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domingo, 12 de febrero de 2012

2012 estará entre los 10 años más calurosos desde 1850

El año que inicia tendrá una temperatura casi medio grado centígrado superior al promedio observado entre 1961 y 1990, según meteorólogosLas elevadas temperaturas colocarán a 2012 como uno de los 10 años más calurosos desde 1850, informó este miércoles la Oficina de Meteorología del Reino Unido.

El año que inicia tendrá una temperatura casi medio grado centígrado (.48) superior al promedio observado entre 1961 y 1990, estimado en 14 grados, de acuerdo con el reporte anual de la Met Office.

El reporte tomó en cuenta que 2011 alcanzó un aumento en la temperatura de hasta .36 grados y se ubicó en el lugar 11 de la lista de años calurosos elaborada a partir de una base de datos de la oficina meteorológica y la Universidad de East Anglia.

“Mientras que 2010 fue un año caluroso récord, en 2011 vemos un muy fuerte (fenómeno) La Niña que puede enfriar temporalmente las temperaturas globales”, aseguró Adam Scaife, director de predicciones de la Mett Office.

La Niña es un fenómeno meteorológico que se caracteriza por alterar drásticamente los ciclos de lluvias en regiones tropicales. Es la contraparte de El Niño, que es la fase cálida del ciclo. Se considera que La Niña es responsable de las históricas lluvias en Colombia, que desde 2010 han dejado un número considerable de muertos y damnificados.

“La Niña regresó y aunque no es tan fuerte como al principio del año pasado, se espera que influya en las temperaturas del próximo año”, afirmó Scaife. “Por lo tanto, esperamos que 2012 sea ligeramente más cálido que el año pasado, pero no tanto como 2010”, agregó el meteorólogo británico.

La anomalía en la temperatura de 2011 por la Oficina de Meteorología británica coincide con mediciones similares publicadas por otros organismos internacionales.






Fuente: CNN Mexico / 2012 estará entre los 10 años más calurosos desde 1850: meteorólogos






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domingo, 22 de enero de 2012

Catástrofes naturales en EEUU: ¿capricho del clima o consecuencia de políticas erradas?

Por la envergadura de las catástrofes naturales el año 2011 es comparable solo con 2005, con el huracán Katrina, y con 1998 con la histórica ola de calor y la gran sequía.

Los doce principales desastres de 2011 en EE.UU. han sido: seis grandes tempestades y tornados en la zona costera del país, los desbordamientos de los ríos Mississippi y Missouri en primavera y en verano pasados, la fuerte sequía sureña, la nevada en febrero en la parte central y en el este de EE. UU., el huracán Irene en agosto y los incendios forestales en el sur del país.

Estas doce catástrofes le han costado la vida a 646 estadounidenses. En total en 2011 por los caprichos del clima murieron unas 1.000 personas (si contamos las consecuencias de los desastres climáticos, que no superaron el billón de dólares en pérdidas).


"Estas tormentas no las he visto nunca antes"

Destacan que 2011 en EE. UU. fue mucho más extremo de lo que habían anticipado. Por ejemplo, los seis mayores brotes de tornados no pueden atribuirse al calentamiento global, según los expertos.

"Tenemos unas tormentas tan intensas que nunca antes había visto algo así", afirma Jack Hayes, director del Servicio Meteorológico Nacional.

Este año Texas sufrió incendios en un millón de acres de la zona forestal, cifra récord para el estado. Oklahoma batió el récord del mes más caliente de la historia de EE. UU. En Ohio cayeron tres veces más lluvias de lo habitual, lo que causó el mayor desbordamiento de los ríos.

"Hay muy poca agua en el sur y demasiada en el norte. Es lo que oímos cada vez con más frecuencia", dice Andrew Weaver, científico y experto del clima de la Universidad de la Victoria de Canadá.


¿Por qué han aumentado las catástrofes y su envergadura?

La mayoría de los científicos culpa al calentamiento global y a los 'caprichos' de la naturaleza. "Hay cosas que aguardamos en el contexto del calentamiento global", dice el director del centro, Tom Karl. Pero resulta que los científicos están muy lejos de prever todos los desastres.

"Este año no solo fue un año de anomalías, sino también es el precursor de lo que nos espera, con las olas de calor, sequías y otros extremos del tiempo", afirmó Jane Lubchenco, empleada de la Administración Nacional de los Océanos y la Atmósfera (NOAA, por sus siglas en inglés) en la conferencia sobre el tema que se celebró esta semana en San Francisco.

Entre los factores por los qué los crecientes desastres provocan cada vez más pérdidas, los expertos señalan también que la migración de la población a la parte sureña de EE. UU. a lo largo de los últimos 30 años, donde ocurren muchas catástrofes juega su papel. Cada vez "más gente vive en la zona de peligro", como las zonas costeras por ejemplo, dice Jane Lubchenco.

El científico Michael Oppenheimer, de la Universidad de Princeton, propone dos cosas que hay que hacer en esta difícil situación: "tratar de lentificar el calentamiento global con la reducción de las emisiones de gases efecto invernadero y prepararse mejor para los extremos climáticos".

¿Servirán las pérdidas billonarias para que EE. UU. se dé cuenta de la necesidad de luchar contra el cambio climático? El mundo espera que Washington se comprometa con la reducción de emisiones de los gases de efecto invernadero. Pero en las negociaciones en Durban EE. UU. todavía se ha manifestado obstinadamente con un 'no'.






Fuente; RT / Russian Today
Fotografía: Un vecindario completamente destruido después que un tornado golpeo a Joplin, Missouri / May 25, 2011 Reuters









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martes, 30 de agosto de 2011

Huracán Irene: 44 muertos, inundaciones y pérdidas por US$ 7 mil millones

Mientras Nueva York vuelve a la normalidad, Vermont lidia con las peores anegaciones en un siglo. Cinco millones de hogares en los EEUU siguen sin energía tras el paso del huracánLa verdadera magnitud de la furia del huracán Irene comenzó a surgir el lunes, cuando la cifra de víctimas fatales aumentó a 44, varias poblaciones de Nueva Inglaterra padecían inundaciones tremendas y millones de personas estaban frente a la perspectiva descorazonadora de varios días sin electricidad en pleno verano.

