de la ganadería es menor. "En algunos países pobres, la ganadería supone hasta el 60% de todos los gases de este tipo que se emiten".

Esto puede explicar por qué en España el sector ganadero sólo representa el 3 % del total de emisiones, según datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, aunque en los prados y granjas hay más de seis millones de vacas. "La mitad proviene de la fermentación entérica, es decir, de los eructos y las flatulencias de las vacas, y la otra mitad del estiércol", explica Carlos Escribano, Director general de recursos agrícolas y ganaderos. El Ministerio ha aprobado este año el Plan Nacional de biodigestión de purines, que incluye ayudas a los ganaderos para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero. El presupuesto es de 80 millones de euros para los próximos cuatro años, que gestionarán a medias el Ministerio y las Comunidades Autónomas. El dinero se destinará a llevar el estiércol a instalaciones para producir biogas y abono para las explotaciones agrícolas. "Para los ganaderos deshacerse de los residuos es un problema, también económico", dice Escribano, "lo que pretendemos es darles alternativas".

"El plan se centra en el estiércol líquido, el de las vacas de leche", apunta Javier López, portavoz de la Asociación española de productores de vacuno de carne. López defiende que el sistema de producción de vacuno en España es "muy diferente al del entorno europeo, e incluso mundial", lo que conlleva que las emisiones sean comparativamente menores. "La alimentación a base de grano hace que las vacas generen menos metano y, además, en España se consume carne de animales muy jóvenes. Las vacas se sacrifican entre los 10 y los 15 meses, y los estudios científicos dicen que las vacas jóvenes generan menos metano", apunta López. En todo caso, la defensa de los productores va más allá de las cifras. Opinan que "el tema se está sacando de quicio". Según López, "es ridículo pensar que comer menos carne va a solucionar el tema del cambio climático. Se coarta a la gente en su alimentación, y luego no se cuestiona el modelo consumista de energía en el que vivimos". Y remata: "Seguro que Paul McCartney no se plantea la utilización del aire acondicionado, o los viajes en avión y jet privado al otro lado del mundo. Hay mucha demagogia".

La ciudad de Gante, en Bélgica, ha sido la primera en sumarse al club y ha declarado los martes "día vegetariano". Varios chefs en el Reino Unido han apoyado el proyecto de McCartney y han creado recetas vegetarianas para la página web de la campaña. La receta de esta semana es del propio McCartney: "La ensalada de Paul para chuparse los dedos". Hojas de espinaca y rúcula, tomates cherry, aguacate y queso feta.

Fuente: ElPais.com
Autor: Antía Castedo

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martes, 8 de septiembre de 2009

El mundo “se hunde en el abismo” según la ONU

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, emitió un dramático mensaje sobre el cambio climático. "Tenemos el pie pegado al acelerador y nos hundimos”, dijoEl secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se alarmó este jueves en Ginebra por la aceleración del calentamiento climático que, según él, está hundiendo al mundo en "el abismo".

"Tenemos el pie pegado al acelerador y nos hundimos hacia el abismo", soltó Ban ante la tercera Conferencia de la ONU sobre el Clima, reunida en Ginebra desde comienzos de esta semana.

El secretario general de la ONU, que acaba de volver del Ártico, donde pudo constatar los estragos del cambio climático, advirtió que "lo que sucede ahora" tendría que haber llegado mucho más tarde, según los pronósticos de los científicos.

"Los científicos han sido acusados durante años de ser alarmistas. Pero los verdaderos alarmistas son los que dicen que no podemos permitirnos iniciar una acción contra el clima porque eso ralentizaría el crecimiento económico", declaró Ban.

"Están equivocados. El cambio climático podría desencadenar un desastre masivo", previno, muy preocupado por las decenas de millones de personas amenazadas en zonas costeras por el aumento del nivel de los mares que provoca el deshielo del Ártico. "¿Qué van a hacer cuando las tempestades empujen el mar hacia el interior de las tierras? ¿A dónde irán?", se preguntó.