Del estado de Carolina del Norte -en el centro de la costa oriental de Estados Unidos- a Maine -en el extremo nororiental-, los habitantes de numerosas comunidades hicieron trabajos de limpieza y empezaron a calcular los daños disparejos y difíciles de cuantificar. El meteoro no dejó un escenario de pesadilla en la ciudad más grande del país, pero le asestó un duro golpe a poblaciones tierra adentro.

En la ciudad de Nueva York, donde la gente temía un desastre peliculesco con el agua corriendo entre los rascacielos, el metro y los autobuses volvieron a circular por la mañana del lunes con normalidad y oportunidad para los pasajeros. Para sorpresa de los neoyorquinos, la situación transcurrió con cierta tranquilidad.

Pero hacia el norte, el estado mediterráneo de Vermont tuvo que lidiar con lo que su gobernador calificó como las peores inundaciones en un siglo. Los torrentes también fueron intensos en la zona rural norteña del estado de Nueva York.

En muchos casos, el momento de máximo peligro llegó después que la tormenta había pasado, cuando el agua de las lluvias llegó a ríos y arroyos y los convirtió en torrentes. Irene dejó caer 28 centímetros de agua sobre Vermont y más de 33 centímetros en algunas partes de Nueva York.

"Esperábamos lluvias intensas", comentó Bobbi-Jean Jeun, del caserío de Clarksville, en las inmediaciones de la ciudad de Albany, en Nueva York. "Esperábamos inundaciones. Parece que alguien desactivó una bomba".

Al menos 44 víctimas fatales

Irene causó la muerte de al menos cinco personas en la República Dominicana y Haití. La primera muerte conocida fue el caso de una mujer que intentó cruzar un río crecido en el territorio estadounidense de Puerto Rico.

La cifra de muertes en 11 estados orientales de Estados Unidos había permanecido en 21 hasta la noche del domingo, pero luego se elevó drásticamente a 38 por el rescate de cadáveres de ahogados en lugares anegados y de personas golpeadas por árboles caídos o electrocutadas por cables derribados.

Una persona que conducía un vehículo desapareció cuando un camino se derrumbó y se tragó a dos automóviles en un punto ubicado a unos 100 kilómetros al noreste de la ciudad canadiense de Montreal.

Daños al por mayor

El recuento de la destrucción provocada por Irene también aumentó. Una casa al parecer vacía explotó la madrugada del lunes en una zona inundada que fue desalojada en la ciudad de Pompton Lakes, en Nueva Jersey. Los bomberos tuvieron que sofocar las llamas desde una barca.

En el suburbio de Guilderland, en la localidad de Albany, en Nueva York, la policía rescató el lunes a dos personas luego de que su vehículo fue arrastrado por las aguas. La policía los encontró tres horas después aferrados a un árbol en un arroyo crecido.

"Va a tomar tiempo recuperarse de una tormenta de esta magnitud", declaró el presidente Barack Obama, y ofreció que el gobierno haga todo lo que esté a su alcance para ayudar a la gente a superar el problema.

Según la firma de valuación de daños Eqecat, el huracán habría causado perjuicios por unos 7.000 millones de dólares.

Para numerosas personas, las secuelas podrían resultar más dolorosas que el meteoro mismo. En Carolina del Norte, donde Irene pegó el sábado para luego seguir hacia Nueva York y Nueva Inglaterra, unas 1.000 personas continuaban en albergues esperando noticias de sus casas.

Al mismo tiempo, casi cinco millones de hogares y negocios de una docena de estados se quedaron sin electricidad. Las empresas eléctricas advirtieron que el sistema se normalizaría en al menos una semana.

"Cuando el refrigerador se calienta, mi insulina se descompone. Yo podría caer en choque diabético. Esto es algo espantoso porque no sabemos cuánto tiempo va a seguir así", lamentó Patricia Dillon, una mujer con parálisis parcial que vive en una casa para discapacitados en Milford, Connecticut, donde el servicio eléctrico falló y un generador se averió. Con la voz quebrada, añadió, "estoy muy cansada, estresada, exasperada, asustada".

Al avanzar hacia el oriente de Canadá, Irene presentaba vientos fuertes y rachas de casi 90 kilómetros por hora a su paso por zonas de New Brunswick en el sur, Nueva Escocia en el norte y la isla Prince Edward.



Fuente: Infobae.com / AP




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martes, 15 de febrero de 2011

Sequías, inundaciones y alimentos. Por Paul Krugman

Estamos en mitad de una crisis alimentaria mundial (la segunda en tres años). Los precios mundiales de los alimentos batieron un récord en enero, impulsados por los enormes aumentos de los precios del trigo, el maíz, el azúcar y los aceites. Estos precios desorbitados solo han tenido un efecto limitado en la inflación estadounidense, que sigue siendo baja desde un punto de vista histórico, pero están teniendo un impacto brutal para los pobres del mundo, que gastan gran parte o incluso la mayoría de sus ingresos en alimentos básicos.

Las consecuencias de esta crisis alimentaria van mucho más allá de la economía. Después de todo, la gran pregunta acerca de los levantamientos contra los regímenes corruptos y opresivos en Oriente Próximo no es tanto por qué se están produciendo como por qué se están produciendo ahora. Y hay pocas dudas de que el hecho de que el precio de la comida esté por las nubes ha sido un desencadenante importante de la cólera popular.

¿Y qué hay detrás del repunte de los precios? La derecha estadounidense (y la china) culpa a las políticas del dinero fácil de la Reserva Federal, y hay al menos un experto que afirma que hay "sangre en las manos de Bernanke". Mientras tanto, el presidente francés Nicolas Sarkozy culpa a los especuladores y les acusa de "extorsión y pillaje".

Pero las pruebas cuentan una historia diferente, mucho más siniestra. Aunque hay varios factores que han contribuido a la drástica subida de los precios de los alimentos, el que realmente sobresale es la medida en que los acontecimientos meteorológicos adversos han alterado la producción agrícola. Y estos acontecimientos meteorológicos adversos son exactamente la clase de cosas que uno esperaría ver a medida que el aumento de las concentraciones de los gases de efecto invernadero cambie el clima (lo que significa que la actual subida del precio de la comida podría ser solo el principio).

Ahora bien, hasta cierto punto, el vertiginoso ascenso de los precios de los alimentos forma parte de un encarecimiento general de los productos básicos: los precios de muchas materias primas, que abarcan todo el espectro desde el aluminio hasta el zinc, han estado subiendo rápidamente desde principios de 2009, principalmente debido al acelerado crecimiento industrial en los mercados emergentes.

Pero la relación entre el crecimiento industrial y la demanda está mucho más clara en el caso del cobre, por ejemplo, que en el de los alimentos. Excepto en los países muy pobres, el aumento de la renta no tiene un gran efecto en la cantidad que come la gente.

Es cierto que el crecimiento en algunos países emergentes como China conduce a un aumento del consumo de carne y, por tanto, a un incremento de la demanda de pienso para los animales. También es cierto que las materias primas agrícolas, especialmente el algodón, compiten por la tierra y otros recursos con los cultivos destinados a la alimentación (como también lo hace la producción subvencionada de etanol, que consume muchísimo maíz). De modo que tanto el crecimiento económico como las malas políticas energéticas han contribuido en cierta medida al repentino encarecimiento de la comida.

Aun así, los precios de los alimentos iban a la zaga de los precios de otros productos básicos hasta el verano pasado. Entonces llegó el azote del tiempo.

Fíjense en el caso del trigo, cuyo precio casi se ha duplicado desde el verano. La causa inmediata del repunte del precio del trigo es evidente: la producción mundial ha caído en picada. La mayor parte del declive de dicha producción, según los datos del Departamento de Agricultura de EE UU, es el reflejo de una drástica bajada en la antigua Unión Soviética. Y sabemos a qué se debe eso: una ola de calor y una sequía sin precedentes, que elevaron las temperaturas de Moscú por encima de los 38 grados por primera vez en la historia.

La ola de calor rusa solo ha sido uno de los muchos acontecimientos meteorológicos extremos recientes, desde la sequía de Brasil hasta las inundaciones de proporciones bíblicas de Australia, que han mermado la producción mundial de alimentos.

La pregunta, por tanto, pasa a ser qué hay detrás de estas condiciones meteorológicas extremas. Hasta cierto punto, estamos viendo las consecuencias de un fenómeno natural, La Niña, un acontecimiento periódico en el que el agua del Pacífico ecuatorial se enfría más de lo normal. Y los fenómenos de La Niña se han relacionado históricamente con crisis alimentarias mundiales, entre ellas, las crisis de 2007 y 2008.

Pero la historia no termina ahí. No se dejen engañar por la nieve: en conjunto, 2010 está vinculado con 2005 por ser el año más cálido del que se tienen registros, aun cuando nos encontrábamos en un periodo de actividad solar mínima y La Niña fue un factor de enfriamiento durante la segunda mitad del año. Los récords de temperatura no solo se batieron en Rusia, sino en al menos 19 países, que representan una quinta parte de la superficie terrestre del planeta. Y tanto las sequías como las inundaciones son consecuencias naturales de un mundo que se calienta: las sequías porque hace más calor, las inundaciones porque los océanos más calientes liberan más vapor de agua.

Como siempre, no es posible atribuir ningún acontecimiento meteorológico concreto a los gases de efecto invernadero. Pero el patrón que estamos viendo, con máximos extremos y en general un tiempo extremo que se vuelve mucho más habitual, es justo lo que uno esperaría del cambio climático.

Por supuesto, los sospechosos habituales se pondrán como locos ante las insinuaciones de que el calentamiento global pueda tener algo que ver con la crisis alimentaria; quienes insisten en que Ben Bernanke tiene las manos manchadas de sangre suelen ser más o menos los mismos que insisten en que el consenso científico sobre el clima es el reflejo de una descomunal conspiración de la izquierda.

Pero las pruebas indican, de hecho, que lo que estamos viviendo ahora es un adelanto de la alteración, económica y política, a la que nos enfrentaremos en un mundo recalentado. Y dada nuestra incapacidad para actuar frente a los gases de efecto invernadero, se avecinan muchas más cosas, y mucho peores.





Fuente: ElPais.com / NYTimes.com - Droughts, Floods and Food
Autor: Paul Krugman (Estados Unidos, 1953-) es un economista, divulgador y periodista norteamericano, cercano a los planteamientos neokeynesianos. En 2008 fue galardonado con el Premio Nobel de Economía. Actualmente profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton. Desde 2000 escribe una columna en el periódico New York Times.
Traducción: News Clips

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domingo, 26 de diciembre de 2010

El 2010, un año difícil para la tierra

Este año murieron más personas por desastres naturales que por ataques terroristas en los últimos 40
Terremotos, olas de calor, inundaciones, volcanes, super tifones, aludes, heladas y sequías mataron a un cuarto de millón de personas en todo el mundo en el 2010, el año más mortífero en más de una generación. Más personas murieron por desastres naturales este año que las que han muerto en ataques terroristas en los últimos 40.

Y, dicen científicos, la culpa es mayormente nuestra. La mano del hombre hizo que las catástrofes naturales resultaron más mortíferas y costosas.

Malas construcciones contribuyen a hacer los terremotos más fatales de lo que debieran ser. Más personas viven en la pobreza en edificios vulnerables en ciudades atestadas. Eso significa que cuando la tierra tiembla, los ríos se desbordan, o el típico huracán azota, más gente muere.

Desastres geológicos como terremotos y volcanes "son básicamente una constante", dijo Andreas Schraft, vicepresidente de peligros catastróficos para el gigante de seguros Swiss Re, basado en Ginebra. "Todos lo que cambia es obra del hombre".

El terremoto de enero que mató a más de 220 mil personas en Haití es un ejemplo perfecto. Puerto Príncipe tiene casi el triple de habitantes que hace 25 años, muchos de ellos en extrema pobreza, que viven en casuchas precarias en barrios marginales. Si el sismo hubiese ocurrido en 1985 en lugar del 2010, el total de muertes probablemente habría rondado los 80 mil, dijo Richard Olson, director de reducción de riesgos de desastres en la Universidad Internacional de Florida.