ENCUENTRO CLAVE EN NUEVA YORK

Ban depositó todas sus esperanzas en un encuentro internacional de alto nivel que se celebrará el 22 de septiembre en Nueva York por iniciativa de las Naciones Unidas, pero lamentó la lentitud y el carácter limitado de las negociaciones con vistas a la Cumbre de Copenhague de diciembre.

Auspiciada por la ONU, la cumbre de Copenhague intentará hallar un acuerdo internacional para suceder al protocolo de Kioto sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, considerados los principales responsables del calentamiento global.

"No nos quedan más que 15 días de negociaciones (en Nueva York) antes de Copenhague. No podemos contentarnos con progresos limitados. Necesitamos progresos rápidos", dijo.

"En Nueva York, espero negociaciones sinceras y constructivas. Espero que se tiendan puentes. Espero resultados importantes", dijo Ban ante los representantes y ministros de unos 150 países participantes en la Conferencia de Ginebra.

"La respuesta está en un crecimiento (económico) verde, un crecimiento sostenible", insistió el jefe de la ONU. Consideró que "nos hace falta una política que ponga un precio al dióxido de carbono. Un política que envíe una señal fuerte del mercado a las empresas pioneras para un futuro con un nivel bajo de dióxido de carbono. (...) Necesitamos un programa de inversión público para la energía renovable. Necesitamos transferencias de tecnología para una eficacia energética", reiteró.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIEC) "estima que la inversión para alcanzar nuestros objetivos en materia de emisiones (de gases de efecto invernadero) no representaría más que el 2% del PIB mundial anual de aquí a 2030", recordó el secretario general de la ONU.

Esta inversión supondría "menos polución, una mejor salud pública, una mejora de la seguridad alimentaria, menos riesgos de emigraciones masivas y de inestabilidad política, más empleos en la economía verde", concluyó.

Fuente: Observa.com.uy

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miércoles, 22 de abril de 2009

Los ecologistas aseguran que el planeta 'también está en crisis'

El 'Día de la Tierra' se celebra este miércoles bajo el lema 'La generación verde'. El calentamiento global ha aumentado 0,74 grados centígrados en los últimos 100 años.
El 'Día de la Tierra' se celebra este miércoles en todo el mundo, desde que comenzara en 1970 en Estados Unidos, Canadá y otros países de Europa occidental. Este año el lema es 'La generación verde'. El objetivo de este día mundial es propiciar el desarrollo de una conciencia ambiental en todo el planeta.
Naciones Unidas ha reclamado la acción e implicación de las autoridades estatales y municipales, la sociedad civil y de organizaciones ambientales no gubernamentales. La situación es cada vez más preocupante, como señala el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU, la temperatura media de la Tierra ha aumentado 0,74 grados centígrados en los últimos cien años. El informe señala también que la actividad humana es la responsable de los desajustes y que, utilizando las tecnologías actuales, se puede mitigar el problema estabilizando los gases de efecto invernadero.

En cuanto a España, los expertos señalan que el aumento de la temperatura es 'aún mayor' lo que provoca mayor sequía y continuos cambios abruptos de temperatura y precipitaciones. 'Es también perceptible una menor disponibilidad de recursos hídricos. Todos estos factores están teniendo ya graves consecuencias para sectores importantes de la economía como el agrario y el turístico", añaden.

Actividades

En el 'Día de la Tierra' participan desde organizaciones de todo el mundo, hasta la propia NASA que ha abierto una votación para que los internautas elijan la mejor observación planetaria desde el espacio.

En España, asociaciones ecologistas, vecinales, de consumidores, sindicatos, plataformas ciudadanas, organizaciones sociales y de desarrollo han redactado un manifiesto por el 'Día de la Tierra' titulado: 'Por el cambio climático: comienza la cuenta atrás'. Todos ellos han pedido que 'se de a la lucha contra el cambio climático la prioridad y la urgencia necesaria para evitar que a la crisis financiera se sumen los impactos del calentamiento global, con graves consecuencias ecológicas, sociales y económicas'.