En febrero, un terremoto 500 veces más poderoso que el que azotó Haití sacudió un área en Chile que es menos poblada, tiene mejores construcciones y menos pobreza. El sismo causó menos de mil muertes.

Científicos climatológicos dicen que el clima de la Tierra está cambiando por el calentamiento global generado por la actividad humana, que ha causado fenómenos extremos como masivas inundaciones y calcinantes olas de calor.

A mitad de año, en el verano boreal, un sistema climático causó una intensa ola de calor en Rusia, mientras que más al sur generó inundaciones en Pakistán que anegaron 160 mil 500 kilómetros cuadrados. Ese sistema de calor y tormentas mató casi a 17 mil personas, más que todos los accidentes aéreos en el mundo en los últimos 15 años.

La excesiva cantidad de fenómenos climáticos extremos registrada en el 2010 es un claro ejemplo del calentamiento global del que advierten los científicos. Expertos calculan que la mortal ola de calor rusa _ que fijó un récord nacional con temperaturas de 43.8 Celsius (111 Fahrenheit) _ habría ocurrido una vez cada 100 mil años sin el calentamiento global.

Datos preliminares muestran que 18 países registraron las temperaturas más altas de su historia.

"Esos eventos no habrían ocurrido sin el calentamiento global", dijo Kevin Trenberth, jefe de análisis climático del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos en Boulder, Estados Unidos.

Por eso las personas que estudian los desastres dicen que sería equivocado achacar lo sucedido en el 2010 a simplemente otro mal año.

Aunque el terremoto haitiano, la ola de calor en Rusia y las inundaciones en Pakistán fueron los desastres más mortíferos, no fueron lo único sucedido. Sismos mortíferos sacudieron también Chile, Turquía, China e Indonesia, en uno de los años más activos geológicamente en décadas. Hasta septiembre habían ocurrido 20 terremotos de magnitud de 7 o más, comparado con los 16 usuales. Pero no es un récord. Ni siquiera es mucho mayor que el promedio.

Inundaciones mataron a más de seis mil 300 personas en 59 países hasta septiembre, de acuerdo con la Organización Mundial de Salud. Estados Unidos, China, Italia, India, Colombia y Chad se vieron también azotados por inundaciones. El súper tifón Megi, con vientos de más de 320 kilómetros por hora (200 mph), devastó Filipinas y partes de China.

Hasta el 30 de noviembre casi 260 mil personas habían muerto en desastres naturales en el 2010, comparado con 15 mil en el 2009, de acuerdo con Swiss Re. En comparación, las muertes por terrorismo desde 1968 hasta el 2009 fueron menos de 115 mil, según el Departamento de Estado norteamericano y el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore.

La organización caritativa Oxfam dice que 21 mil de las muertes por desastres naturales ocurridas este año estuvieron relacionadas con el clima.

Luego que fuertes tormentas invernales paralizasen parte de Estados Unidos y se registraron nevadas récord en Rusia y China, las temperaturas subieron a niveles casi inauditos.

El año podría terminar siendo el más caliente en la historia, o al menos entre los tres primeros, dijo la Organización Meteorológica Mundial. La temperatura global promedio hasta el final de octubre fue de 14.74 Celsius (58.53 Fahrenheit), ligeramente más alta que el récord previo del 2005, de acuerdo con el Centro Nacional de Datos Climáticos en Estados Unidos.

En mayo, Pakistán registró 53.9 Celsius (129 Fahrenheit), lo que puede haber sido la mayor temperatura jamás registrada en un área habitada.

Y partes de la cuenca del río Amazonas en Brasil sufrieron una sequía que redujo sus aguas al nivel más bajo en la historia.

Desastres causaron 222 mil millones de dólares en pérdidas económicas en el 2010 una cifra mayor que la economía de Hong Kong de acuerdo con Swiss Re.

El asesor científico de la Casa Blanca John Holdren dijo que o hacemos algo acerca del cambio climática o nos acostumbramos a los desastres naturales. "La ciencia nos dice claramente que podemos esperar más y más de ese tipo de eventos dañinos hasta que las emisiones de gases de invernadero por la sociedad sean radicalmente reducidas".



Fuente: ElInformador.com.mx / AP / ACR


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jueves, 12 de agosto de 2010

Los incendios en Rusia y las inundaciones en Pakistán tienen origen común

El mundo registra su mayor número de eventos de clima extremo
El mundo registra una secuencia “sin precedentes” de eventos relacionados con climas extremos, desde inundaciones hasta fuertes olas de calor, de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo dependiente de las Naciones Unidas.

Tales eventos han derivado en una pérdida de vidas y bienes nunca antes vista, señala el organismo en un comunicado publicado en su página electrónica (Current extreme weather events).

De acuerdo con la OMM, las inundaciones en Asia y algunas partes de Europa central, la ola de calor en Rusia, los deslaves en China y las sequías en el África subsahariana, todas ocurridas casi al mismo tiempo, pueden significar que son correctas las predicciones de los científicos sobre el incremento de los efectos del cambio climático.



“Mientras se requiere un plazo más largo para establecer si un evento individual es atribuible al cambio climático, la secuencia actual de eventos coincide con las proyecciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) que pronosticaban más frecuentes e intensos eventos de clima extremo causados por el calentamiento global”, señala el organismo.

La OMM menciona que las lluvias de monzón en Pakistán y otros países del sudeste asiático son agravados por el llamado fenómeno de La Niña, que tiene lugar en el Océano Pacífico.

Entre tanto, el Servicio Federal de Hidrometeorología y Monitoreo Ambiental de Rusia reportó que julio pasado fue el mes más caliente en Moscú, la capital rusa, durante los últimos 130 años de registros climáticos modernos.

“Las altas temperaturas causaron incendios forestales masivos en la parte europea del país. Algunas villas fueron quemadas por completo, mientras el humo afectó la salud y el bienestar de decenas de millones de personas”, señala.