Fuente: Cuatro.com

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jueves, 12 de marzo de 2009

Apocalíptico pronóstico sobre el futuro de la vida en la Tierra

James Lovelock advierte que la humanidad no puede hacer nada para evitar esta catástrofe.

El científico británico James Lovelock afirmó hoy que el cambio climático acabará con gran parte de la vida en La Tierra durante el presente siglo y advirtió de que la humanidad no puede hacer nada para evitar esta catástrofe.

Este experto añadió que el aumento de las temperaturas convertirá algunas regiones en desiertos y hará ascender el nivel del mar, sumergiendo otras zonas terrestres. Lovelock es famoso por la 'Teoría Gaia', que determina que el planeta funciona como un sistema autorregulado.

Como consecuencia, Lovelock, de 89 años de edad, estimó que la población mundial podría caer desde los 7.000 hasta los mil millones de habitantes en 2100 debido a que la gente competirá por hacerse con los escasos recursos naturales. "Habrá muerte a gran escala por la hambruna y la falta de agua", precisó.

De acuerdo con su pronóstico, para 2040 las temperaturas en las ciudades europeas subirán hasta una media de 43 grados centígrados en verano, la misma que en Bagdad en la actualidad. Según Lovelock, el desierto del Sáhara irá aproximándose a Europa. "No es sólo Europa, el mundo entero cambiará", alertó.

Este científico lamentó que es muy probable que los intentos de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero fracasen al considerar que ya es demasiado tarde para revertir la tendencia actual. "Es un poco como un superpetrolero. No puedes hacerlo parar a no ser que pares los motores", indicó Lovelock.

Lovelock aseguró que las campañas para promover el reciclaje y las fuentes de energía renovables son una pérdida de tiempo, aunque reconoció que las plantas nucleares ayudarán a abastecer a la creciente demanda de energía. Lovelock también señaló que los mercados de emisiones propuestos por algunos países darán pocos resultados. Por el contrario, abogó por construir refugios en las áreas del planeta menos afectadas por el cambio climático.

Lovelock argumentó que los científicos no deben subestimar el valor de los océanos como indicadores del aumento de las temperaturas y como instrumentos para reducir el nivel de dióxido de carbono debido a que ocupan gran parte de la superficie terrestre.

Por último, Lovelock recordó los datos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés), que indicó en su informe de 2001 que las temperaturas serán "devastadoramente altas". "Todo lo que estoy haciendo es atraer la atención de la gente", sentenció.

Fuente: LaVanguardia.es / Reuters-EP / "Un científico dice que desaparecerá la mayor parte de la vida terrestre en el siglo XXI"

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jueves, 26 de febrero de 2009

El cambio climático va más rápido de lo que se pensaba

Los datos actuales indican que será mayor de lo previsto por el último informe científico de la ONU.

El cambio climático, si no se toman medidas efectivas para atenuarlo, será más rápido y más intenso de lo previsto por el último informe de evaluación de los científicos de Naciones Unidas (el IPCC), que se presentó a principios de 2007. Dicho informe era demasiado prudente o conservador, a la vista de las investigaciones más recientes sobre el calentamiento global. Es la conclusión de varios expertos, varios de ellos miembros del IPCC, durante la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), que se celebra en Chicago. Las temperaturas pueden subir entre 2 y 11,5 grados centígrados de aquí a final de siglo, y no entre 1,1 y 6,4 como indicaba el cuarto informe del IPCC, el AR4. "Ahora tenemos datos que muestran que entre 2000 y 2007, las emisiones de gases de efecto invernadero se incrementaron mucho más rápidamente de lo que esperábamos, sobre todo debido a los países en vías de desarrollo, como China e India, que han tenido un enorme crecimiento de la producción eléctrica casi toda basada en el carbón", explicó en Chicago Chris Field , de la Universidad de Stanford (EEUU) y uno de los responsables del próximo informe del IPCC, que se emitirá en 2014 y que" indicará un calentamiento muy superior para el futuro", afirmó.

Si la tendencia actual no cambia, el aumento de las temperaturas supone un alto riesgo de incendio en las selvas tropicales y de fusión de extensas zonas de la tundra ártica, emitiéndose en ambos casos miles de millones de toneladas de gases de efecto invernadero que pueden a su vez, aumentar las temperatura global y generar un círculo vicioso, una espiral incontrolada de causa-efecto hacia finales de siglo, explicó Field. "Hay que evitar sobrepasar el límite a partir del cual la emisión masiva de gases de efecto invernadero empiece a marchar con piloto automático".

En una sesión científica dedicada a los avances científicos sobre cambio climático desde el AR4, Anny Cazenave, del Centro Nacional de Estudios Espaciales (Toulouse, Francia), explicó que las recientes y más precisas medidas sobre el océano global realizadas desde satélites indican que el nivel del mar esta subiendo, como media, unos 3 milímetros al año, es decir, el doble que en el siglo XX. Pero hay zonas, como el Pacífico Occidental, el Océano Antártico y el Sur de Groenlandia, donde la subida registrada es ya tres veces superior, con un centímetro al año.

Además de las selvas tropicales, otro almacén vital de dióxido de carbono en el planeta es el océano. Field explicó que el calentamiento, según estudios recientes, genera aumento de los vientos, como se registra ya en el océano meridional. El viento desplaza la capa superficial de agua y emerge agua más saturada de CO2, lo que limita su capacidad de absorción. Este es un segundo acelerador del calentamiento, explicó el científico de Stanford.

Un tercer factor determinante es la fusión del permafrost en la tundra ártica, que emitirá ingentes cantidades de CO2 almacenado en materia orgánica que ha estado ahí congelada desde hace miles de años. "Las nuevas estimaciones del total de CO2 retenido en el permafrost es del orden de un billón de toneladas (ojo, esta traducido, son mil millones americano)", apuntó Field. "En comparación, la cantidad total de CO2 emitida por la utilización de combustibles fósiles desde el inicio de la revolución industrial es de unos 350.000 millones de toneladas". Se sabe ya que el Ártico está fundiéndose mucho más rápidamente que cualquier otro lugar del planeta y que las plantas congeladas son mucho muy susceptibles a la descomposición al fundirse la tundra, así que este factor también genera un ciclo vicioso de más emisiones/mas calor/más fusión de zonas heladas/más emisiones, ecétera, destacaron los científicos en Chicago. "Estos factores de retroalimentación en la tundra y en las selvas tropicales nos e tuvieron en cuenta en detalle en el último informe del IPCC porque no se comprendían a fondo en su momento", advirtió Fields. "En resumen: ahora sabemos que si no se toman medidas efectivas, el cambio climático va a ser mayor y más difícil de afrontar de lo que pensábamos".

¿Más efecto invernadero por los biocombustibles?

En la misma sesión dedicada a las novedades científicas sobre el calentamiento global Holly Gibbs, de la Universidad de Wisconsin (EEUU) presentó estudios recientes sobre la expansión de los cultivos para biocombustibles y sus efectos. Su conclusión es que si esos cultivos se extienden a expensas de deforestar grandes regiones tropicales, aumentará la emisión de gases de efecto invernadero, en lugar de reducirse.

A esto hay que añadir la creciente presión sobre las selvas, ganando terreno a los árboles, para hacer frente a la creciente demanda alimenticia. Sólo se obtendrá una reducción de emisiones si los cultivos para biocombustibles -sobre todo los más eficaces, como aceite de palma y caña de azúcar- se implantan en terrenos ya degradados o utilizados para la agricultura se obtendrá una reducción de emisiones. Gibbs explicó que los ecosistemas tropicales almacenan unos 350.000 millones de toneladas de carbono e incluso antes de la expansión de los biocombustibles, la deforestación tropical, sobre todo por la expansión de la agricultura, estaba emitiendo ya 1.500 millones de toneladas de carbono a la atmósfera al año.