A decir de la OMM, a estos eventos deben sumarse otros ocurridos en Estados Unidos, América Latina y Australia.*


Científico dice que calor en Rusia e inundaciones en Pakistán tienen origen común



El calor anómalo en Rusia y las inundaciones en Pakistán tienen una causa común: cambios en las denominadas corrientes en chorro a gran altura en la atmósfera, según considera el meteorólogo Mike Blackburn de la Universidad (británica) de Reading.

Las corrientes en chorro (jet stream) atmosféricas son flujos serpentinos de vientos muy fuertes a la altura de 7 a 16 kilómetros, según explicó el científico. Su velocidad es diez veces mayor que las velocidades de los vientos terrestres.

Los corrientes que avanzan del oeste al este, pueden oscilar del norte al sur formando las denominadas olas Rossby (Rossby wave) parecidos a meandros de río o pétalos.

Así, señala que en las últimas dos semanas meteorólogos registraron cambios poco habituales en las corrientes en chorros. De este modo, sus olas, que suelen desplazarse al este, alterando la situación meteorológica en general, a mediados de julio se estancaron lo que impidió el flujo de los sistemas meteorológicos normalmente corredizos y creó condiciones favorables a las catástofes naturales.

En Pakistán, señala que el fenómeno atmosférico coincidió con el monzón estival que por la ola estancada por la corriente en chorro llevó más pecipitaciones al norte del país lo que se tradujo en enormes inundaciones, las peores en los últimos 80 años.

Por otra parte, un recodo de la corriente estancada encima de Rusia proporcionó un permanente influjo del aire caliente y seco desde África y conllevó un calor anómalo. Se desconocen todavía las cáusas que hacen estancar las olas Rossby.

Según Blackburn, en los últimos tres años, el fenómeno se ha hecho muy frecuente, a él se atribuyen, en particular, las fuertes inundaciones en Gran Bretaña y un calor anómalo en Europa en 2007.**



*Fuente: CNN Mexico
**Fuente: Europa Press

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domingo, 25 de abril de 2010

El volcán, los terremotos y el cambio climático

Uno de los temas que más controversia ha causado en relación al cambio climático es la conexión que existe -o no- entre el calentamiento global y el incremento de desastres naturales.La erupción del volcán en Islandia (foto) la semana pasada, sumada a los recientes terremotos en China, Chile, México y Haití, que dejaron un total de miles de muertos, volvió a poner en el centro del debate este vínculo que, para muchos, es pura especulación y para otros, una amenaza que hay que considerar.

Una serie de estudios publicados esta semana por la Royal Society de Londres, en el Reino Unido, concluye que hay suficiente evidencia como para afirmar que el cambio climático provocará una mayor incidencia de terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones, deslaves y demás desastres naturales.

En vistas de la información disponible, los científicos que elaboraron estos documentos exhortaron al Panel Intergubernamental de Cambio Climático a "investigar este tema de forma más explícita en las evaluaciones futuras del impacto del cambio climático antropogénico en la geósfera, junto con los potenciales peligros que pueda ocasionar".

La conclusión es que a medida que cambia el clima, aumenta la probabilidad de que se produzcan desastres. "Es básicamente un problema estadístico", le dijo a BBC Mundo David Pyle, Profesor de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Oxford, y uno de los editores de la publicación. "Se producirán más inundaciones, más lluvias, más deslaves, pero nunca podrás atribuir al cambio climático éste o aquél desastre natural en particular".

La causa

Todo se reduce a un problema de presión. Según los expertos, el calentamiento puede generar un desastre, como un terremoto, por ejemplo, por la forma en que puede movilizar grandes cantidades de masa en la superficie de la Tierra.

El derretimiento de los glaciares y la elevación del nivel de los mares cambian la distribución de enormes cantidades de agua, que liberan y aumentan la presión en los suelos. Estos cambios de presión aumentan la posibilidad de movimientos sísmicos y rupturas.

"Muchos volcanes de América del Sur, por dar un caso, están cubiertos por hielos. Si el cambio climático hace retroceder a estos glaciares, los volcanes se volverán más susceptibles a los deslaves y la erosión", explica Pyle. "Como consecuencia, esto puede dar lugar a inundaciones", añade el vulcanólogo.

En opinión de Bill McGuire, del Centro de Investigación de Desastres del University College de Londres, autor de uno de los estudios publicados por la Royal Society, los cambios que menciona Pyle pueden ocurrir en las próximas décadas o siglos y no dentro de miles de años, dependiendo de la velocidad con que ocurra el aumento del nivel de los océanos.

¿Beneficios?

La otra cara de la moneda es cómo los desastres naturales afectan a su vez al cambio climático.

En el caso del volcán Eyjafjallajokull de Islandia, su impacto, según Pyle, es mínimo.

Por lo general, las erupciones volcánicas, si son importantes, contribuyen a disminuir la temperatura, algo que desde el punto de vista del calentamiento global es beneficioso.

Pero "por el momento", señala Pyle "no hay evidencia de que el volcán esté liberando una gran cantidad de gas en la atmósfera, que es un factor clave en cuanto al cambio climático".

Al no haber emsiones de gas, no hay enfriamiento. "Eventualmente, en los próximos días o meses, las cenizas desaparecerán de la atmósfera sin provocar efectos a largo plazo", concluyó el experto.



Fuente: BBC mundo
Autor: Laura Plitt / BBC Mundo, Medio Ambiente.

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lunes, 7 de diciembre de 2009

El imperativo climático. Por Rajendra K. Pachauri

Por ejemplo, está habiendo cambios en los patrones de precitaciones, con una tendencia a que haya mayores niveles de lluvias en las latitudes superiores del mundo y menores precipitaciones en regiones tropicales y subtropicales, así como en el área del Mediterráneo. También está aumentando la cantidad de casos de lluvias extremas, y se están generalizando. Más aún, la frecuencia e intensidad de las ondas de calor, las inundaciones y las sequías van en aumento.

Este cambio en el patrón y la intensidad de las lluvias tiene serias implicancias para varias actividades económicas, así como para la preparación de los países para manejar emergencias como inundaciones costeras de gran escala o nevazones intensas.