Fuente: El País.com
Autor: Alicia Rivera (Chicago, enviada especial)

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miércoles, 18 de febrero de 2009

Calentamiento global: Las cinco evidencias que prueban el problema

Cientos de informes científicos demuestran el alcance del calentamiento.

El calentamiento global no es un problema "que quizá, o quizá no, tengan nuestros tataranietos", como asegura el ex presidente José María Aznar. El cambio climático es "inequívoco" y lo demuestran las observaciones científicas de aumento de la temperatura del aire y del océano, de la fusión generalizada de nieves y hielos y del incremento del promedio mundial del nivel del mar, de acuerdo al informe de síntesis del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de la ONU, cuyos científicos ganaron el premio Nobel de la Paz en 2007.

Además, el calentamiento está provocado por el hombre, y sobre todo por el modelo de desarrollo del último siglo, muy dependiente de combustibles fósiles. Los datos científicos lo demuestran: las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero por efecto de actividades humanas han aumentado, desde la era preindustrial, un 70% entre 1970 y 2004, según el IPCC. Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en 2005 excedían ya los valores de los últimos 650.000 años. Los escépticos que organizan el simposio de marzo aseguran que "nuevas evidencias muestran que el dióxido de carbono no es un gas de efecto invernadero muy poderoso", pero los expertos del IPCC han probado que el CO2 es el gas de efecto invernadero de origen antropogénico más importante, y sus emisiones aumentaron un 80% entre 1970 y 2004.

Son evidentes los numerosos efectos del cambio climático en todos los continentes. Once de los doce años de 1995 a 2006 han sido los más cálidos de los registros de temperaturas observadas, desde 1850, y este aumento "está distribuido por todo el planeta y es mayor en latitudes septentrionales altas", afirman los más de 2.400 expertos del IPCC. Las temperaturas del hemisferio norte durante la segunda mitad del siglo XX fueron las más altas de los últimos 1.300 años.

Las cifras hablan por sí solas: el nivel del mar ha aumentado 3,1 milímetros anuales entre 1993 y 2003, los hielos marinos árticos han disminuido en un 2,7% por decenio y los glaciares de montaña y la cubierta de nieve ha descendido en un 7% en el hemisferio norte desde 1900. Las corrientes atmosféricas cambian y la temporada de ciclones tropicales y huracanes en el hemisferio norte ha aumentado desde 1970, según los datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). En España las borrascas no han entrado este invierno por el Atlántico, sino que llegan a través de frentes procedentes del centro de Europa y de Siberia, otra anormalidad relacionada con el cambio climático.

Las pruebas actuales del cambio climático

Agua
Los sistemas naturales de nieve, hielo y terreno congelado, incluido el permafrost, ya muestran alteraciones, como por ejemplo un aumento del número y la extensión de lagos glaciares y más avalanchas de rocas en regiones montañosas por la pérdida de glaciares. Las más de 29.000 series de datos obtenidos de 75 estudios recogidos por los científicos de la ONU muestran que ha aumentado la escorrentía de los ríos, se han adelantado las fechas de caudal máximo primaveral en numerosos ríos alimentados por glaciares y por nieve y se han calentado ríos y lagos de muchas regiones.

La tendencia es que cada vez haya una menor disponibilidad del agua y aumenten las sequías en latitudes medias, y que haya más personas expuestas a un mayor estrés hídrico. Como ha publicado esta semana ‘Nature’, la Antártida también ha registrado un aumento de temperaturas. Además, los cambios en los sistemas árticos y antárticos provoca la llegada de nuevos depredadores.