Algunas partes del mundo son más vulnerables que otras a estos cambios. La región ártica, en particular, se ha estado calentando a tres veces el ritmo del resto del planeta. Los arrecifes de coral, los grandes deltas (que incluyen ciudades como Shangai, Calcuta y Dhaka) y los pequeños estados formados por islas son también extremadamente vulnerables al aumento del nivel del mar.

Entre otros efectos negativos del cambio climático se encuentra la posible reducción del rendimiento de las cosechas. Por ejemplo, en algunos países africanos podría llegar a disminuir en un 50% para el año 2020. El cambio climático produciría una mayor escasez de agua, que para el año 2020 podría afectar a entre 75 y 250 millones de personas tan sólo en África.

En general, se estima que las temperaturas aumentarán para el año 2100 entre 1,1ºC y 6,4ºC. Para centrarse con mayor precisión en estos escenarios, el PICC ha concluido que lo más probable es que el extremo inferior de esta gama sea 1,8ºC, y 4ºC el superior. Incluso en la estimación más baja, las consecuencias del cambio climático podrían ser graves en varias partes del mundo, lo que incluiría una mayor escasez del agua, graves efectos sobre los ecosistemas, y vidas y propiedades amenazadas debido a inundaciones en zonas costeras.

Puede haber además graves consecuencias para la salud humana si no se pone control al cambio climático, particularmente mayor morbilidad y mortalidad como resultado de olas de calor, inundaciones y sequías. Más aún, cambiaría la distribución de algunas enfermedades, haciendo más vulnerables a las poblaciones humanas.

Puesto que el efecto del cambio climático es global, hace falta que el planeta como un todo adopte medidas específicas de adaptación. Sin embargo, ya es claro que la capacidad de adaptación de algunas comunidades se verá superada rápidamente si no se reduce la intensidad del cambio climático.

Para ayudar a estas comunidades vulnerables, es esencial que el mundo idee un plan de acción para limitar la emisión de gases que incrementan el efecto invernadero (GEI) . El PICC ha evaluado varios escenarios, y uno que limitaría el aumento futuro de las temperaturas a entre 2 y 2,4ºC requeriría que las emisiones llegaran a su punto máximo no más allá del año 2015, y que se redujeran a partir de entonces. El ritmo de reducción determinaría en qué medida sería posible evitar los peores efectos del cambio climático.

El PICC también ha concluido que un esfuerzo así de estricto para reducir el cambio climático no significaría más de un 3% del PGB global en el año 2030. Lo que es más, hacerlo conlleva enormes beneficios: las menores emisiones de GEI estarían acompañadas de una menor polución del aire y mayor seguridad energética, más producción agrícola y mayores índices de empleo. Si estos beneficios se tomaran en cuenta como un todo, ese coste del 3% del PGB para el año 2030 sería significativamente menor, quizás hasta negativo. El mundo podría optimizar su producto económico y su bienestar al buscar una manera de reducir el cambio climático.

Por tanto, la necesidad de una acción internacional surge de dos importantes observaciones resultantes del trabajo del PICC. Primero, si no mitigamos las emisiones de GHG, será difícil revertir los efectos negativos del cambio climático, lo que implicará más dificultades y posiblemente un riesgo de supervivencia para la humanidad y otras especies.

Segundo, los beneficios de reducir la emisiones de GEI son tan abrumadores que esto, combinado con las perspectiva del daño resultante de la inacción, hace imperativo que el mundo diseñe una respuesta y un plan de acción internacionales. Considerando el reto al que nos enfrentamos, cuya magnitud y naturaleza ha sido claramente descrita por el PICC, la Conferencia de Copenhague, que se ha de realizar este año, debe producir un acuerdo multilateral que lo aborde de manera adecuada.


Fuente: Cop15 / Copenhagen Copyright: Project Syndicate, 2009.
Autor: R. K. Pachauri, ha recibido el Premio Nobel y es Presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático y Director General del Instituto de Energía y Recursos.
Traducción: del inglés por David Meléndez Tormen

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jueves, 15 de octubre de 2009

Blog Action Day '09 / Cambio Climático



Blog Action Day es un evento anual que se celebra cada 15 de octubre que une a los bloggeros del mundo en publicar sobre el mismo tema el mismo día con el objetivo de provocar debate en torno a un tema de importancia mundial. Blog Action Day '09 será uno de los eventos más grande jamás vistos de cambio social en la web.

Blog Action Day fue fundado por Collis y Cyan Ta'eed en el verano de 2007. Con el apoyo de su equipo en Envato en Australia, así como numerosos voluntarios, reclutaron a más de 20.000 bloggers a escribir sobre el tema de Medio Ambiente el 15 de octubre de 2007 - la primera toma conciencia del Día de Acción de los Blogs, fue un éxito inmediato y muy inesperado.

En 2009, Collis y Cyan pidió al equipo de Change.org, red de blogs líder en el mundo -sobre asuntos sociales-, para asumir la responsabilidad Blog Action Day y ampliar su alcance, quienes aceptaron la invitación.

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lunes, 24 de agosto de 2009

El cambio climático provocará tormentas más intensas

Así lo afirma un estudio realizado por científicos de los Institutos Tecnológicos de Massachusetts y de California

El cambio climático en todo el mundo hará que las tormentas se intensifiquen en los próximos años, pronosticó un estudio publicado hoy en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Sin embargo, según la investigación realizada por científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y el Instituto Tecnológico de California (Caltech), el impacto de las lluvias extremas no será uniforme en todo el mundo. Fuera de los trópicos el patrón es bastante claro, pero los modelos climáticos entregan resultados contrapuestos cuando se trata de los trópicos y será necesaria una investigación más profunda, según los científicos de ambas instituciones.

Los modelos utilizados en el estudio sugieren que en casos extremos las precipitaciones aumentarán en un 6 por ciento por cada grado centígrado de incremento en la temperatura. Según el Programa Conjunto para Ciencia y Política de Cambio Climático del MIT, existe la probabilidad de un aumento medio de la temperatura de 5,2 grados centígrados para 2100.