Ecosistemas
Entre los efectos ya palpables del cambio climático en las especies, los científicos del IPCC destacan el adelanto de los procesos primaverales, como el brote temprano de hojas; la alteración en las migraciones de aves o la puesta de huevos; y el desplazamiento de especies vegetales y animales hacia niveles altos del ámbito geográfico.

En los océanos los impactos del calentamiento antropogénico también se perciben, como por ejemplo en el desplazamiento y variación de la abundancia de algas, plancton y peces en latitudes altas; y adelantamiento en las migraciones de peces.

Los arrecifes de coral son otro de los ecosistemas afectados por el calentamiento, y su situación se agrava con la sobreexplotación pesquera y la contaminación. El IPCC apunta a que el 30% de las especies aumentará su riesgo de extinción si la temperatura se incrementa un grado centígrado, que la mayoría de los corales se decolorarán y morirán y que el riesgo de incendios incontrolados asciende.

Alimentación
Al igual que los ecosistemas naturales, los cultivos también experimentan alteraciones por el calentamiento. Así, las plantaciones de semillas tienen que realizarse antes y hay daños en zonas forestales por incendios y plagas en el hemisferio norte, según los expertos de la ONU.

El aumento de las temperaturas provoca una disminución de la disponibilidad de recursos hídricos, mayor sequedad en los suelos y por lo tanto mayor demanda de agua para el riego. En esta línea, los científicos del IPCC advierten de la tendencia a una bajada en la productividad de cereales en latitudes bajas.

Los recursos pesqueros también sufren el impacto del cambio climático por alteraciones de las rutas migratorias, lo que afecta a su disponibilidad de alimentos y por lo tanto a su reproducción. El aumento del termómetro del océano afecta a la supervivencia de numerosas especies, incluidas a las pesqueras, y su situación se agrava con la contaminación marina por vertidos y la sobreexplotación.

Costas
Los daños en el litoral por el aumento del nivel del mar son ya tangibles en países como Tuvalu, que empieza a contar con los primeros refugiados ambientales. Además los datos muestran la desaparición de ecosistemas costeros, la pérdida de humedales y de manglares, un creciente deterioro del litoral por inundaciones y la intrusión de la cuña salina en deltas. Uno de los impactos más destructivos es la llegada de ciclones y huracanes a las costas. En EEUU llegaron en 2008 por primera vez en la historia seis ciclones tropicales de forma consecutiva, y también por primera vez, tres huracanes de gran intensidad llegaron a Cuba, según los datos de la Organización Meteorológica Mundial.

Además, el año pasado en EEUU fue uno de los diez primeros por el número de víctimas mortales, 123 en total, causadas por tornados desde que empezaron a efectuarse registros fiables en 1953; y de enero a agosto de 2008 se contabilizaron 1.489 tornados, lo que supone un récord con respecto a todas las cifras registradas desde 1953.

Salud
Los daños en el litoral por el aumento del nivel del mar son ya tangibles en países como Tuvalu, que empieza a contar con los primeros refugiados ambientales. Además los datos muestran la desaparición de ecosistemas costeros, la pérdida de humedales y de manglares, un creciente deterioro del litoral por inundaciones y la intrusión de la cuña salina en deltas. Uno de los impactos más destructivos es la llegada de ciclones y huracanes a las costas. En EEUU llegaron en 2008 por primera vez en la historia seis ciclones tropicales de forma consecutiva, y también por primera vez, tres huracanes de gran intensidad llegaron a Cuba, según los datos de la Organización Meteorológica Mundial.

Además, el año pasado en EEUU fue uno de los diez primeros por el número de víctimas mortales, 123 en total, causadas por tornados desde que empezaron a efectuarse registros fiables en 1953; y de enero a agosto de 2008 se contabilizaron 1.489 tornados, lo que supone un récord con respecto a todas las cifras registradas desde 1953.

Fuente: Público.es
Autor: M. G. de la Fuente / Madrid

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