En general, los estudios han señalado que la precipitación aumentará en zonas tropicales y templadas, pero se reducirá en las regiones subtropicales. Paul O'Gorman y Tapio Schneider, profesores del MIT y Caltech, dicen que lo que importa ahora es determinar la frecuencia y la magnitud de la precipitaciones extremas, por cuanto las lluvias torrenciales aumentan el peligro de inundaciones y de erosión del suelo.

O'Gorman explica que los modelos informáticos usados para las zonas tropicales no son claros respecto a sus pronósticos debido a sus limitaciones. Las zonas de alta y baja presión de las áreas templadas pueden extenderse por miles de kilómetros. En el trópico esas zonas son demasiado pequeñas como para examinarlas de forma directa, según señala.


Fuente: LaVanguardia.com / Efe

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domingo, 22 de marzo de 2009

Mil millones de personas no tienen agua potable y la sequía se expande.

1. V Foro Mundial del Agua.

Estambul.-
Sobre la mesa del comedor aparece un kilo de carne para el consumo. Pero para su producción se necesitaron entre 6.000 y 20.000 litros de agua dulce.

Los expertos del V Foro Mundial del Agua se sirvieron de ese ejemplo para mostrar lo que ocurre cuando el número de personas y su nivel de vida aumentan, mientras las regiones de sequía se expanden como consecuencia del cambio climático.

Existe una amenaza de "stress por el agua", de huida de los territorios en crisis y, en el peor de los casos, de guerras por los recursos en peligro de desaparición.

El abastecimiento de agua potable peligra, tal y como advirtió la UNESCO la semana pasada en un informe. El desarrollo de la población, la economía, el estilo de vida y de los modelos de conducta son los principales factores que influyen en el consumo de agua.

Hoy viven ya 6.800 millones de personas en la Tierra. Hasta 2012 serán 7.000 millones y hasta 2050 incluso 9.000, según los pronósticos.

Actualmente ya hay más de 1.000 millones de personas que no disponen de agua potable limpia, explicaron los organizadores del Foro Mundial del Agua. En 2075, entre 3.000 y 7.000 millones de personas podrían sufrir escasez crónica de agua.

"El cambio climático se manifestará primero y, sobre todo, a través del agua, por medio de sequías, inundaciones, huracanes, deshielos o un aumento del nivel del mar", explica Mark Smith, experto en agua de la Unión para la Protección de la Naturaleza (UICN), a la que pertenecen más de 1.000 organizaciones.

Y la presión aumenta sobre los recursos que quedan. "En muchas regiones la escasez de agua y la contaminación amenazan cada vez más el bienestar de las personas", asegura Smith.

La agricultura consume en torno a dos tercios del agua dulce utilizado en el mundo, afirma Oktay Tabasaran, secretario general del V Foro Mundial del Agua. "La agricultura tiene el mayor potencial de ahorro", añadió.

En el Foro se presentarán para ello los métodos más exitosos al respecto. Muchos expertos apremian a actuar deprisa.

Estados como Turquía apuestan, además, por construir más presas hidráulicas y retener así más agua dulce en su territorio. De ese modo producirán energía a partir de la potencia hidráulica y podrán irrigar un número adicional de terrenos.

Sin embargo, esos proyectos de grandes dimensiones son controvertidos, ya que inciden en la naturaleza, inundan importantes zonas de población y pueden reducir notablemente el volumen de agua de los países vecinos con grandes ríos que atraviesan las fronteras.

Por ello, los críticos advierten de que las grandes presas hidráulicas no pueden solventar los problemas, sino que crean otros nuevos.

Como preludio de la convención protestaron hoy varias Organizaciones No Gubernamentales (ONG) contra la consideración que se le da cada vez más al agua como un bien económico.

La policía empleó gases lacrimógenos y porras para dispersar las protestas y detuvo a 19 manifestantes, entre ellos también una alemana. "El agua es vida. No se puede vender" y "No a las presas hidráulicas destructoras", rezaban las pancartas de los manifestantes.*

2. V Foro Mundial del Agua.

Los especialistas reunidos esta semana en el V Foro Mundial del Agua, que se realiza en Estambul, enfatizaron que mientras la cantidad de personas y el nivel de vida general aumentan, las regiones de sequía se expanden como consecuencia del cambio climático, por lo cual dos tercios de la población mundial pueden tener en unos años dificultades de acceso al recurso vital.

Las declaraciones fueron efectuadas con motivo de celebrarse mañana el Día Mundial del Agua, según lo dispuesto por las Naciones Unidas desde el 22 de diciembre de 1993.

"Sobre la mesa del comedor aparece un kilo de carne para el consumo; pero para su producción se necesitaron entre 6.000 y 20.000 litros de agua dulce", dice una declaración del foro del Agua. En coincidencia con este enfoque, el responsable de Tierras y Aguas de la organización alimentaria de las Naciones Unidas FAO, Jan Van Wambeke, afirmó que "una persona sólo necesita de tres litros de agua al día, pero para producir sus requerimientos alimenticios diarios, se necesitan 3 mil litros de agua".

Wambeke enfatizó que la agricultura demanda el 70 % de las extracciones de agua dulce a nivel mundial, y opinó que el reto de la agricultura es producir más alimentos con menos agua. El énfasis sobre la legislación de las cuencas hidrográficas comunes entre países, que involucra áreas en las que vive un 40 % de la población mundial, es este año el motivo de la jornada, ya que de las 263 cuencas hidrográficas internacionales y sistemas acuíferos transfronterizos, 158 carecen de marco común de gestión.

Existe una amenaza de "stress por el agua", de huida de los territorios en crisis y, en el peor de los casos, de guerras por los recursos en peligro de desaparición, enfatiza un documento del Foro, según consignó la agencia alemana de noticias DPA.

Unos mil millones de personas no disponen en la actualidad de agua potable de una población total de 6.800 millones, que crecerán a 7 mil millones para 2012 y unos 9 mil millones en 2050, según pronósticos divulgados en el Foro Mundial del Agua. "El cambio climático se manifestará primero y, sobre todo, a través del agua, por medio de sequías, inundaciones, huracanes, deshielos o un aumento del nivel del mar", anticipó Mark Smith, experto en agua de la Unión para la Protección de la Naturaleza (UICN).

"En muchas regiones la escasez de agua y la contaminación amenazan cada vez más el bienestar de las personas", opinó Smith. El secretario general del V Foro Mundial del Agua, Oktay Tabasaran, afirmó que "la agricultura tiene el mayor potencial de ahorro, ya que consume unos dos tercios del agua dulce utilizado en el mundo".

Según cifras de la FAO, América Latina y el Caribe poseen el 15% de la superficie de tierras del planeta, el 10% de la población mundial y aproximadamente el 42% del agua dulce del mundo, en tanto, la región recibe el 30% de las precipitaciones a nivel mundial.

El representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, José Graziano da Silva, consideró que "con el cambio climático, el acceso al agua puede convertirse en un desafío mayor que el acceso a la tierra para la agricultura".

La FAO impulsa el uso del agua de manera eficiente a través de iniciativas como la mejora de los esquemas de riego, y la reglamentación del tratamiento de aguas servidas y contaminadas para su reutilización en la producción agrícola.

"Desde 1900 se perdieron la mitad de las tierras húmedas del mundo, nuestra principal fuente de agua dulce, por eso es decisivo poner fin al deterioro de los ecosistemas de tierras húmedas transfronterizas, a fin de garantizar un suministro estable de agua para el hogar, la agricultura y la industria", enfatizó da Silva.

En las 263 cuencas hidrográficas transfronterizas del planeta está comprendido el territorio de 145 países, y cubren casi la mitad de la superficie terrestre de la Tierra. Los grandes depósitos de agua dulce también circulan por debajo de las fronteras en los acuíferos subterráneos transfronterizos, de los que se conocen más de 270 a nivel mundial.**

La reserva de agua más grande.


El Sistema Acuífero Guaraní es una de las reservas de agua más grandes del mundo, con una superficie de 1,2 millones de kilómetros cuadrados y se expande debajo de la Argentina (en el Litoral), Uruguay, Paraguay y Brasil. El millonario estadounidense Douglas Tompkins compró una estancia de 240 mil hectáreas en los esteros del Iberá y fue acusado de querer quedarse con las reservas del acuífero.***


*Fuente: Milenio.com / DPA
**Fuente: Yahoo.com.ar
*** Fuente: CriticaDigital.com

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jueves, 1 de enero de 2009

Un 2008 "catastrófico"

El año que despedimos este miércoles ha sido uno de los más devastadores en cuanto a desastres naturales se refiere, según informó una de las principales aseguradoras mundiales.

La compañía Munich Re asegura en su informe anual que el impacto de las catástrofes naturales en 2008 ha sido mayor que en 2007 por la dimensión de las pérdidas humanas y económicas.

Según la aseguradora, el cambio climático está destrás del poder destructivo de los huracanes e inundaciones que han afectado a nuestro planeta en 2008.

Aunque en los últimos doce meses se produjeron menos fenómenos meteorológicos extremos que el año anterior, el impacto de éstos fue mayor.

En 2008 más de 220.000 personas han muerto a consecuencia de fenómenos como ciclones, terremotos e inundaciones, el mayor número desde 2004, cuando ocurrió el Tsunami que asoló el sureste asiático.

Las pérdidas globales ascendieron a US$200.000 millones, de los que US$45.000 no estaban asegurados, un 50% más que en 2007.

Ello hace de 2008 el tercer año más costosos registrado hasta el momento tras 1995, cuando un terremoto asoló la ciudad japonesa de Kobe, y 2005, cuando el huracán Katrina azotó el sur y centro Estados Unidos.

Cambio climático

"El cambio climático ya se ha iniciado y es probable que esté contribuyendo a que ocurran con más frecuencia fenómenos meteorológicos extremos que provocan desastres naturales", dijo Torsen Jeworrek, de Munich Re.

En 2008 Asia fue el continente más afectado por las catástrofes naturales.

En Birmania el ciclón Nargis provocó la muerte de unas 130.000 personas, mientras que el terremoto que asoló la provincia china de Sichuan en mayo dejó un balance de 70.000 víctimas mortales y millones de personas sin hogar.

Según la aseguradora Munich Re, las pérdidas de US$85.000 millones lo convierten en el segundo terremoto más caro de la historia después del de Kobe.

Aunque estos dos fenómenos causaron el mayor número de pérdidas humanas, las pérdidas económicas para las aseguradoras no fueron elevadas, ya que pocos de los bienes estaban asegurados.

El evento más caro de 2008 fue el huracán Ike, que causó US$30.000 millones en pérdidas. Se trató de uno de los cinco mayores huracanes del año en el Atlántico Norte.

Según el colaborador de BBC Mundo en Cuba Fernando Ravsberg, las autoridades de la isla señalaron que los daños ocasionados por Ike y por los huracanes Gustav y Paloma, superaron los US$9.000 millones, teniendo en cuenta el impacto en las viviendas, las obras sociales, la agricultura y el sistema eléctrico.

Año caluroso

En 2008, alrededor de 1.700 tornados atravesaron EE.UU. causando pérdidas por valor de miles de millones de dólares, igual que las lluvias en Europa causadas por sistemas de baja presión.

Según Munich Re, que cita cifras de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), 2008 fue el 10º año más caluroso desde que empezaron las mediciones, y destaca que los diez años más calurosos registrados han tenido lugar en los últimos 12 años.

"Es pura lógica: cuando las temperaturas aumentan hay más evaporación y la atmosfera tiene mayor capacidad para absorber vapor de agua, por lo que su contenido de energía es mayor", señala el profesor Peter Hoppe, jefe de investigación de Munich Re.

La periodista de la BBC Jane Barrie señala que la aseguradora recomienda que las naciones adopten "reglas efectivas y vinculantes para reducir las emisiones de CO2" y así combatir el cambio climático.

"Si no lo hacemos a tiempo, será muy costoso para las futuras generaciones", señaló Torsen Jeworrek.

Fuente: BBC mundo
Fotografia: Reuter (detalle) Un niño sobreviviente al terremoto de Sichuan, (23 de mayo de 2008) se corta el pelo en medio los edificios destruidos.

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